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Así Nos Conocimos 20 de Abril de 2019

“Queremos eliminar los prejuicios del islam en la sociedad”: Massai y Alito

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Foto: Orlando Amador.

Massai y Alito comparten diariamente a sus más de 120 mil seguidores en redes sociales su estilo de vida y las verdades de su religión. Más allá de ser esposos, aseguran que son ante todo “los mejores amigos y confidentes”.

Daniela Murillo Pinilla @DanielaMurilloP
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Massai Torres Posada y Ali Abouzeenni Taha nunca buscaron ni esperaron lograr el impacto que han tenido en redes sociales. Juntos son los líderes de una familia en la que prevalece la fusión de culturas y costumbres, pero que está fundamentada en “el amor, los valores y la unión espiritual”. 

Massai nació en Caracas (Venezuela), pero es de padres colombianos. De hecho, creció y se crió en Barranquilla. Tiene 29 años y estudió Negocios y Finanzas Internacionales. Por su parte, Alito, como es llamado por sus familiares y amigos cercanos, es de padres árabes, vivió gran parte de su vida en Líbano –su país natal– y es profesional en Administración de Empresas y Bancos. 

“Nosotros nos conocimos en el gimnasio hace cuatro años. Nos vimos, nos sonreímos y nos gustamos. Intercambiamos teléfonos y algo que siempre recuerdo es que una vez él se me acercó y me explicó que nada más podíamos tener una amistad, porque por lo general él tenía que casarse con alguien de su cultura. Me pareció extraño y chistoso. Ahí fue cuando supe que era musulmán. En cambio yo no practicaba ninguna religión y mantenía una relación muy informal con Dios”, contó Massai. 

Continuaron hablando y la química entre ambos fue aumentando. Fue entonces cuando Alito tomó la decisión de comentarle a su familia en Líbano que había conocido una colombiana con la que quería tener un compromiso. “En el islam, el noviazgo no existe. Cuando un hombre decide acercarse a una mujer, es porque se quiere casar con ella. Nosotros empezamos como amigos, pero las cosas se fueron dando.

Los papás de él vinieron a conocerme y a los diez meses de conocernos nos casamos”, agregó Massai. 

Massai cuenta que al casarse, empezó a interesarse por el islam y las costumbres de su esposo. Confiesa que pese a que Alito no le hablaba mucho de la religión, ella empezó a leer y a documentarse sobre esta.  

“El pensamiento más frecuente entre la gente es que yo obligué a Massai a profesar esta religión y que soy quien la obliga a que se tape. No es así. El islam me permite casarme con una mujer de una religión distinta, pues en esta se dice que nada en la vida debe ser obligado o a la fuerza. Fue ella quien lo decidió. Así como también fue decisión suya ponerse el hiyab o velo. Un día que volví del trabajo me comentó que quería ponérselo. Lo único que le dije es que era una decisión muy difícil porque cuando alguien decide taparse, tiene que enfrentarse a los comentarios de la gente. Sin embargo, ella estaba segura”, manifestó Alito. 

Tras un año de casados, Massai decidió ponerse el hiyab. Manifiesta que lo hizo como resultado de su relación con Dios, “como una entrega a la religión y una muestra de modestia”. 

“Es importante destacar que hay muchas musulmanas que deciden no ponérselo, porque no es obligación. Y no pasa nada. La religión se lleva en el corazón y va más allá de ponerse una ropa. El día que ya no quiera llevarlo, simplemente me lo quito sin problema. Nosotros nos ponemos el hiyab para rezar y lo hacemos cinco veces al día, entonces a veces es mejor tenerlo siempre puesto”, explicó. 

Alito y Massai son los padres de Shadi, su primogénito de un año. Un bebé que es la unión de sus culturas e idiomas y que crecerá con el islam, pero que “siempre tendrá la libertad de decidir, cuando sea más grande, sobre sus creencias y proyectos profesionales”. Precisamente, este contraste de culturas ha generado, en ciertas ocasiones, un choque pues “cada quien tiene su forma de actuar y su crianza”. Pero establecen que esto nunca se ha convertido en un gran impedimento, ya que su solución es “arreglar las cosas como adultos y con mucho respeto”. 

En las redes sociales.

Con una cámara de celular, Alito y Massai empezaron a grabarse haciendo videos de retos en Youtube, que varios influenciadores digitales se encontraban realizando por ese entonces. Así pues, empezaron a documentar su estilo de vida y las vivencias con su hijo. En una ocasión, Massai grabó un video en el que explicaba su conversión al islam que terminó por convertirse en viral. “Pasamos de tener 600 suscriptores a seis mil en un mes. Tuvo gran acogida en México y España”, contó Alito. 

Así fue como se pusieron a la tarea de subir semanalmente dos videos semanales. Hoy día ya tienen más de 120 mil suscriptores. 

“Decidimos usar el canal en esta plataforma para derribar los mitos del islam. Mostrar que lo que se muestra en las películas no es cierto. Que no es una religión que acepta el machismo, pues este aspecto puede ocurrir en todas las religiones y en todos los países. Que el islam no cohíbe a la mujer, pues podemos estudiar y dedicarnos a lo que nos apasiona. Y, por supuesto, que los musulmanes no somos terroristas”, dijo Massai. 

No obstante, también aceptan que no son los que saben más de la religión, pues solo son “dos humanos” que también se equivocan. Juntos dicen que han ido acostumbrándose a las redes sociales y a enfrentar “todo tipo de comentarios”. Es por ello que cuando leen una opinión ofensiva deciden “ignorarla”. “Ya hasta tenemos seguidores que nos defienden”, cuentan, entre risas. 

Por el momento, afirman que quieren seguir trabajando en las plataformas digitales. En julio viajarán a Líbano con el fin de mostrar que es un país “donde hay libertad” y donde se comparte con tranquilidad. 
“El amor es el que nos ha enseñado el respeto en la familia. Gracias a esto somos los mejores amigos y confidentes”, dijo Alito.

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