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Sabores - Chef 05 de Abril de 2014

Fuad Akel, el osado de los sabores

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Foto: Orlando Amador

Daniella Hernández Abello / daniela.hernandez@elheraldo.co
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Este cartagenero se crió entre los aromas de la culinaria árabe, se formó en Medellín y se enamoró de los sabores de la cocina asiática. Hoy los comparte con los comensales de Mok.

La escena gastronómica en Cartagena bulle como una olla con agua hirviendo, entran y salen chefs de diversos perfiles, cierran y abren restaurantes todas las semanas y, entre tanto, los comensales esperan cuál será la sorpresa detrás de la siguiente propuesta. Comer en Cartagena significa volver a asombrarse ante un plato de comida.

A esos desafíos se enfrenta Fuad Akel, un cocinero de 27 años egresado del programa de gastronomía de la Colegiatura Colombiana, con sede en Medellín.

Él no se siente amenazado ante los retos de un mercado tan exigente, máxime porque no le han faltado excelentes mentores a lo largo de su vida.

La primera fue su madre, Íngrid Godín de Akel, una talentosa cocinera de la que Fuad se ‘pegaba’ para aprender. “La ayudaba a preparar platillos de la cocina árabe, que son su especialidad”, cuenta para Revista GENTE CARIBE.

Cuando terminó su formación escolar encontró que en Medellín tenía la posibilidad de estudiar gastronomía como profesión. “Decidí probar la carrera para ver cómo me sentía,  mi familia me dio todo su apoyo”, explica.

Tardó cuatro años en la formación académica y 12 meses más en pasantías, para luego graduarse como gastrónomo. Durante ese tiempo encontró muchas experiencias y personas que definirían su sazón. Una de las más valiosas fue el profesor Camilo Agudelo. “Él vio algo diferente en mí y me dio mi primer trabajo para desarrollar la carta y cocinar en el Restaurante Satay, de Medellín”.


“Mis amigos se sorprendieron de que quisiera hacer comida asiática y no árabe.”

Tenía claro que no iba a cocinar para alguien más, quería “empezar algo propio, así fuera pequeño”. Para prepararse se formó a través de las pasantías que realizó en los restaurantes San Pedro y La Vitrola, de Cartagena, considerados dos baluartes de la elevada culinaria que caracteriza a esa ciudad.  

“Vi cómo era el movimiento, entendí el funcionamiento interno de un restaurante, en cuanto inventario, rotación de productos, tratamiento de alimentos, cosas que se afianzan fuera de la academia”, cuenta.

Con este valioso recorrido en su maleta, se lanzó a abrir Mok hace tres meses. En este lugar no sirven ni tabbouleh, ni fatoush ni otras especialidades árabes, el restaurante ofrece recetas inspiradas en los sabores del sudeste asiático.

“La carta consta de 20 platos de autor con ingredientes prestados de la cocina asiática, pero también participan frutos locales”, explica. Y así, mezclando mora con jengibre, aroma que considera su firma, y mil sabores más, es como se ha ganado un espacio en el competido mercado de la culinaria cartagenera.  

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