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Ambientes 19 de Mayo de 2018

Un recorrido por los valles de Fuego y de la Muerte

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Mima Guao
Estados Unidos es un país que sorprende siempre por su grandeza, partiendo por sus extensos territorios y diversos paisajes que proveen muchas aventuras a quienes lo recorren, y es precisamente esta extensión territorial la que permite encontrar múltiples opciones a la hora de viajar, pero ¿quién podría creer que el país de inmensos rascacielos, gigantes parques temáticos, exorbitantes casinos y hoteles de lujo, excelentes producciones cinematográficas y cumbre de avances tecnológicos y científicos, pudiera también ofrecer lugares que son obra maestra de la naturaleza y el tiempo? Pues sí es posible, y hoy comparto dos destinos perfectos para escapar de la cotidianidad y que a simple vista pueden transportar a sus visitantes a otro planeta desértico e inhabitado. 
 
El Valle de la Muerte o Death Valley, es un parque Nacional ubicado en el estado de California, se extiende unos 13.500 km2 apróximadamente, es un escenario de fenómenos atmosféricos poco usuales, una zona árida con una variedad de paisajes y colores únicos que no se pueden encontrar en ningún otro lugar. Este valle es una larga y estrecha cuenca ubicada a 86 metros por debajo del nivel del mar, siendo uno de los puntos más bajos de la tierra, lugar favorito de cineastas y fotógrafos que buscan panoramas extraterrestres.
 
Por nuestra parte, usamos un día entero para contemplar los diversos escenarios y tratar de llevarnos las mejores tomas con nuestro lente fotográfico. Puntos recomendados para recorrer: Zabriskie Point, La cuenca Badwater, el campo de golf del diablo y las dunas de arena de Mesquite Flat.
 
El Valle de Fuego. Este es otro destino imperdibles si está en Las Vegas Nevada o al Sur de California, un lugar fascinante por sus colores rojizos y cobrizos que brindan las piedras areniscas “Azteca”. El Parque Estatal Valley of Fire contiene árboles petrificados y petroglifos antiguos que datan de hace más de 2.000 años. Este valle ha sido también designado monumento nacional de EEUU, está abierto todo el año y cuenta con numerosas zonas para acampar, equipadas con mesas con sombra, parrillas y agua; así como rutas en la que el senderismo es la actividad predilecta.
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