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Sabores - Chef 01 de Noviembre de 2014

Hospedaje en épocas históricas del Corralito

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Foto: Orlando Amador

Inguel J. De La Rosa Vence / @InguelJulieth
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Un arduo trabajo de restauración rescató de las ruinas esta valiosa estancia colonial. Desde hace ocho años, dejó de ser una casa abandonada para convertirse en un prestigioso hotel boutique del Centro Histórico de Cartagena.

Los propietarios, Karl Sandrock y María Claudia de Sandrock, apoyados en el arquitecto y restaurador Pedro Ibarra, realizaron un estudio histórico, arqueológico y arquitectónico para llevar la casa a su estado original y permitir que los huéspedes tuvieran la experiencia de estar en una pequeña casa colonial.

En el tercer y último nivel del hotel hay una piscina para la relajación de los huéspedes. 

“Cuando iniciamos el proceso sabíamos que esta casa tenía, al menos, 300 años. Está ubicada entre la Plaza de la Aduana y la Plaza de Bolívar, como se llaman hoy en día, que son los sitios donde inició Cartagena, cerca al puerto”, recuenta Sandrock.

Una larga revisión histórica de archivos de Cartagena, Bogotá, Sevilla y Londres, reveló que, a finales de 1700, la casa perteneció a un contrabandista francés y, en 1827, al cónsul británico Eduard Watts, amigo del Libertador. Hacia las cuatro primeras décadas del siglo pasado pasó a ser un lugar de importación.

“Cuando se restauró la fachada apareció el letrero original de esta ferretería”, recuerda el propietario de Alfiz Hotel Boutique.


Algunas de las habitaciones tienen ‘jacuzzis’. Los propietarios buscaron mantener al máximo las vigas, arcos y pisos para conservar el espíritu del pasado.

Después del trabajo se logró la adecuación del hotel con ocho habitaciones, “cada una está dedicada a un periodo de la historia de Cartagena, como los tiempos indígenas, de la conquista, la independencia y otras”.

“No es un museo, es una inspiración para que los huéspedes imaginen cómo se vivía en siglos pasados”, comenta.
La ambientación es complementada con flores y otras plantas naturales, pues “hace parte de la región Caribe, la alegría, el color”. La idea de conservar el aire colonial también está “en respetar el patio, el corazón de la casa”.


La cocina es abierta para que el huésped vea cómo le están preparando el desayuno e interactúe con el cocinero. 

Sobre la biblioteca...
“Por el interés nuestro en la literatura y la cultura, hemos recopilado más de 250 libros de Gabo”.

Sobre los libros...
“Están disponibles en más de 20 idiomas para que el turista lea y sepa qué lugares visitar”.

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