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Sabores - Chef 12 de Abril de 2014

Las deliciosas facetas de Tamar Guzmán

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Foto: Orlando Amador

Daniella Hernández Abello / daniela.hernandez@elheraldo.co
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Cocinera y diseñadora industrial, encontró la afición por la repostería en la cocina de su abuela. Llevó su pasatiempo infantil a los negocios con una repostería y un almacén de insumos para postres. 

Tiene apenas 26 años, pero ha trazado una experiencia que colegas mayores no podrían soñar. Su historia es como la de muchos jóvenes que han sido cocineros natos desde niños, pero que eligieron otro tipo de formación antes que la de los fogones.

En el caso de Tamar Guzmán fue como diseñadora industrial, carrera que culminó en la Universidad del Norte.

Entre computadores y mesas de dibujo, ella sacaba tiempo para ponerse el delantal. No se permitía olvidar la experiencia aprendida de su abuela, Nelly  de Guzmán, con quien tuvo su primera escuela en el campo de la repostería.

“Una de mis primeras recetas fue postre volteado de piña, hoy en día mis clientes lo siguen solicitando”, asegura.

Pero antes de animarse a tener su propio negocio, Tamar decidió formalizar ese hobby de la niñez. Se dio cuenta de ello durante una temporada en Francia, “estaba aprendiendo el idioma, pero tuve la suerte de llegar a una familia gastrónoma. Ayudaba a la señora de casa a preparar comidas con entrada, plato fuerte y postre.”

A los pocos meses de su regreso a Colombia, se embarcó de nuevo en un viaje, esta vez a Argentina, donde tomó un curso de repostería intensivo para extranjeros en la Escuela de Gastronomía Mariano Moreno, este tardó seis semanas.

Regresó al país con la chispa para encender su sueño: tener su propia repostería. Así fue como creó La Patisserie By Tamar Guzmán. De esta manera volvió a seguirle los pasos a su abuela, quien también vendió postres. “Hoy en día, cuando le hacen encargos, me los da a mí, a veces hace las entregas ella cuando yo soy quien prepara los postres”, comenta.

En su negocio no puede faltar el pudín de chocolate, que considera su favorito ni el ingrediente estelar con el que se afianzó durante su estancia en el país galo. “Se dice que la cocina francesa está compuesta de tres ingredientes pilares: mantequilla, mantequilla y mantequilla”. Deleita con sus sabores preparando hermosas mesas de postres en eventos y creando diversas delicias por encargo. 

Pero la inquieta Tamar no pararía allí, a pesar de sus múltiples estudios decidió asumir una formación como chef “para afianzar conocimientos”. Se graduó en septiembre pasado como cocinera de la sucursal barranquillera de Gato Dumas.

Paralelo a esto, inauguró Bakehouse, un almacén de insumos para pasteleros, donde además ofrecen cursos de repostería y entretenidas fiestas infantiles en las que estimulan a los niños a través de la cocina y la música. En este camino, no olvida su pasión por el diseño que transmite en cada espacio del local, desde los mostradores diseñador por ella y la creación del arte para sus avisos publicitarios.

Así es Tamar Guzmán, una cocinera que demuestra que puede ser delicioso alternar diversas facetas. ¿El ingrediente secreto? Una pizca de azúcar y mucha determinación. 

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