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La Cita Positiva 06 de Enero de 2018

Una muerte violenta

El usuario es:
Sandra Leventhal

La muerte de un ser querido es un evento muy doloroso y más cuando se trata de un hijo. Enterrar a personas mayores, padres o abuelos es la ley de la vida. Pero enterrar hijos, amigos jóvenes y hermanos en la plenitud de su existir es un evento muy difícil de digerir, más cuando se trata de una muerte violenta.

Los padres, los hermanos y todos aquellos que les sobreviven quedan devastados, con miles de preguntas, sin comprender que pasó, se cuestionan si habrían podido hacer algo o si no advirtieron que algo estaba sucediendo, por qué? No pudieron prever que llevo a tan triste desenlace.

Lo cierto es que en el evento de un suicidio, es imposible descubrir que es exactamente aquello que lleva a una acción definitiva como quitarse la vida, es una enfermedad, como cualquier otra que atente contra la existencia del ser humano. La diferencia es que esta enfermedad, no es visible, es altamente susceptible de ser enmascarada, se puede esconder, no se habla de ella,  es la depresión. La enfermedad de la tristeza profundo y el dolor en el alma, que hace que se haga muy difícil sobrellevar la vida propia.

Un suicida, acaba con su propia vida porque le es tremendamente doloroso vivir y ve en esta acción la única salida a su sufrimiento. Se siente tan agobiado por sus temores y problemas que entra en un mundo de oscuridad donde no se ve más camino que el de terminar con todo, es un acto de profunda soledad y por ende intervenir o evitarlo se hace muy difícil.

Para los que sobreviven, superar esa pérdida es un camino de dificultad, amargura y mucho dolor ya que es el duelo de una muerte trágica y violenta. Necesitan tiempo, apoyo, comprensión, compañía y encontrarle sentido a quedar atrás sin  la presencia de esos seres queridos.

Necesitan poder expresar sus emociones y ser escuchados, recordándoles amorosamente que esa acción fue una acción personal y solitaria, y que no son culpables de absolutamente nada, puesto que atajar un suicidio es prácticamente imposible.

Más que superar la perdida, tendrán que aprender a sobrellevarla, será como una herida que  cerrara con el tiempo, pero una cicatriz quedara… con el tiempo la vida seguirá adelante y volverá la luz, guardando la memoria de esos seres especiales, con amor, con gratitud y recordando las cosas lindas y momentos compartidos, para que así la soledad de esa herida sane cada vez más.

Se hace muy importante encontrarle un nuevo sentido a la propia vida sin ese ser amado, llevarlo en el corazón y seguir adelante. Es una cuestión de darse tiempo de vivir el duelo, y retomar el camino.

sandraleventhal@gmail.com

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