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Así Nos Conocimos 19 de Diciembre de 2015

Flechados por el destino, unidos en la amistad y el amor

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Foto: Orlando Amador y archivo particular.

El senador Arturo Char y la publicista Alessandra Warner tienen uno de esos matrimonios que poco se ven en estos días. Cinco hijos, 25 años juntos y muchas sonrisas dan cuenta de ello.

Diana Sofía Polo
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Cuando Alessandra Warner cumplía 15 años, el 16 de noviembre de 1985, su actual esposo, el senador Arturo Char, intentó colarse en su fiesta de cumpleaños. Ese sería el primer día que este barranquillero neto —deportista, empresario, ‘mamagallista’ y amante de la música— tendría en su radar a Alessandra, más particularmente a la familia Warner.

“Yo tenía 18 y andaba con un grupo de ‘manes’ que pasábamos por la ciudad buscando plan. Un día vimos la fiesta de Alessandra y llegamos, pero encontramos que los papás estaban en la entrada. Mis amigos vieron la cosa como rara y se quedaron en la puerta. Yo me fui colando hasta que me detuvo una señora que me preguntó mi nombre. Como la vi ‘chévere’, también le pregunté cómo se llamaba. Ella me dijo que yo no estaba en la lista de invitados y me pidió que me fuera”, cuenta carismáticamente Arturo.

Se encuentran en su casa en Barranquilla, una hermosa vivienda de salones amplios que el día de esta entrevista huele a flores frescas. De acuerdo a Alessandra, aquí pasan gran parte de su tiempo. Ya sea viendo películas, escuchando música, cocinando o simplemente conversando, esta pareja no le teme a estar sola. De hecho, confiesan que haberse vuelto amigos en la primera etapa de su relación, cuando ambos vivían y estudiaban en Atlanta, es una de las claves de su éxito matrimonial.

El inicio del amor. Alrededor de cinco años después del quinceañero de Alessandra, los caminos de esta pareja se volvieron a cruzar. Él cursaba Administración de Empresas en Atlanta y ella se mudó a esta ciudad estadounidense para iniciar sus estudios en publicidad. En los primeros dos encuentros, la impresión que se llevaron el uno del otro no fue la mejor. Cuenta Arturo que cuando la volvió a ver, estaban en una fiesta en una piscina, y que ella llegó “con un turbante en la cabeza”.

“El círculo de barranquilleros y cartageneros que vivíamos allá en ese entonces estaba superentusiasmado con la llegada de Alessandra. Estaban esperando al ‘bollito’. A mí no me importaba, porque ya tenía una mala experiencia con ella en el pasado. La segunda vez que nos vimos en Estados Unidos fue cuando ella llegó al apartamento donde yo vivía, a visitar a mi compañero y ahí sí la vi bien”, dice.

Alessandra relata que en Atlanta, Arturo compartía casa con el primo de un amigo suyo y que al ir a visitarlo conoció formalmente a su actual esposo, que en ese primer encuentro le pareció “un grosero”. “Yo llegué con una amiga caleña, Anita, y me acuerdo cuando Arturo entró a la sala. Él como que no sabía qué hacer porque se quedó de pie. Me acuerdo exactamente de qué tenía puesto: una camisa azul con rayas negras y un maletín. Sobre todo recuerdo sus ojos, esos ojones que tiene. Él prendió el televisor, se sentó en el sofá y dijo: aquí uno tiene 200 canales y nada que ver. Me acuerdo que me pareció un grosero, porque yo tenía nada más cinco canales y para mí eso era la maravilla”, recuerda Alessandra, mirando a su esposo con complicidad.

El tercer encuentro sería en una fiesta a la que asistieron los latinos que estaban en la ciudad. Ahí empezó la verdadera química. “Esa noche me pareció espectacular. Se mostró como la persona más extrovertida y divertida. Como es él”, dice.

Más que amigos. Desde ese día de 1990, Arturo y Alessandra son prácticamente inseparables. Se ‘cuadraron’ en septiembre de ese año y tres años después estarían casándose un 27 de marzo, en la iglesia Inmaculada Concepción de Barranquilla. “Yo siempre sentí que nuestra relación iba creciendo. No fue que me enamoré y me enloquecí. Más allá del atractivo nos hicimos muy amigos. Eso es importante porque el físico va cambiando y lo que queda es eso”, dice Alessandra.

 


La pareja en su luna de miel en Jamaica. 

 


La pareja con Fuad, su primogénito. 

 


Arturo y Alessandra con su hija menor, Victoria. 

 


Toda la familia junta. Arturo, de 12 años, Fuad, de 22, Alessandra, Adela, de 18, Arturo, John, de 20 años y Victoria, de 5. 

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