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Temas del Padre 08 de Diciembre de 2018

El arte de ser líder

El usuario es:
Padre Alberto Linero

Durante mucho tiempo he trabajado el tema del liderazgo. He leído, estudiado y profundizado mucho sobre este tema porque creo que es fundamental en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Estoy convencido de que si no tenemos buenos líderes, no podremos ser una buena sociedad. Las dinámicas sociales actuales nos han conducido a prácticas individualistas en las que el bien común se ve siempre despreciado.

En el liderazgo uno de los temas que más me interesa es la formación del líder. No tanto en el desarrollo de las habilidades propias del área en la que trabaja, sino en las habilidades sociales; es decir, en las llamadas habilidades blandas, que tienen que ver con el interior y la manera como el líder se relaciona consigo mismo y por ende con los demás. Se puede tener mucho conocimiento y poder, pero si no se tienen buenas habilidades sociales, si no se sabe relacionarse con uno mismo, ni se tiene un compromiso ético sólido, lo más probable es que se acabe siendo un fracasado y se termine destruyendo a los que están cerca. En este contexto me aproximo a uno de los personajes del Antiguo Israel que carga bien su función de líder: Moisés. 

Moisés es un líder que sabe controlar sus emociones. Él entiende que no puede dejarse llevar por las reacciones que le ocasionan algunas dificultades que experimenta al frente de su pueblo. Él es proactivo. Elige bien la reacción al estímulo que recibe. El pueblo es reactivo, estalla, se rebela, grita y quiere volver al pasado. Moisés con tranquilidad analiza la situación, busca una respuesta de parte de Dios y actúa de la manera más adecuada y correcta. Esto queda expresado en muchos relatos de la travesía que el pueblo hace hacia la tierra prometida, pero sobre todo en Éxodo 14, 1-32. Eso lo hace poder cumplir su función. Muchos de nosotros fallamos porque somos reactivos, porque no medimos las consecuencias de nuestras reacciones, porque actuamos con un ímpetu que puede destruir las relaciones que tenemos con los hermanos o a los hermanos mismos. Sin un buen control de las emociones no se puede ser líder. Esas personas que vociferan, ofenden y humillan a su equipo de trabajo no son buenos líderes. Esas acciones en la mayoría de los casos solo dejan más problemas. 

Estoy pensando en los papás que destruyen con sus palabras a sus hijos, a esposas o esposos y a todo el que se atraviese; o aquellos hermanos que ante un problema pierden el control y terminan haciendo que el problema crezca y los destruya a todos. La violencia siempre es expresión de un mal manejo de las emociones. El violento nunca tiene la razón. El camino que nos enseñó Caín no es el correcto. Eliminar al otro no es nunca la solución. Si quieres ser un buen líder te invito a conocerte, a saber por qué reacciones como reaccionas y a tratar de pensar antes de actuar. No dejes que nada te quite la paz y te haga actuar como un violento. Un líder sabe responder de la manera adecuada y no deja que sus impulsos le cieguen y le hagan perder el sentido de la realidad. 

@Plinero 
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