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Sabores - Chef 19 de Septiembre de 2015

Un chef que prepara y retrata sus platos

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Foto: Francisco Álvarez

El cocinero barranquillero emplea diferentes técnicas como la deshidratación y el cambio de texturas para estilizar sus alimentosy seducir el paladar de sus comensales.

Sara Hernández C. / @Sara_hernandezc
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Pedro Camacho Sierra inició su carrera en la cocina por “azares de la vida o quizás por el destino”.  Cualquiera que sea el caso, esto le dio la fantástica oportunidad de adentrarse al mundo de los sabores, sin duda, la mejor decisión que pudo tomar el estilista de comidas barranquillero.

Él, define el estilismo como “el arte de potenciar los elementos en cuanto a lo visual de un platillo para hacer una fotografía del mismo, recurriendo a técnicas, trucos o ideas que permiten extender la vida visual del producto, seduciendo así los sentidos de un potencial comprador”, explica.

Justo al terminar sus estudios en el Sena, dejó a un lado las especulaciones y mitos que rodean la profesión culinaria y decidió empezar una nueva aventura con el propósito de lograr sus objetivos, marcar diferencia y destacar su trabajo.

El sueño de este joven era estudiar en la escuela de cocina y pastelería Le Cordón Bleu de París. Por ello, tomó clases de francés mientras estudiaba culinaria en el Sena, en Cartagena. Un día le respondieron de esa escuela indicándole que había una sede de esta entidad en Lima. Para su suerte, había ganado las eliminatorias del concurso Tabla Redonda de Alpina en donde conoció un chef de ese país, Alex Almerí, quien se interesó en su desempeño y le abrió las puertas en Perú.

Así, con los tiquetes que se había ganado en el concurso, modificó los trayectos y empezó a recorrer  la frontera de Ecuador hasta llegar a Lima con solo 400 dólares, 100 de ellos se dañaron por guardarlos en sus zapatos.

El calor de una familia, la sede de una de las mejores escuelas de artes culinarias del mundo y la oportunidad de aprender de primera mano de un gran cocinero lo animaron a trasladarse al país inca. “Lo que se vive aquí en Perú en torno a la gastronomía es mágico”, explica Pedro, y agrega que ya establecido, inició el Master Cuisine and Restaurant Management en la escuela que tanto anhelaba.

Su propio estilo.

“Si hay algo que caracteriza mi trabajo es la atención, ser delicado y estar atento a cada uno de los detalles, porque eso es lo que marca la diferencia”, explica. Añade que “ser minucioso en escoger cada elemento que será protagonista en una foto, moverlo dentro del encuadre si es necesario con pinzas, hidratar o dar brillo con pinceles, aplicar técnicas de cocción individuales para preservar el color, la textura y la frescura, son los detalles que definen mi estilo”, puntualiza.

Trayectoria.

Pedro trabajó como estilista de comida de la compañía de supermercados más grande del país. También es el chef y estilista del diario más importante de Perú. Aclara que estar inmerso en el mundo de la publicidad no significa haber traicionado su carrera como chef, de hecho, cursa un taller de Science and Cooking, dictado por Harvard University. Allí ha aprendido un punto de vista más profundo y científico de los alimentos, y otras cosas que aplica al estilismo de cada plato.

Más que comprender la presentación de cada receta, Pedro conoce el proceso de elaboración tras cada plato, logrando de manera más sencilla el poder realizarles la fotografía perfecta.

Frutas en sus jugos

Ingredientes:
1 mango maduro cortado en cubos.
1 pepino dulce.
1 kiwi.
1 astilla de canela.
150 g de azúcar blanca.
50 ml de vodka.
50 g de gelatina sin sabor.
Semillas de chía tostada.
50 g de leche condensada.
Menta/hierbabuena.
Sandía en esferas.
Kion/jengibre.
Cerezas.

Preparación:
Grille en una parrilla los cubos de mango con pequeñas gotas de limón. Extraiga la pulpa del pepino con una cuchara y resérvela en el contenedor de la ensalada. Coloque los sobrantes de la pulpa de mango y pepino en una olla con agua, azúcar, la astilla de canela y un pedacito de kion. Cocine a fuego medio por 15 minutos. Extraiga la canela y licúela. Coloque las sandías y el vodka en un ‘bowl’ y llévelos a la congeladora. Pele el kiwi, licúelo en 50 ml de agua y mézclelo con la gelatina sin sabor disuelta. Pinche las bolitas de sandía congeladas, sumérjalas en la gelatina de kiwi y llévelas a la refrigeradora. Para el ‘pralinne’, funda el azúcar en una sartén y mézclela con la chía.

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