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Así Nos Conocimos 11 de Junio de 2016

Un amor que nació en Magangué

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Foto: Josefina Villarreal

Juan y Olga Amín vivían en esa población de Bolívar y en una fiesta se enamoraron a ‘primera pista’. Hoy, con 62 años de matrimonio, celebran toda una vida en pareja al lado de sus hijos, nietos y bisnietos. Gente Caribe les cuenta su historia.

Daniela Fernández Comas @danielaferco
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Nacidos en Magangué, esta pareja no duda en demostrar su amor. Con más de 60 años de matrimonio, Juan y Olga aún siguen con ese cariño que surgió en un baile, en una fiesta en su tierra natal.

“Ambos vivimos toda la vida en Magangué, pero ni él tenía que ver conmigo, ni yo tenía que ver con él, hasta que nos conocimos en una fiesta, en un baile, de un famoso que llegó allá y ese día yo no sé qué pasó, ese día comenzamos”, recuerda sonriendo Olga Hernández, el amor de la vida de Juan Amín.

“Nos casamos en el 54, allá en Magangué. Duramos un año de novios. El matrimonio fue el 21 de noviembre de ese año y duramos dos años casados sin hijos. Yo estaba desesperada. Pensaba que no iba a tener familia, hasta que nació Vivian”, cuenta la madre de nueve hijos. “Y después fueron seguiditos, uno por año: Vivian, Fadia, Juancho, Jorge, Alfredo, José, Jaime, Natalie y Javier. En total son nueve hijos, 29 nietos y 10 bisnietos que tenemos ya, y lo más lindo es que yo considero que nuestra familia es una familia privilegiada, porque en 62 años que tenemos de casados, todos seguimos con vida”, afirma la alegre magangueleña.

“La cosa entre nosotros comenzó para hacerle un favor a un enamorado que ella tenía. Pero yo ni sabía que existía esta señora”, la interrumpe su esposo. Juan, un hombre calmado y de pocas palabras, comienza a hacer memoria de aquella fiesta novembrina en Magangué y relata: “yo tenía un encargo de un amigo que la molestaba a ella, pero a ella no le gustaba, no le paraba bolas a él y la orquesta de la fiesta iba a comenzar. Mi amigo me dijo, ya va a empezar la tanda; sácala a bailar y cuádramela, tú verás cómo vas a hacer”, cuenta. “Es que mi papá era tremendo bailarín, ¡era un trompo!”, dice uno de sus nueve hijos que, junto a sus hermanos, escucha con atención la historia.

“Yo le dije a mi amigo que no le daba muchas esperanzas, porque no sabía con quién iba a bailar. Pero me dijo que hiciera el intento y la saqué”, continúa. “Cuando la saco a bailar, le comienzo el tema de Manuel Ferro, mi amigo, y apenas se lo menciono me dice: “si vas a seguir con el tema de Ferro me sientas, y yo le dije: ¡no! Entonces vamos a seguir la tanda pues”, recuerda Juan a carcajadas. “La tanda fue de una amanecida hasta las tres o cuatro de la mañana. Y el otro tipo se tuvo que ir. Así fue como nació todo”, dice riéndose Juan.

Así, enamorados, vivieron 16 años en Magangué, hasta que Juan decidió mandar a su esposa y a sus nueve hijos a Bogotá, para que tuvieran una mejor educación; mientras él continuaba trabajando en el negocio familiar en su tierra, esperando con ansias cada viernes para ir a visitarlos.

“Recuerdo mucho las llegadas de él a Bogotá porque nos desaparecíamos los dos en el carro”, cuenta Olga; mientras que Juan dice que el clima de la capital se prestaba para irse “por ahí, a donde no nos vieran”. Pero un problema en los pulmones de Juan hizo que su estancia separada finalizara, mudándose todos, en 1975, a Barranquilla, ciudad donde aún viven y donde han mantenido ese mismo amor.

“Ha sido un matrimonio feliz, nos hemos entendido muy bien a pesar de ser tan diferentes. Pero siempre nos hemos tenido mucho respeto porque yo considero que si en un matrimonio no hay respeto, no hay nada”, afirma Olga. “¿Tú sabes qué es encontrar un hombre que no te maltrate ni con una sola palabra? Eso ya no se encuentra, y yo creo que eso es lo que ha contribuido a que este matrimonio dure tantos años, porque lo primero para mí es él y lo primero para él soy yo”.
 


Se casaron en Magangué, el 21 de noviembre de 1954.


La pareja junto a sus hijos José, Vivian, Javier, Jaime, Fadia, Jorge, Alfredo, Juancho y Natalie. 

SOBRE el matrimonio...
“La fe ha sido muy importante. Todo en nuestras vidas ha sido llevado de la mano de Dios”.
 
SOBRE su vida en pareja...
“Él es tranquilo, ella es apasionada; pero siempre se han amado y respetado”, dice Fadia, su segunda hija. 

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