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Temas del Padre 04 de Mayo de 2019

Lección de ética

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Padre Alberto Linero
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Me gusta el fútbol. Verlo, jugarlo, analizarlo y leer sobre él. Creo, que como en todo juego, en él se genera un escenario especial que permite el aprendizaje/desarrollo de algunas competencias sociales y emocionales necesarias para las relaciones interpersonales. De hecho, creo que el juego en general nos permite generar condiciones y ambientes que el aula de clases no nos da. Albert Camus, premio nobel de literatura en 1957, escribía en torno a lo que el balompié le había enseñado: “después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol; lo aprendí con mi equipo, el Racing Universitario de Argel”. Por eso estoy convencido que el fútbol es una metáfora de la vida y nos permite también, desde sus situaciones, tratar de reflexionar en cómo estamos viviendo. 

He escuchado a muchos jugadores, entrenadores y comentaristas de fútbol decir que se debe ganar “como sea”. Expresión que genera posturas éticas muy cuestionables, que nos hacen recordar la premisa que el fin justifica los medios. Seguro este “como sea” refleja el criterio de vida de algunos en todas las dimensiones de la existencia. Hacerse ricos “como sea”, ser famosos “como sea”, tener placer “como sea”; eso es lo que a diario experimentamos en la cotidianidad. 

Por eso creo que la actuación de Marcelo Bielsa, de sobra conocido en el mundo del fútbol por sus excentricidades y su carácter peculiar, nos permite pensar que sí es posible vivir con ética y desde los valores. La situación fue la siguiente: El Leeds se adelantó en el marcador con el tanto de Mateusz Klich en el minuto 73 del partido. El problema fue que ese gol llegó mientras un jugador del Aston Villa estaba tendido sobre el terreno de juego tras recibir un golpe. Los jugadores del Villa se quedaron paralizados esperando que el Leeds tirase el balón fuera pero se encontró con un rival que acabó finalizando la jugada y marcando el gol. Lejos de aprovechar esa situación, al darse cuenta del error, Marcelo Bielsa pidió a sus jugadores que se dejasen marcar el tanto del empate. El Aston Villa sacó de mediocampo y se fue directo a portería sin oposición alguna. Cuando se le interrogó a Bielsa, que por qué había regalado ese gol, atinó a responder: “No se lo regalamos, se lo devolvimos”. 

Sin duda, en sociedades como las nuestras, marcadas por la exaltación de la “viveza”, acciones como la de Bielsa suelen hacer escándalo porque generalmente se actúa desde una cultura marcada por la búsqueda de la satisfacción de intereses particulares. Pero también, en las cosas más pequeñas de nuestras cotidianidades podemos verlo latente, solemos muchas veces actuar solo protegiendo nuestros intereses, sin preguntarnos sí lo que hacemos afecta a alguien.

Creo que vale la pena preguntarnos ¿qué haríamos en una situación igual? ¿Está para usted el valor de la honestidad por encima de la consecución de sus objetivos? Esa es la pregunta que hoy te quiero dejar para que analices lo que haces a  diario, porque sin duda en esa acción de Bielsa hay una lección ética grandísima.

@Plinero 
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