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Millennials 06 de Julio de 2019

La vida silvestre por la que trabaja César Rojano

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Foto: Angélica Reyes y Diego Calderón

Este barranquillero vive hace seis años en el departamento de Casanare, donde trabaja por la conservación de los hormigueros cola de caballo, especie que —asegura— se encuentra en vía de extinción.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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La alegría propia del barranquillero se puede percibir al sostener una conversación con el médico veterinario y zootecnista César Rojano Bolaño, de 33 años. Él, sin dar rodeos, se califica como una persona apasionada por la conservación de la vida silvestre y un enamorado de la biodiversidad colombiana.

Sus últimos años de vida asegura que los ha dedicado a preservar el entorno vinculándolo siempre con la gente, pues entiende que las dos van de la mano y son igual de indispensables. Empezó a interesarse por la preservación de la naturaleza desde que estaba en segundo semestre de su carrera y asegura que desde su infancia, influenciado por algunos programas de televisión que mostraban la vida silvestre, supo que estudiaría Veterinaria. 

Su abuelo tuvo un papel fundamental en su decisión, ya que a los 4 años recuerda que lo llevó a sembrar su primer árbol. Y aunque al crecer entendió que no llegaría a salvar el mundo, sabía que podía ponerse la camiseta para ayudar. De pequeño disfrutó de la compañía de mascotas como loros, perros y gatos, lo que creó en él un vínculo fuerte por la protección de todas las especies. 

Sus primeros pinitos en este campo los hizo en el Centro de atención de animales silvestres en Montería y en el Zoológico de Barranquilla, en este último fue, primeramente, voluntario y luego, fue profesional en Veterinaria. Más tarde, identificando una problemática en el campo y en las comunidades, decidió empezar a trabajar con la gente.

“Cursando mi maestría en Ciencias Veterinarias del Trópico, en 2012 me dediqué a hacer mi trabajo de grado, un material investigativo del Magdalena con los hormigueros cola de caballo. Este fue enfocado en tratar de entender la relación de las personas con ellos, los problemas que había con la especie, además de hacer estudios enfocados en la parte científica”.

Su inquietud por este animal manifiesta que se desarrolló cuando tan solo tenía 7 años, específicamente el día que vio cómo algunos niños se divertían apedreando a un oso hormiguero. La escena generó en él un sinsabor e hizo que comprendiera que “los hormigueros merecían atención”.

Su trabajo. Desde que César se adentró al mundo de los osos hormigueros, descubrió que dentro de sus prioridades estaba ayudar a la especie.

“Inicié hace siete años en esta labor, justo cuando en Colombia se había hecho muy poco por este animal. Así que empecé a ver quiénes trabajaban por esto en el mundo, con el fin de acercármeles para que me orientaran y fue como contacté a gente de Brasil y de Argentina”.

Al comienzo de este proceso asegura que dio el paso sin ningún apoyo económico, tratando de generar datos y de hacer encuestas a la gente para determinar cuál era el panorama. En 2013 llegó a Casanare a trabajar con la fundación Cunaguaro.

“Empezamos a hacer investigaciones sobre qué comía, cómo se movía, dónde vivía y qué amenazas tenía el hormiguero cola de caballo porque no había mucha información al respecto. Este tema me llevó a buscar nuevos recursos, alianzas y más gente interesada, y hoy día somos un gran equipo. Básicamente nuestro trabajo con los hormigueros consta de tres componentes: el de investigación científica, la sensibilización de las comunidades y la visibilización. También hemos identificado el tipo de amenazas con el propósito de mejorarlas”.

César asegura que muchos hormigueros han sido anestesiados para ponerles collares de telemetría satelital con el propósito de hacerle seguimiento a cómo se mueven, si cruzan o no la carretera y qué días lo hacen.

Resalta que el oso hormiguero en Colombia se encuentra en vía de extinción y la amenaza más crítica es el atropellamiento de este en las vías. Además, dice que la transformación y la destrucción del hábitat del hormiguero en el Caribe han hecho que se pierda prácticamente su ecosistema. Por tanto, afirma que en este momento llevan a cabo campañas de sensibilización y generan alianzas con entidades públicas y privadas para mitigar dicha problemática, evaluando la posibilidad de crear pasos de fauna para que los animales atraviesen de forma segura.

“Estamos manejando collares de telemetría satelital en los hormigueros, con la finalidad de ver cómo se mueven, si cruzan o no la carretera y qué días lo hacen. Con la comunidad y los estudiantes hemos hecho jornadas de concientización para que conozcan de la especie y sepan cuál es la importancia de tenerla en nuestro ecosistema. Con la fundación hemos luchado por la conservación de su hábitat y estamos trabajando con finqueros en la Orinoquía para registrar sus predios como reserva natural de la sociedad civil y por medio de esto contribuir a la conservación de más de 35.000 hectáreas de hábitat para el oso palmero”.

César destaca que en 2012 crearon el Proyecto de Conservación de Hormigueros de Colombia, con el que cuidan las faunas. Menciona que hasta el momento, a partir de un estudio científico, se calcula que se ha perdido entre el 30% a 50% de la población de osos hormigueros.

Sobre su labor, estima que lo más difícil es aunar esfuerzos en la sensibilización de conductores y que, pese a ello, los indicadores de los atropellamientos de la especie no mejoren.

“Se trata de luchar contra la realidad y entender que el esfuerzo debe ser aún más grande para que funcione completamente y se logre el objetivo. En la actualidad la gente no siente el vínculo con la naturaleza. Por ejemplo, hay niños que no tienen relación con la biodiversidad nativa, así como la gente no entiende porqué hay que dejar de usar tanto plástico y porqué no hay que generar tanta basura.

Nosotros somos el segundo país más biodiverso del mundo y en el Caribe nadie se preocupa por esto y mientras no nos interese, no lograremos generar políticas serias de conservación”.

Sueña con volver a trabajar en el Caribe colombiano y así aportar al cambio a través de sus conocimientos. 

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