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Sin Photoshop 15 de Junio de 2019

La faceta que cambió la vida de Marco Tepedino

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Foto: John Robledo

El barranquillero, gerente de una empresa de bienes raíces y socio de una multinacional, contó cómo ha sido su participación en la crianza de los hijos de su esposa.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Ser padre de un momento a otro ha sido para el barranquillero Marco Tepedino Abello “una bendición”. ¿Por qué? Pues hace cuatro años contrajo matrimonio con Tulia Cifuentes, quien antes de unir su vida con él, trajo al mundo a Joel, de 21 años, y Nicole, de 12.

Para Marco significó “ganarse el combo completo”. Y, aunque nunca contempló vivir una experiencia igual, asegura que hoy día la disfruta al máximo con mucha responsabilidad.

“Hay familias en las que un nuevo miembro entra a ser parte de ella, que cumple el rol de padrastro, pero que al pasar el tiempo se convierte en un papá. En el presente me siento así, yo los veo como mis hijos, pues somos una familia unida, moderna y alegre. He aprendido a conocerlos y a valorarlos”. 

Explica que Joel es estudiante de producción musical y con él disfruta la buena música, visitar el mar, hablar de cine y explorar nuevos lugares. En el caso de Nicole, menciona que es aficionada al canto y juntos se dedican a hacer karaoke, así como practicar voleibol y comer.

Marco asegura que Nicole y Joel hacen parte de su familia. Hoy día los ve como hijos y como las personas con las que disfruta compartir en sus ratos libres

Admite que en un principio no fue fácil compaginar, pero que el tiempo ha sido su mejor aliado para que en el presente convivan y sostengan una buena relación. En este proceso asegura que ha aprendido a soltar un poco lo que le gusta para pensar en sus hijos, así que dice que ha sido un proceso de crecimiento personal.

Lo profesional. Tepedino es comunicador social y periodista. Este título  empezó a ser de su interés al sentir un fuerte gusto por la fotografía y el cine. 

Su familia y él fueron propietarios de un restaurante llamado Sabores de Italia, ubicado en Barranquilla. Después, él materializó el montaje de una pizzería en Santa Marta, un negocio de comida de mar en Taganga (Magdalena) y una agencia de castings para comerciales de distintos productos en la Región Caribe.

En 2012 tomó la decisión de cerrar la mayoría de sus negocios para apostarle al tema inmobiliario y bienes raíces.

“Me dediqué a hacer cursos para aprender sobre el negocio y, como mi papá toda la vida fue constructor, este tema siempre ha estado latente en la familia. Él también me enseñó muchas cosas que hoy día sé”.
Considera que el negocio inmobiliario siempre está en constante movimiento y que, desde el 2008, Barranquilla ha presentado algunos cambios en el sector.

“Ha habido mucho crecimiento. Hemos tenido migración de personas oriundas de Cali, Medellín, Pereira y Bogotá, así que ha sido siempre dinámico (...) yo conocí a mi esposa en el negocio inmobiliario, trabajamos juntos durante un tiempo y compartimos  hasta que decidimos casarnos en 2015”.

Él se define como un hombre honesto y sincero. Y pese a que profesa una religión diferente a la de su pareja, afirma que no es impedimento para que en su hogar reine el respeto.

Su empresa. De la mano de su esposa creó la empresa Omega Real State S.A.S, donde ocupa el cargo de gerente. En 2017 los dos conocieron la franquicia norteamericana Keller Williams, en ese momento asegura que solo contaba con oficinas en Bogotá y Cali.

“Nos llamó la atención porque yo quería que en Barranquilla se pudiera formalizar el negocio inmobiliario. Entonces, esta franquicia llegó a la ciudad con una oferta de educación y tecnología para agentes formales e informales, así como para inmobiliarias que desean establecer su negocio. Omega está vinculada”, señala.

Marco indica que el 5 de julio la franquicia cumplirá un año de estar en Barranquilla y cuenta con 45 agentes. Allí  su cónyuge es la operadora principal y, a su vez, los dos son socios. 

Si hay algo difícil en esta experiencia, Marco dice que es tratar de cambiar la cultura de los propietarios y de los clientes compradores.

“La gente tiene que entender que el negocio inmobiliario requiere de capacitaciones y de gente que reconozca los requerimientos y las necesidades del comprador. Hay muchas personas que intentan vender o adquirir sus propiedades sin tener la asesoría de expertos”.

Su visión es hacer crecer su marca en el Caribe. Asimismo, desea traer inversión extranjera, promocionar el sector de Pradomar en lo inmobiliario y en la consciencia ecológica y ciudadana.

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