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Temas del Padre 16 de Diciembre de 2017

El país de las lágrimas

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Padre Alberto Linero

“¡Qué misterioso es el país de las lágrimas!” dice el Principito, y es verdad. Encontrarse con una persona que está sumergida en una gran tristeza es algo muy difícil. Lo he tenido que vivir muchas veces con personas que amo profundamente y a las que encuentro en momentos en los que parece que nada puede quitarles el dolor que tienen dentro. Yo confío en Dios y pido por ellos de inmediato, y confío en el silencio que puede ser la mejor compañía en momentos así, y confío en que puedo decir luego, cuando llegue el momento de hablar y de escuchar, algunas palabras que puedan dar ánimo y luz, pero sé que dentro, lo que sienten los otros es muy fuerte. Ya sea el dolor inexplicable de la muerte, o el agudo de un amor no correspondido, el dolor del fracaso o del engaño, o el dolor de la vergüenza porque hiciste algo que decepcionó a todos y te sientes pequeño y con ganas de esconderte.

Cualquiera que sea, en cuanto entras a ese “país de las lágrimas” entras a un misterio terrible que cambia las proporciones de todas las cosas, que hace ver que todo es sombrío y que es difícil encontrar una salida. Tal vez estés en un momento así, o tal vez hayas pasado ya por eso, o vayas a pasar en el futuro, lo importante es que sepas que nunca estás solo, que Dios está contigo y que él es el guardián de tu futuro, así que si no te consumes en la desesperación y tomas aire, vas a ver que más adelante te saluda la esperanza.

Debemos encontrar la salida de este “país de las lágrimas”. No podemos quedarnos a vivir en él. Ni debemos dejar que se nos mueran todos los sueños y los proyectos en ese estado de tristeza. Es necesario comprender que los dolores forman parte de la vida, que nada nos quita esos dolores, que tenemos que asumirlos y hacerlos parte de nuestra existencia. También, tenemos que saber que un dolor no nos puede impedir seguir luchando, seguir encontrando motivos para salir adelante y que solo podremos ser verdaderamente felices si a pesar de esas sensaciones de tristezas, de ese desgarramiento interior, podemos inspirarnos y esforzarnos por realizar nuestro próximo sueño.

En los momentos de tristeza es cuando mejor debemos decidir. No hay que dejarse llevar por el impulso negativo del dolor, ni cerrar los ojos y lanzarse a actuar con miedo, sino que debemos analizar con serenidad, profundidad, inteligencia y decidir con firmeza qué es lo que hay que hacer. Sabiendo que toda decisión debe ser respaldada con otras pequeñas decisiones para que puedan realizarse verdaderamente.

El futuro es oscuro cuando estamos tristes, es casi que tenebroso, pero siempre debemos saber que las buenas decisiones vienen acompañadas de luz, de claridad, de ausencia de temores. No es el momento de darse por vencido sino de levantar la cabeza y encontrar el camino que conduce al país de la alegría, que seguro nos está esperando para hacernos vibrar y saltar de gozo desde nuestra condición humana. Ánimo en tu próxima tristeza, confía en Dios y camina para salir adelante, ahí está la luz que te espera. 

@Plinero
www.elmanestavivo.com
www.yoestoycontigo.com
 

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El país de las lágrimas

Sábado, Diciembre 16, 2017 - 00:00
Padre Alberto Linero

“¡Qué misterioso es el país de las lágrimas!” dice el Principito, y es verdad. Encontrarse con una persona que está sumergida en una gran tristeza es algo muy difícil. Lo he tenido que vivir muchas veces con personas que amo profundamente y a las que encuentro en momentos en los que parece que nada puede quitarles el dolor que tienen dentro. Yo confío en Dios y pido por ellos de inmediato, y confío en el silencio que puede ser la mejor compañía en momentos así, y confío en que puedo decir luego, cuando llegue el momento de hablar y de escuchar, algunas palabras que puedan dar ánimo y luz, pero sé que dentro, lo que sienten los otros es muy fuerte. Ya sea el dolor inexplicable de la muerte, o el agudo de un amor no correspondido, el dolor del fracaso o del engaño, o el dolor de la vergüenza porque hiciste algo que decepcionó a todos y te sientes pequeño y con ganas de esconderte.

Cualquiera que sea, en cuanto entras a ese “país de las lágrimas” entras a un misterio terrible que cambia las proporciones de todas las cosas, que hace ver que todo es sombrío y que es difícil encontrar una salida. Tal vez estés en un momento así, o tal vez hayas pasado ya por eso, o vayas a pasar en el futuro, lo importante es que sepas que nunca estás solo, que Dios está contigo y que él es el guardián de tu futuro, así que si no te consumes en la desesperación y tomas aire, vas a ver que más adelante te saluda la esperanza.

Debemos encontrar la salida de este “país de las lágrimas”. No podemos quedarnos a vivir en él. Ni debemos dejar que se nos mueran todos los sueños y los proyectos en ese estado de tristeza. Es necesario comprender que los dolores forman parte de la vida, que nada nos quita esos dolores, que tenemos que asumirlos y hacerlos parte de nuestra existencia. También, tenemos que saber que un dolor no nos puede impedir seguir luchando, seguir encontrando motivos para salir adelante y que solo podremos ser verdaderamente felices si a pesar de esas sensaciones de tristezas, de ese desgarramiento interior, podemos inspirarnos y esforzarnos por realizar nuestro próximo sueño.

En los momentos de tristeza es cuando mejor debemos decidir. No hay que dejarse llevar por el impulso negativo del dolor, ni cerrar los ojos y lanzarse a actuar con miedo, sino que debemos analizar con serenidad, profundidad, inteligencia y decidir con firmeza qué es lo que hay que hacer. Sabiendo que toda decisión debe ser respaldada con otras pequeñas decisiones para que puedan realizarse verdaderamente.

El futuro es oscuro cuando estamos tristes, es casi que tenebroso, pero siempre debemos saber que las buenas decisiones vienen acompañadas de luz, de claridad, de ausencia de temores. No es el momento de darse por vencido sino de levantar la cabeza y encontrar el camino que conduce al país de la alegría, que seguro nos está esperando para hacernos vibrar y saltar de gozo desde nuestra condición humana. Ánimo en tu próxima tristeza, confía en Dios y camina para salir adelante, ahí está la luz que te espera. 

@Plinero
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