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Que Ha Pasado Con 15 de Julio de 2017

“Soy hijo de una ciudad de brazos abiertos”: Giancarlo Mazzanti

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Foto: Cortesía Andrés Valbuena y Rodrigo Dávila.

Giancarlo Mazzanti es miembro honorario del Instituto Americano de Arquitectos.

Alejandro Rosales Mantilla

El barranquillero fue declarado miembro honorario de la AIA por su aporte al desarrollo social y arquitectónico en el mundo. Desde Venecia, donde hace parte de una iniciativa para la reconstrucción de Siria, habló de su trabajo.

Giancarlo Mazzanti es en la actualidad uno de los arquitectos con más prestigio en el planeta. Se pudiesen dar muchos ejemplos que sustenten la anterior afirmación. Ejemplos como que el pasado 26 de abril el Instituto Americano de Arquitectos (American Institute of Architects) lo declaró miembro honorario de su organización. Cada año la AIA, como se conoce al Instituto en sus siglas, destaca la obra de arquitectos no residentes en Estados Unidos que contribuyen al desarrollo de la humanidad. Como lo describe la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la AIA, “fundada en 1857, es una organización estadounidense que promueve la arquitectura como profesión, equivalente” a la Academia Española de la Lengua.
 
La Biblioteca España, en lo más alto del cerro Santo Domingo, en Medellín; el Parque del Bicentenario, en Bogotá; el diseño de 31 preescolares en el departamento del Atlántico, la ampliación de la Fundación Santa Fe, en Bogotá; el Museo de Arte Moderno de Barranquilla, que “se erige como un edificio que participa de la configuración del Parque Cultural del Caribe”; el Colegio Pies Descalzos, en Cartagena; y la remodelación del Estadio Romelio Martínez, en la Arenosa; son algunas de sus obras más emblemáticas. Además, varias de sus maquetas han sido expuestas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Sin exagerar, hablar de los logros, premios y actividades académicas en las que este barranquillero ha participado, requeriría de varias páginas. 
 
Desde Venecia, en donde se encuentra por estos días, Giancarlo Mazzanti habló con Gente Caribe.
 
 P: ¿Qué hace en Venecia?
 
 R: Hago parte del curso de verano de la Universidad de Venecia (IUAV), que se llama WAVE  2017, el cual está trabajando con Naciones Unidas para la reconstrucción de Siria, es un proyecto educativo y a su vez colaborativo. Hay aproximadamente 1.000 estudiantes trabajando en distintas ciudades de Siria y temáticas. El curso es hasta el 14 de julio (ayer).
 
 P: ¿Cuál es la ciudad que más lo seduce por su arquitectura? 
 
 R: Me seduce, más que la belleza, la vida de las ciudades, su dinámica y forma de vivir. 
 
 P: En un mundo en el que la arquitectura es parte de la huella de las civilizaciones, que describe la historia del ser humano, ¿cómo define su estilo?
 
 R: Nos interesa pensar que el valor de la arquitectura no está solo en sí misma sino en lo que es capaz de generar o propiciar, nos interesa lo que produce la arquitectura, las relaciones sociales, su rol en la cultura, cómo se construye pensamiento y, sobre todo, cómo construimos inclusión social. 
 
 P: Barranquilla se construyó desde la diversidad, como en algún momento usted lo dijo. ¿Sigue siendo la capital del Atlántico su principal influencia?
 
 R: Sí, Barranquilla mira al mundo y nuestra relación está en ese rumbo. Soy producto de la mezcla de muchos inmigrantes que llegaron a esta ciudad y nuestro ADN es la diversidad y la innovación, que son características de Barranquilla, mi origen es de una familia ítalo-francesa que llegó en 1923 para fundar el Banco Francés e Italiano, soy hijo de la diversidad y de un concepto de ciudad de brazos abiertos y multicultural.
 
 P: ¿Tiene en cuenta la crítica de sus contradictores o los halagos de los que ven en su obra la más revolucionaria en Colombia, después de Rogelio Salmona?
 
 R: La crítica me interesa cuando construye reflexión sobre lo que hacemos y nos permite construir un concepto que definía Octavio Paz como “la razón crítica”. Una crítica que obliga a mirarse, para así crecer y construir un cambio constante en lo que hacemos. 
 
 P: ¿Cómo recibió la decisión del jurado del American Institute of Architects (AIA) de presentarlo dentro de los ocho arquitectos internacionales que recibieron la Honorary Fellowship 2017? 
 
 R: Es un honor y un compromiso hacer parte del Instituto Americano de Arquitectos, ya que nos obliga a seguir por una línea investigativa y crítica cada vez más fuerte. Más que la arquitectura social nosotros diseñamos espacios que generan comportamientos sin importar el estrato social. El impacto y transformación que buscamos va más allá del edificio, implica construcción de comunidad y un aporte a la sociedad y sus ciudades.
 
Giancarlo en su oficina, en Bogotá, donde cada vez pasa menos tiempo por sus compromisos en otras ciudades.
 
 
 P: ¿Qué rango de importancia ocupan en su realización como arquitecto y ser humano los colegios y preescolares que ha diseñado? 
 
 R: A través de los colegios nos aproximamos a entender cómo el espacio escolar es en sí mismo un mecanismo de enseñanza, como el valor no está solo en la belleza sino en lo que se genera en términos de comportamientos y educación. Estamos, a través de la Fundación Horizontal- que es una iniciativa para el desarrollo de pensamiento y trabajo comunitario de la que hacemos parte con un grupo interdisciplinar- escribiendo un libro sobre educación y ambientes escolares que resumirá nuestra experiencia y posición sobre la educación.
 
 P: ¿Cómo ve la arquitectura colombiana contemporánea? 
 
 R: El país es hoy en día uno de los referentes más importantes en Latinoamérica y una gran incubadora de ideas. 
 
 P: ¿Cómo está conformada su familia?
 
 R: Me acompañan mis tres hijas y Laura, mi esposa. 
 
 P: ¿Qué es ser Gente Caribe? 
 
 R: Es ser pionero, innovador en cualquier cosa que se hace, es la escena de Barranquilla que no se nos puede olvidar

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