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Perfil 23 de Diciembre de 2017

Alegría, la cualidad que identifica el reinado de las Abuchaibe

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Foto: Orlando Amador Rosales

Brigitte, Danitza, Valeria y Lucy se reunieron en una casa en el norte de la ciudad para ser fotografiadas juntas por Gente Caribe.

Daniela Fernández Comas @danielaferco

Una dinastía de reinas son las Abuchaibe. Lucy, Brigitte y Danitza contaron cómo llegaron a ser soberanas de las Carnestolendas, recordaron anécdotas de sus reinados y le regalaron consejos a la nueva reina de su familia, Valeria.

Reunir a cuatro reinas del Carnaval no es tarea difícil. El reto es hacer que dejen de bailar, reír o cantar. Así pasa cuando se está en presencia de las Abuchaibe, una familia real. 
 
“Es que la alegría va en la sangre. Corre por las venas”, dice Lucy Abuchaibe, reina del Carnaval de 1964. 
 
Ella fue la primera de esta familia en ser nombrada la imagen de la fiesta más importante que tiene Colombia, dándoles paso a tres mujeres igual de bailadoras y alegres como ella. 
 
Sin dejar de mover sus hombros o bajar su copa de champaña, Luz Helena Abuchaibe Annicchiarico cuenta que su reinado fue diferente. A ella no la designaron fácilmente. 
 
“Fue un concurso, algo democrático, en el que nos lanzamos tres: yo por el Club Campestre, una por el Country Club y otra por el Club Barranquilla (que en ese entonces terminó siendo señorita Atlántico en 1964). Ella dijo: yo no voy a competir con ella, ¡porque esa mujer sí baila!”, recuerda Lucy que la participante del Club Barranquilla se refirió a ella como una fuerte contrincante. El concurso entonces solo tendría dos participantes donde los otros clubes tomaron partido, llevándose ella la mayor parte, y así fue como finalmente la eligieron. 
 
Por supuesto, dice que en 1964 “las cosas eran diferentes. Ha cambiado muchísimo, el Carnaval se ha enriquecido, eso no hay que negarlo. Pero antes se carnavaleaba en la calle, en los barrios”.  Es por eso que su consejo de  “darse con la gente” lo tiene fresco y así como se lo da a Valeria, actual reina, seguramente se lo dio a Brigitte, la segunda reina de la familia.
 
Era 1992 cuando Brigitte Abuchaibe Abuchaibe bailó punta, ritmo que más le gusta, en su coronación en el estadio Metropolitano. Sonia Osorio fue la coreógrafa, y el vestido lo confeccionó Amalín de Hazbún. El Grupo Niche amenizó el festejo, un “templete” que nunca olvidará. Para ella ser reina fue una experiencia única, donde no solo le llevó la alegría que Lucy dice que corre por las venas de la familia. También descubrió cosas que no sabía que tenía. “No me preparé mucho. Ahora las pelás se alistan desde cuatro años antes. Pero yo siempre estaba lista, hablaba bien y bailaba todo”, admite Brigitte. 
 
Sin duda, su paso por los escenarios del Club Campestre, como capitana infantil y de solteros, le sirvieron, porque confiesa que todavía la recuerdan a donde llega. Expresa que es carisma y sencillez dos de las cualidades que debe tener una reina para brillar, lucirse y destacarse, como las Abuchaibe. De hecho, espera que alguna de sus hijas llegue a ser reina. "Tengo gemerlas, pero creo que una está más empecinada en serlo que la otra. Me pregunta ¿mami, será que yo sí podré ser reina del Carnaval?, y yo le digo: todo es lo que tú te propongas". 
 
Poco tiempo pasó para que otra Abuchaibe reinara en la ciudad. Esta vez era Danitza, en 1994. El alcalde del momento, Bernardo Hoyos Montoya, no la llamó. Fue hasta su casa, “con periodistas y toda la cosa”, para entregarle el decreto y darle la noticia en persona. “Fue algo de repente. Nunca me imaginé que pasaría, pero que pensaran en mí para ser reina del Carnaval fue todo un honor”, recuerda sonriente Danitza. 
 
Su carnaval, “nada como los de ahora”, lo lleva en su memoria con mucho cariño. Especialmente porque cree que, hasta el momento, no ha habido una reina que le haya tocado “tirarla a pie” toda la vía 40 en la Batalla de Flores. Su carroza no estuvo lista, de tres vagones que debían entregar solo alcanzaron a darle uno. La orquesta y sus príncipes no cabían en el carro, pero a ella no le importó y siguió adelante. Le dijo al millo que arrancara y ella, bailando con su vestido rojo, de plumas, también hecho por la 'Aguja de Oro', continuó. Esa alegría de las Abuchaibe fue suficiente para finalizar las fiestas que tanto recuerda. Una experiencia que, como ella misma dice, “se debe vivir y disfrutar al máximo”.
 
También tiene descendencia alegre y bailadora. Su hija baila y disfruta cada Carnaval, aunque no está segura si se le mediría a un reinado. "De querer, ¡claro que uno quiere! A ella le encanta el Carnaval, es muy alegre, pero no sé si ella quiera, pero todo depende de ella". 
 
Ahora la reina es Valeria. Ella, designada en julio, tuvo que demostrar que era apta para el papel. Tener un apellido carnavalero no era lo único. Hacer un trabajo de preparación era necesario.
 
"Yo nunca dejé de soñar con ser reina del Carnaval. Siempre les decía a mis papás que guardáramos las energías para este momento, porque venía varios años atrás tratando de postularme. Nunca lo hice públicamente, pero desde el carnaval de Fefi sí traté como de comentar que este año era mi última posibilidad, por la edad". 
 
En su sangre va la alegría de las Abuchaibe, y el sabor para bailar de los Rosales. Hoy, el sueño de toda su vida lo está materializando, llevando consigo los consejos que sus antecesoras le han regalado. Su aguinaldo navideño le llegó por adelantado."Esta Navidad va a ser de mucho sentimiento y agradecimiento completo a Dios por esta oportunidad, y a mi familia por el apoyo. Tengo muchos sentimientos revueltos. A veces ni me la creo".
 
Aún le falta tela por cortar, en cuanto a las fiestas se refiere, pero desde ya está animando cada rincón a donde llega. Con su proyecto 100tete más reina espera coronar a 100 hacedoras del Carnaval de Barranquilla, que ya le han dejado muchas sonrisas y lágrimas de felicidad. "Todos los días pasa algo diferente, ha sido muy gratificante".
 
“Las Abuchaibe somos muy alegres, vibramos con la música. Ya ha habido tres reinas, eso quiere decir que cada una dejó un sello importante y eso me hace sentir orgullosa pero a la vez es un gran compromiso, porque tengo que dejar el nombre muy en alto”.
 
Y sin duda lo hará. Valeria tiene bajo la manga no solo carisma y espontaneidad, sino algo más preciado: las palabras de aliento y de la experiencia de tres recordadas reinas. Soberanas que llevan la arrolladora alegría Abuchaibe de generación en generación.
 
Lucy Abuchaibe Annicchiarico, reina en 1964
 
 
“Que se entregue en cuerpo y alma, porque ellos no esperan que sea lejana, sino asequible”.
 
Bautizada como Luz Helena Abuchaibe Annicchiaro, Lucy, como la llaman cariñosamente,  fue designada como reina de las Carnestolendas en enero de 1964. “Yo tomé el Carnaval muy en serio. Para mí eso era un honor que yo tenía, estaba al servicio de la ciudad”. De su tiempo como Reina recuerda que las carrozas eran hechas completamente de flores, que su coronación fue en el coliseo Humberto Perea y que fue desde 1964 que los “Joselitos” comenzaron a desfilar.
 
 
Brigitte Abuchaibe Abuchaibe, reina en 1992
 
 
“Que se dé con todo el mundo, porque aunque te estés muriendo tienes que estar pa‘ todo el mundo”.
 
Ser capitana infantil y de solteros del Club Campestre, además de princesa de Laura Char, pudo catapultar a Brigitte como reina del Carnaval en 1992. Para ella lo más importante era bailar, por eso Sonia Osorio fue la coreógrafa de su coronación. Disfrutaba bailar el ritmo Punta y llegar a los templetes con su padre, Issa Abuchaibe. Eso sí, le ‘mamaba gallo’ a él, pues cuando llegaban a un lugar lo saludaban primero, y ella le decía, entre risas, “bueno, ¿quién es la reina, tú o yo?”. 
 
 
 
Danitza Abuchaibe Costa, reina en 1994
 
 
“Que se disfrute cada minuto de su Carnaval, porque esto se vive una sola vez en la vida”.
 
En junio de 1993 Bernardo Hoyos Montoya, entonces alcalde de la ciudad, llegó a la casa de Danitza para entregarle su decreto como reina del Carnaval de 1994. Con él, los periodistas asediaron a la nueva soberana, tanto que muchos la llamaban desde temprano en la mañana. “Siempre aceptaba hablar en las emisoras, pero me costaba. ¡Era muy temprano! (risas)”. Una de las anécdotas de su Carnaval fue el no poder desfilar en su carroza. Esta se había dañado y le tocó “tirarla a pie” por la vía 40.
 
 
 
Valeria Abuchaibe Rosales, reina en 2018
 
 
“Me hace sentir orgullosa pero a la vez es un gran compromiso, hay que dejar el nombre en alto”.
 
La menor de las reinas Abuchaibe ha soñado con ser reina desde que tiene uso de razón. Desde pequeña se ha preparado en la academia de danza de Julie de Donado, siguiéndole los pasos a su madre bailarina, Gina Rosales. Todavía no se la cree, pero dice que “ha superado las expectativas”. Sabe que viene de una familia “con trayectoria carnavalera, un gran compromiso”, por eso espera dejar el nombre en alto, como lo ha hecho desde que fue nombrada reina del Carnaval en julio de 2017.

 

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