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Millennials 11 de Mayo de 2019

Dayana Jaimes y Paula Elena, madre e hija inseparables

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Foto: Carmen Barcasnegras

La comunicadora social y viuda del cantante Martín Elías habló sobre cómo ha llevado su duelo durante dos años y cómo su hija Paula ha sido fundamental en este proceso.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Indiscutiblemente en la vida, además de los momentos alegres, surgen acontecimientos que quebrantan y dejan una huella indeleble. Esa realidad puede ser soportada gracias a la capacidad de resiliencia que algunas personas poseen, vivo ejemplo de ello es la valduparense Dayana Jaimes, viuda del cantante vallenato Martín Elías.

El pasado 14 de abril se cumplieron dos años de la partida del artista, un suceso que enlutó a los amantes del vallenato y, sin duda alguna, el corazón de Dayana. Hoy día se ve al espejo, recuerda el hecho y encuentra en su reflejo mucha fortaleza. A esa virtud le suma su espíritu luchador y trabajador.

“Tener que aceptar que perdiste a tu esposo, después de haber conformado una familia, queda la ausencia. Esa ausencia acompaña todo lo que he tenido que luchar. Pienso que me he mantenido fuerte, pese a que admito que por momentos me he sentido débil y triste. Hasta ahora me ha servido hablarme a mí misma, decirme que debo levantarme, seguir adelante y encontrar la solución a los problemas. Mi hija también ha sido pieza fundamental para soportar y continuar”.

Aunque sonríe al recordar muchas anécdotas vividas al lado de Martín, escuchar una canción interpretada por él genera en ella una mezcla de sentimientos.

“A mí muy poco me gusta escuchar sus canciones, porque hasta el momento no he podido superar el hecho de escucharlas y que no me ocasionen tristeza. Hace poco salió una canción que él grabó, de la autoría de Omar Geles, llamada O te acuso con Dios, cuando la escuché lloré como niña”.

10 razones para amarte es una dedicatoria a Dayana y así lo confirma el inicio de esta: “bueno, mi amor, esta canción es para ti, mi mona linda”. Temas como este no dejan de ponerla a suspirar por el amor de su vida.

Sus roles. Es comunicadora social y periodista, y dentro de sus ocupaciones está: ser contratista del Estado, estudiar una maestría en Desarrollo Social en la Universidad del Norte, ser especialista en Responsabilidad Social y Empresarial, manejar todo lo relacionado a marketing y publicidad de redes sociales, asesorar empresas, ser embajadora de algunas marcas y desempeñar, como ella lo denomina, el mejor papel del mundo: ser mamá.

Su hija recibe el nombre de Paula Elena y tiene cuatro años. Para ella es su motor, la que la reconforta y la ayuda a levantarse a diario. Califica el rol de mamá como el papel más difícil de la vida porque lo ve como una responsabilidad en la que la mujer debe sacar su mejor versión de sí para enseñarle todo lo bueno a su hijo.

“Cuando por cosas del destino te toca ser mamá y papá, se trata de llenar el vacío que su papá ha dejado. A mí me parte el alma cuando Paula ve a sus amiguitas junto a sus papás, así que en esos momentos entro a enseñarle lo bueno que Martín fue con ella, y lo hago a través de videos que aún conservo (...) mi hija lo es todo para mí, pueda que me sienta cansada al llegar a casa, pero con solo verla y escucharla decir “mami”, me recarga”.

A través de videos, Dayana Jaimes asegura que en muchas ocasiones busca demostrarle a su hija lo especial que llegó a ser su padre Martín con ella.

Envía un mensaje a aquellas madres que por hechos fortuitos han perdido a sus esposos y han quedado con sus hijos en brazos. Dice que “todo pasa, el dolor va cambiando y pese a que al principio todo se torne oscuro, luego se pinta de colores”.

La partida. Su duelo asegura que lo ha vivido agarrada de Dios, escuchando la experiencia de otras personas y recibiendo el cariño de los seguidores de Martín.

“Me gusta escuchar a las personas, porque solo las que han experimentado un dolor similar saben lo que significa. A pesar de que han pasado dos años, todo lo que ocurrió con Martín todavía golpea mucho y hace que no aceptemos que ya no está con nosotros. A veces siento que está más vivo que nunca”.

El motor de su vida es la descripción que Dayana le da a su hija Paula.

En esta pérdida una de las enseñanzas que ha recibido es que el dolor no se supera, simplemente  se aprende a vivir con la ausencia física de la otra persona. Agrega que puede que el tiempo se encargue de recordar algunos sucesos que generan un sinsabor, pero que con el paso de los años el dolor se convierte en un bonito recuerdo.

“Yo tengo claro que a mi lado tuve un gran ser humano, pero sigue siendo duro que no esté. También ha sido difícil todos los temas legales que he tenido que enfrentar, ver que cuando Martín estaba en vida había gente a su alrededor que él consideraba como amigos y cuando muró resultó que me dejó rodeada de enemigos, por así decirlo”.

Cree con convicción que en este mundo nada está escrito y mientras haya vida se debe vivir de la mejor manera, aprovechar cada minuto como si fuera el último, valorar cada respiro y, lo más importante para ella, no darse mala vida por nada ni nadie.

Sobre su hija...
“Paula es todo para mí. En los días en los que me siento cansada con solo escucharla me recargo”.

Su duelo...
“Durante los dos años me he agarrado a Dios y me he dicho a mí misma que debo seguir hacia adelante”.

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