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Sin Photoshop 20 de Octubre de 2018

El amor patriótico que mueve la vida de Olga Berrio

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Foto: Cortesía Olga Berrio

Olga Berrio está radicada en Estados Unidos desde 1969.

Sharon Kalil

Hace 49 años, Olga Berrio Ordóñez, junto con su esposo, Enrique Berrio Ojeda, tomó la decisión de explorar más allá de sus raíces en un país del que siempre escuchó en su niñez: Estados Unidos.

“En Barranquilla, mi tierra natal, me dedicaba a mi hogar y a atender a mis tres hijos. Mi esposo era el que trabajaba como vendedor, como se acostumbraba en aquella época en la que la mujer dependía del hombre, así que nunca trabajé”, contó Olga, quien con curiosidad e ilusión emprendió su camino con su familia.

El sueño americano surgió en la vida de Olga al escuchar de su padre historias sobre este país, que él a su vez conocía de boca de turistas estadounidenses, quienes se hospedaban en el Hotel El Prado, donde trabajaba como barman.

“Por la manera en la que mi padre contaba esas historias y describía la cultura y personalidad de los americanos, parecía que, en ese entonces, ya hubiera conocido el país. Escuchar esos comentarios hizo que sintiera curiosidad y amor por Estados Unidos, tanto así, que se convirtió en un sueño que logre hacer realidad”, dijo.

Gracias al apoyo de un amigo de la familia, Olga viajó a New Jersey con residencia americana. Según contó, cuando llegó a Estados Unidos se decepcionó al darse cuenta que no era como lo imaginaba: similar a Colombia. “Fue todo muy distinto, vi los edificios oscuros y sentí mucho frío. Era muy diferente a lo que pensé, así que con maleta en mano dije ‘mañana a qué hora sale el vuelo de regreso’ ”, dijo entre risas.

Como respuesta recibió comentarios motivadores sobre lo que podría descubrir con el pasar del tiempo. Así pues, esta barranquillera se adaptó y se enfrentó al primer trabajo de su vida: ser costurera en una compañía.

“Era una época en la que había mucho trabajo entonces podía salir de uno y entrar a otro enseguida, es decir, me desempañaba en varios lugares. En los primeros años fui empacadora de medicinas en un laboratorio”.

Luego de un tiempo, en 1971, se radicó en Miami y laboró como empleada de aseo de aviones en Aerocóndor, logrando gracias a su desempeño, su estancia en esta compañía hasta que cerró.

Mientras tanto, su esposo trabajó como conductor en varias empresas estadounidenses hasta fundar su propia compañía de camiones. “Enrique y yo somos personas muy trabajadoras que no hemos tenido límite de descanso”, agregó esta mujer que con el pasar de los años se dio cuenta que su gran pasión era la política.

De esta manera, empezó a hacer activismo político, influenciada por su interés de ayudar a otros. “Le hablo a los votantes, pongo carteles, visito casas y estoy con ellos en las reuniones. Por mi amor patriótico me dediqué de lleno a la política para pensar en el futuro de Estados Unidos y de Colombia”.

Ese amor patriótico de Olga Berrio hizo que estuviera activa en las campañas presidenciales del actual gobierno de Colombia y de Estados Unidos. “Debido a mi labor estuve en la toma de posesión de Donald Trump y de Iván Duque, en la celebración del primer año de mandato de Trump y demás ceremonias oficiales”.

Gracias a su trabajo, Olga Berrio fue condecorada como Mujer Poderosa de América el pasado sábado por los premios Ecuador Mitad del Mundo en el Manuel Artime Theater, ubicado en Miami. “Me alegré muchísimo cuando me llamaron para avisarme de este reconocimiento. De inmediato pensé en mis hijos, en Colombia y Barranquilla porque con este tipo de reconocimientos demostramos que nosotros también podemos hacer patria por fuera y que somos personas decentes que respetamos las leyes”,  dijo.

El mencionado galardón fue otorgado a Olga por ayudar a la comunidad Latinoamericana en el condado de Miami- Dade a través de su activismo. “Colombia es mi madre, la tierra que me vio nacer. Yo la amo con mi vida. Barranquilla es mi terruño y Estados Unidos es mi madrastra buena. Si me ponen las banderas de estos países las vuelvo una porque los amo con intensidad”, dijo

Por otra parte, Olga, quien se considera una mujer auténtica y servicial, procura reencontrarse con sus raíces costeñas dos veces al año. “A mis siete hijos, a mis nietos y bisnietos les he enseñado esa cultura así que, por ejemplo, en un partido de Colombia todos se emocionan porque se sienten barranquilleros”.

Aparte de ese amor patriótico, otro legado que quiere dejar a su familia es la política, que según contó va por buen camino pues todos han participado en campañas y siempre han ejercido su derecho al voto.

“Soy una mujer fuerte que tiene mucho que dar a Estados Unidos y a Colombia, voy a seguir activa para el bienestar de todo”, concluyó.

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