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Temas del Padre 10 de Febrero de 2018

Decisiones lúcidas, tranquilas y firmes

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Padre Alberto Linero

La vida es el cúmulo de decisiones que vamos tomando. Lo que somos es el producto de nuestras decisiones, acertadas o equivocadas. Por eso tenemos que saber decidir bien, si queremos ser felices. La vida no está guiada por la suerte sino por la manera de cómo decidimos. Nadie nació para fracasar sino que ha tomado decisiones que le han hecho fracasar. Nadie tiene una estrella en el firmamento que le hace que todo le salga bien sino que sabe decidir y actuar, y así va logrando realizar sus sueños. Muchos siguen en situaciones que les hacen daño porque tienen miedo a tomar decisiones. En el trabajo, en las relaciones afectivas, en la manera de llevar el propio proyecto de vida no se puede tener miedo a tomar decisiones y enfrentar escenarios nuevos. Lo que hay es que tomar las mejores decisiones. Para mí una buena decisión tiene, por lo menos, tres características:

1. Decisiones lúcidas: Somos seres racionales y tenemos que entender bien la realidad en la que estamos sumergidos. Toda decisión tiene que ser producto de un buen análisis, de conocer las tendencias y perspectivas, de ver los límites y las posibilidades. Los resultados siempre se explican desde la relación causa-efecto, luego hay que tener claro cuáles son las causas y qué efectos van a ocasionar. No se pueden tomar decisiones apresuradas o por simple pálpito, todas deben ser fruto de la concienzudas comprensiones de todos los argumentos, criterios, posibilidades que hay en cada situación. Dicho en palabras coloquiales las decisiones se toman con la cabeza.

2. Decisiones tranquilas: Las decisiones rompen con el statu quo y eso genera turbulencias en tu interior, pero en tu corazón deben generar tranquilidad. Que afuera haya caos pero que en tu corazón esté el orden de saber que estás haciendo lo correcto para ese momento. Aquí está toda la dimensión emocional de las decisiones. Tienes que sentir que estás haciendo lo adecuado. No te mueven sólo las ideas sino las pasiones, por eso te debes sentir con la paz del que hace lo que quiere y le conviene.

3. Decisiones firmes: la vida no puede quedarse al vaivén de las olas emocionales, hay que mantenerse, tener un rumbo fijo que está marcado por el carácter que se tiene para ejecutar las decisiones que se toman. No todos están de acuerdo con lo que decides, no todos te van a facilitar la realización de las decisiones que tienes, tú mismo te sentirás tentado a dar un timonazo y cambiar todo, y es allí donde tienes que mantener con inteligencia y tranquilidad el rumbo que has establecido. No eres una veleta. Eres alguien que sabe lo que quieres y lo realizas con carácter.

Estoy seguro que la dimensión espiritual es fundamental en la toma de decisiones, ya que nos da un sentido, que muchas veces, no se encuentra en lo inmediato. Leer en clave de Dios todo lo que se vive siempre da una luz valiosa y fundamental para seguir en la vida. Por eso es bueno hacer momentos de oración, leer la Palabra, celebrar los sacramentos y dejar que la presencia de Dios te inspire a decidir lo mejor. 

@Plinero 
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Decisiones lúcidas, tranquilas y firmes

Sábado, Febrero 10, 2018 - 00:00
Padre Alberto Linero

La vida es el cúmulo de decisiones que vamos tomando. Lo que somos es el producto de nuestras decisiones, acertadas o equivocadas. Por eso tenemos que saber decidir bien, si queremos ser felices. La vida no está guiada por la suerte sino por la manera de cómo decidimos. Nadie nació para fracasar sino que ha tomado decisiones que le han hecho fracasar. Nadie tiene una estrella en el firmamento que le hace que todo le salga bien sino que sabe decidir y actuar, y así va logrando realizar sus sueños. Muchos siguen en situaciones que les hacen daño porque tienen miedo a tomar decisiones. En el trabajo, en las relaciones afectivas, en la manera de llevar el propio proyecto de vida no se puede tener miedo a tomar decisiones y enfrentar escenarios nuevos. Lo que hay es que tomar las mejores decisiones. Para mí una buena decisión tiene, por lo menos, tres características:

1. Decisiones lúcidas: Somos seres racionales y tenemos que entender bien la realidad en la que estamos sumergidos. Toda decisión tiene que ser producto de un buen análisis, de conocer las tendencias y perspectivas, de ver los límites y las posibilidades. Los resultados siempre se explican desde la relación causa-efecto, luego hay que tener claro cuáles son las causas y qué efectos van a ocasionar. No se pueden tomar decisiones apresuradas o por simple pálpito, todas deben ser fruto de la concienzudas comprensiones de todos los argumentos, criterios, posibilidades que hay en cada situación. Dicho en palabras coloquiales las decisiones se toman con la cabeza.

2. Decisiones tranquilas: Las decisiones rompen con el statu quo y eso genera turbulencias en tu interior, pero en tu corazón deben generar tranquilidad. Que afuera haya caos pero que en tu corazón esté el orden de saber que estás haciendo lo correcto para ese momento. Aquí está toda la dimensión emocional de las decisiones. Tienes que sentir que estás haciendo lo adecuado. No te mueven sólo las ideas sino las pasiones, por eso te debes sentir con la paz del que hace lo que quiere y le conviene.

3. Decisiones firmes: la vida no puede quedarse al vaivén de las olas emocionales, hay que mantenerse, tener un rumbo fijo que está marcado por el carácter que se tiene para ejecutar las decisiones que se toman. No todos están de acuerdo con lo que decides, no todos te van a facilitar la realización de las decisiones que tienes, tú mismo te sentirás tentado a dar un timonazo y cambiar todo, y es allí donde tienes que mantener con inteligencia y tranquilidad el rumbo que has establecido. No eres una veleta. Eres alguien que sabe lo que quieres y lo realizas con carácter.

Estoy seguro que la dimensión espiritual es fundamental en la toma de decisiones, ya que nos da un sentido, que muchas veces, no se encuentra en lo inmediato. Leer en clave de Dios todo lo que se vive siempre da una luz valiosa y fundamental para seguir en la vida. Por eso es bueno hacer momentos de oración, leer la Palabra, celebrar los sacramentos y dejar que la presencia de Dios te inspire a decidir lo mejor. 

@Plinero 
 
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