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Perfil 20 de Julio de 2019

El compromiso social del barranquillero Carlos Lindemeyer

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Foto: John Robledo

Es administrador de empresas y hace parte del comité del centenario de la segunda aerolínea más antigua del mundo. Actualmente aúna esfuerzos para realizar eventos que permitan hacer memoria de este hecho histórico.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Carlos Lindemeyer es de Barranquilla, pero sus antepasados tienen origen alemán. En su memoria tiene registrado el XIX, pues a finales de este siglo su familia migró hacia La Arenosa. 

Con voz fuerte y una clara vocalización, explica que su abuelo paterno llegó en 1898 a vincularse en una empresa. Luego creó su propia compañía de navegación hasta que forjó un destino en Barranquilla. Fue así como más adelante los padres de Carlos Lindemeyer lo dieron a luz en esta ciudad de la que tiene recuerdos invaluables.

“De mi ciudad natal me fui en 1973 y llegué a Medellín. De ahí pasé a Bogotá hasta que regresé a Barranquilla a hacer mis estudios en Administración de Empresas. Más tarde estudié Análisis y Programación de Sistemas, y empecé a trabajar con la compañía de laboratorios Bayer, después me vinculé al proyecto carbonífero del Cerrejón”.

Al estar en el Cerrejón se trasladó hacia San Francisco (Estados Unidos), donde se planeaba la iniciación y ejecución de dicho proyecto. Al volver a la capital atlanticense pasaron los años y decidió vivir en Hamburgo (Alemania), donde empezó a trabajar con ExxonMobil. Al regresar a Bogotá, Lindemeyer se hizo cargo de la seguridad de ExxonMobil para Centroamérica, el Caribe, el área Andina y Guyana. 

Él está casado hace 39 años y tiene una hija profesional en Gastronomía, llamada Sthephanie, a quien asegura amar. En su presente se desempeña como comandante de la Reserva Naval para la guarnición de Barranquilla y es el jefe de estado mayor de la Reserva Naval de Colombia. 

“El trabajo que para mí es enriquecedor es el de acción integral, que es el puente que se hace entre las fuerzas militares y la comunidad. Aquí creamos un grupo estratégico de operaciones de sensibilización con el que prácticamente todos los fines de semana hacemos un trabajo con la gente de las áreas de influencia ya sea de la costa, del río o de las zonas lacustres”.

Explica que esta labor está basada en llevarles a las comunidades un plan que incluye el desarrollo de proyectos sostenibles, de una infraestructura sostenible, de proyectos o programas de conservación del medio ambiente y el trabajo de jornadas de apoyo en el que se trabaje con la niñez, las mujeres cabezas de hogar y la tercera edad.

Para él Barranquilla es el paraíso. Incluso, rememora que hace años, cuando partía de la  ciudad experimentaba un proceso difícil. Admite que le resultaba mucho más complicado cuando las fechas de sus viajes coincidían con la celebración del carnaval. Es tanto el significado que tiene la ciudad para su vida, que tiene el compromiso de aportarle al desarrollo de la ciudad, vinculándose en ciertas actividades que coadyuven con el progreso de la Puerta de Oro.

Carlos posa junto a dos murales que cuentan con fotos de la historia de la Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos.

“Esas actividades tienen que ver con lo que se hace en el ámbito naval, el trabajo que se realiza  con la gente, el haber creado la carrera Soy Marino en conjunto con miembros de la reserva y con el mando de la Armada (esta se volverá a correr el 11 de agosto), el haber creado un torneo de golf y toda una serie de eventos que contribuyen a la imagen y crecimiento de la ciudad. También, el haber ayudado, aunque no fue directamente mi gestión, en la traída del buque Gloria al Gran Malecón”.

SCADTA. Por otro lado, se encuentra enfocado en el centenario de la iniciación de la aviación comercial en la capital del Atlántico, pues considera vital hacer memoria de la segunda aerolínea más antigua del mundo, que fue fundada en la ciudad y recibió el nombre de Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos (SCADTA). 

“Este evento jalonó tanto el desarrollo como la industrialización de la ciudad. Así que la gente no puede ser ciega ante esto, por tal razón, soy miembro del Comité del Centenario de la SCADTA y, junto a otros compañeros, estamos empeñados en que sea propiedad de la humanidad para que permanezca vivo dentro de nuestra historia (...) empezamos un grupo de amigos  para mover toda esta historia y rememorar esta gesta”.

El barranquillero manifiesta que luego de haber sido invitado a la Cátedra Europa, se enfocó en llevar la SCADTA como tema central del evento, planeando una exposición que sigue vigente en el Mapuka.

“El 4 de diciembre queremos reinaugurar el monumento de los Mártires de la Aviación, abrir una exposición y el 5, que es el centenario de la SCADTA, hacer un evento especial con misa, ofrenda floral y una celebración en las instalaciones que llegaron a ser de la Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos. Lo único que necesitamos es que la Alcaldía y la Gobernación les pongan  atención a esta realización”.  

Puntualiza en que para hacer la celebración es vital que las instalaciones antiguas de SCADTA, donde actualmente funciona la Escuela Naval, sean reparadas. Por tal motivo, hace un llamado al Gobierno Nacional a que se apersone de la situación. 

Un pensamiento...
“La SCADTA es solo una pequeña porción del desarrollo que una vez se gestó en la ciudad”.

Barranquilla para él...
“Es el paraíso. Tengo el compromiso de hacer parte de actividades que le apuesten a su progreso”.

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