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Sabores - Chef 08 de Marzo de 2014

Orlando Malkún, el dueño de la nueva cajita feliz

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Foto: Orlando Amador

Daniella Hernández Abello / daniela.hernandez@elheraldo.co
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Con apenas 22 años, este chef barranquillero ya es dueño de un fructífero negocio de cocina saludable y un inmejorable embajador de este estilo de vida.

A los 14 años, Orlando Malkún ya daba muestras de su talento para la culinaria. Mientras otros niños jugaban con balones y consolas de video, él recurría a las ollas y cucharones y convirtió la cocina en su patio de recreo. “Me quedaba solo en la casa y abría la nevera para ver qué podía preparar.

Había cosas que quedaban ricas y otras no tanto, pero siempre intentaba. Eso me ayudó para desarrollar el gusto”, explica.

Este inocente juego infantil era una fuente de horas de interminable alegría pero también trajo las angustias de la obesidad, pues a esa misma edad el chef promesa batallaba con esta grave afección. “Pesaba 120 kilos y era talla 42 de pantalón”, revela.

Tomó cartas en el asunto y asumió, a la vuelta de un año, un cambio drástico en sus hábitos. Bajó su peso significativamente, perdió 12 tallas y ganó una alimentación más saludable, totalmente vegana, para ser precisos.

Entretanto, su afición seguía madurando y lo convirtió a los 17 años en cocinero de mucha cancha, lo único que faltaba era la escuela para tecnificar esos conocimientos. Esta no tardó en llegar de manos de un concurso de la Academia de Cocina Gato Dumas. “Quedé entre los 10 clasificados en una convocatoria para 200. Obtuve el segundo lugar en la competencia, por lo que me gané una beca para estudiar mi primer semestre”, afirma.

Y así lo hizo, pero no sin medirse simultáneamente en los fogones de restaurantes reconocidos de la ciudad como Discovery, La Pizzería, Club Campestre y Country International Hotel. Porque de acuerdo con Orlando “los cocineros aprenden el 5% de lo que saben  en las academias, el resto está en la calle. Inventar e investigar es lo que nos hace fuertes en esta carrera”.

Los saberes que hoy domina se pulieron a través de la experimentación que tanto resalta. A eso se suma su confesa adicción a concursos televizados de cocina como Top Chef, Hell’s Kitchen y Cocineros al límite, en los que algún día se ve participando. 

Su permanente exploración lo llevó a convertirse en un chef de sabores osados, que orquesta sin temor y traduce en sinfonías para las papilas gustativas. Declara que su sello son la vainilla, el cardamomo y básicamente cualquier especie “que dé aroma y perfume”. Aquí se evidencian las influencias libanesas que recibió de su familia, y que él ostenta con tanto orgullo en la manga derecha de su bata de cocinero.

SABORES SALUDABLES

Esa vocación autodidacta que caracteriza a Orlando lo llevó a instruirse en la cocina saludable. Mientras en Gato Dumas aprendía técnicas diversas y los secretos detrás de las salsas madres, dedicaba su tiempo libre a otro tipo de gastronomía. “Yo iba al supermercado y encontraba ingredientes que no conocía, los compraba para probar. Recurrí a internet, libros, recetarios y muchas veces llamé a mis tías para que me guiaran”, comenta.

Sostiene que no fue fácil transmitir esta opción a sus clientes y allegados hasta ahora, momento en que lo saludable cobra un nuevo protagonismo y se despoja del estigma de comida sosa, desabrida o aburrida.

“Las preparaciones saludables se adecúan a cualquier tipo de cocina de tal manera que no hagan daño al organismo. La clave está en disminuir los porcentajes de grasa, sodio y azúcar”.

Bajo estos paradigmas nació, hace un año, su marca Fitness Food Gourmet con la que ofrece cursos, prepara banquetes en casas, brinda alimentación a personas con necesidades nutricionales específicas y despacha menús a domicilio. Esta última opción, que tiene apenas un mes en el mercado, ha sido un absoluto boom. “Me empezaron conocer por el voz a voz y hoy en día vendo 150 almuerzos diarios”.

Sus clientes tienen la oportunidad de disfrutar de una cajita con el menú del día que incluye una porción de carbohidratos, otra de proteínas y otra de verduras, con los sabores refinados e innovadores y sin la sobrecarga de grasas que incluye un plato normal. Confirmando, de paso,  que la cajita feliz de la nueva era sabe más a verde y fresco que a frito y procesado.


Así luce un típico menú de Fitness Food Gourmet, es una cajita de salud que puede llegar a su puerta. 

SOBRE TAL COSA

Si algo identifica la sazón de Orlando Malkún es que mezcla sin temor sabores inesperados, como en el caso de este salmón glaseado con maracuyá y miel de agave, sobre puré rústico de arvejas saborizado con menta y vaina de vainilla. Acompañan el plato unos espárragos en vinagreta y zanahoria crocante. 


 

Sus secretos...
“Hay dos secretos en la comida sana, cocinar con amor y conseguir ingredientes frescos”.

Qué te identifica...
“La innovación es mi sello y me atraen mucho los sabores exóticos. Mi cocina es revolucionaria”.

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