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Temas del Padre 12 de Octubre de 2018

Hay que agradecer...

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Padre Alberto Linero

Nos acostumbramos a todo. A lo que nos gusta y aún a lo que no nos gusta. Terminamos aceptando lo que para nosotros fue lo más incómodo que pudimos tener. Ese es un gran mecanismo de defensa cuando estamos ante adversidades y situaciones dolorosas, pero podemos correr el riesgo de dejar que esta se convierta en una manera de hacernos indiferentes ante todas las grandes experiencias que a diario tenemos. Hoy quiero invitarte a volver a tomar conciencia de todas esas situaciones agradables y satisfactorias que vives a diario, y a las que estás acostumbrado sin valorarlas. Por ejemplo, la rutina hace que no valoremos a las personas que están a nuestro lado, a los que nos aman y nos ayudan con sus virtudes llenándonos de acciones que nos hacen crecer; están tan presentes en nuestras vidas que nos olvidamos de comprender todo el aporte que nos hacen y no les agradecemos a ellas ni a la vida su presencia en nosotros. Esas personas merecen que le valoremos y le hagamos sentir lo importante que son para nosotros, y a la vez, entender también que somos valorados y amados por ellos, y seguro eso nos hace crecer en nuestra autoestima y nos ayuda a tener la mejor actitud para enfrentar la vida.

Por otro lado, hay “cosas” que tenemos y nos hacen agradable la vida, cosas que muchas veces no somos capaces de valorar y que al no hacerlo, terminamos creyendo que  todo en nuestra vida es malo. Seguro tienes muchas más cosas que te ayudan en la vida que aquellas que te hacen infeliz, es un buen momento para tenerlas presente y dejar que ellas te empujen a sentirte cada vez mejor. Lo mismo podríamos pensar de las experiencias que a diario tenemos, muchas son realmente gratificantes y la velocidad de la vida no nos permite gozarlas a plenitud y sentir como nos catapultan a tener mejores experiencias cotidianas. Considero que se necesita vivir la vida con mayor atención, sabiendo hacer pausas y tratando de no perder el sentido de cada una de las situaciones que vivimos.  Se trata de vivir a profundidad y ser capaces de no caer en esas dinámicas superficiales que nos llevan a aburrirnos y creer que la vida misma no tiene sentido.

Una buena experiencia espiritual nos conecta con la vida, no nos aísla de ella. El trascender del Espíritu sólo tiene sentido si nos devuelve a la maraña histórica de las relaciones diarias, con fuerza, significado, sentida y con la capacidad de poder explicarlas. Por eso considero que una de las prácticas espirituales más significativas para la vida diaria es aprender a agradecer. Quien sabe agradecer todo lo que tiene y vive es capaz de descubrir el valor de cada persona y de cada situación. A la vez, tenemos también que entender las lecciones que las dificultades nos dejan. Hacer una pausa, cerrar los ojos y agradecer lo que tenemos y somos nos ayuda a estar mejor preparados para realizar nuestro proyecto de vida. Quien quiere agradecer está dispuesto a encontrar todo lo positivo que hay en su vida y a disfrutarlo de la mejor manera. Seguro muchos creerán que lo mejor de la oración es pedir, pero tengo la certeza que no hay nada mejor que dar gracias por todo lo que somos, hacemos y tenemos. 

@Plinero 
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