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Perfil 23 de Septiembre de 2017

Anita Vergara y Nicolás del Castillo brindan por su segunda oportunidad

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Foto: Orlando Amador Rosales

Alejandro Rosales Mantilla

Son cartageneros, hace poco viven en Barranquilla, están en su segundo matrimonio y les importa poco lo que piensen los demás. Disfrutan explorar el mundo, bailar, salir a comer y seguir desarrollándose profesionalmente.

Para Nicolás del Castillo y Anita Vergara, dos cartageneros radicados en Barranquilla por la fuerza del destino, viajar es comer, descansar, beber, explorar, en pocas palabras, disfrutar de la vida.
 
Él es economista y ella médico especializada en Medicina Estética. De hecho tiene su clínica de Medicina y Cirugía Estética.
 
Han viajado por Asia, Europa, varios países del continente americano, y por supuesto, Colombia. Pero, antes de hablar de sus viajes hay que contar que son luchadores incansables. Su causa, ser felices sin importar lo que piensen los demás o el qué dirán. 
 
“Nos conocimos hace más de ocho años, somos segundo matrimonio, yo era el presidente de la junta del Club Cartagena y teníamos una fiesta para las candidatas al Concurso Nacional de Belleza. Invitamos a una orquesta y Anita era la cantante”. En ese momento ella lo interrumpe, le recuerda que no fue esa la primera vez que se vieron. —Verdad— prosigue Nicolás. “La conocí antes, en el Teatro Heredia, yo estaba con un amigo que se llama Nicolás Pareja, era el promotor de la Cartagena Big Band, me invitó a conocer el proyecto. Ese día Anita hacía parte de la orquesta”.
 
Anita vuelve a interpelar con sus dotes de buena conversadora. Describe que cantó en guagancó el tema Sobreviviré, de Celia Cruz, y que comenzó su presentación caminando entre el público ubicado en platea. Después vio un video y se dio cuenta que su hoy esposo estaba allí mirándola fijamente. 
 
“El día del club, después de mi presentación, salí del camerino y me senté a un lado. Cuando hubo un mini espacio Nico se bajó del escenario y me saludó, en ese momento se me aceleró el corazón pero no le demostré nada. Ahí tuvimos una conexión especial”, rememora Anita.
 
Nicolás señala que estando separado de su primera esposa le escribió a Anita un mensaje por Internet. Él estaba en Guatemala y la invitó a cenar, una vez llegara a Cartagena.  El final de esa primera parte de la historia, después de esa cena, es que a los tres meses se fueron a vivir juntos, “eso fue en 2010, a los dos años” se casaron en la Heroica  como si fueran “un par de pelaítos”.
 
 
“Las segundas oportunidades no se pueden desaprovechar, la vida es una sola. Yo estuve casado 24 años y tuve cuatro de noviazgo. Cuando yo me separé ya mis hijos estaban criados y graduados (...) no estaba metiéndome con una niñita, aunque lo parecía, nos llevamos siete años, sabía que tenía hijos, incluso un nieto, hoy son cuatro que los disfruto como si fueran míos, de mi sangre. Inicialmente la relación con mis hijos fue difícil aunque ya eran mayores, pero hoy en día están muy bien, se han limado las asperezas. Por eso estamos tan contentos en Barranquilla, es una ciudad acogedora que nos recibió con todo su cariño. En Cartagena nos martirizaron por esa separación, fuimos virales, por decirlo en términos digitales”, describe Nicolás, quien hoy labora con Curtiembres 
Búfalo-Itagüí.
 
Anita recuerda que en el inicio de la relación, en Cartagena, “hasta en la radio hablaron” de ellos. Hoy van para ocho años de casados. “La gente al final aprendió, ven una familia linda, la forma como hemos salido adelante, que yo no era solo una cantante, era otra cosa, muchos pensaban que yo iba a coger a Nico de cajero electrónico”.
 
Pero volviendo a sus viajes por el mundo, la mayoría son motivados por el sector empresarial en el que se mueve Nicolás, y últimamente por la profesión de Anita. Los dos confiesan que les encanta comer, beber, apreciar la arquitectura, conocer la historia del lugar donde se encuentran, pero, sobre todo, disfrutarse el uno al otro, como cuando Nicolás pone a cantar a Anita a cuanto sitio visitan y tiene música en vivo. Así les sucedió en el Buena Vista Social Club, en La Habana, ante 400 personas. “Canté Todo me gusta de ti, después no quería bajarme”. 
 
 
“Para nosotros los viajes son comidas, bebidas y arquitectura. Ver la tradición, los escenarios, la historia, la comida típica. Si es culebra o escorpión me lo como. Mi papá me decía que cuando viajara tenía que conocer el mercado central de cada ciudad y comer algo allí”. Anita afirma que sigue los consejos culinarios de “Nico”, así le dé duro comer “mucha cosa rara”, porque al paladar se le enseña, así como al corazón cuando se le dan segundas oportunidades.

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