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Temas del Padre 18 de Noviembre de 2017

Seres de esperanza

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Padre Alberto Linero

La fe debe ser una opción razonable. No se puede entender la fe como un salto al vacío o como una acción irracional. La fe bíblica siempre es la adhesión a alguien que se ha mostrado confiable y que ha hecho una propuesta coherente y maravillosa. Se le ha descubierto confiable en la vida misma, en la cotidianidad, donde Él ha mostrado su interés, su opción, su amor por cada uno de nosotros. Y a la vez nos ha hecho una propuesta existencial extraña porque no se funda en el egoísmo, el materialismo ni en la esclavitud sino en la solidaridad, en lo sublime y en la libertad, pero coherente y dadora de sentido. Quien se declara creyente en Él no lo hace irracionalmente sino desde la relación que tiene con Él donde lo ha encontrado razonable. Fe es conocer a Jesús, descubrirlo confiable y apostar por Él.

Y cuando hacemos eso somos capaces de descubrir posibilidades en donde nuestra lógica relativa, y hasta miope, no ha llegado. A veces nuestra mirada lógica se vuelve una limitación que no permite descubrir nuevas opciones razonables que están allí presentes. Por ejemplo Pedro, en Lucas 5, 1-11, entiende que a pesar que su esfuerzo de pescador no ha tenido éxito en esa jornada puede creer en Jesús y volver a lanzar la redes. Entiende que la Palabra de Jesús tiene un valor superior a la lógica de la situación. Esa es la fe: entender la realidad desde nuestra lógica pero siempre estar abierto a la posibilidad que haya algo que sea posible que no esté presente en nuestra conclusión en ese momento. La fe es abrir la puerta del corazón a lo sorprendente, que no por tal es irracional.

En este contexto la esperanza es siempre la actitud de un creyente. Esperanza que nace no sólo en sus limitadas capacidades sino en la presencia de quien ha mostrado que es confiable, no falla y siempre da una nueva oportunidad: Dios. El creyente no está supeditado a sus fuerzas, sino que siempre cuenta con la fuerza de Dios, que actúa en Él desde dentro. Tener esperanza es una consecuencia de la opción de fe.

No sé en qué situación estés en estos momentos, pero lo que sí sé es que desde tu relación con Jesús de Nazaret debes tener esperanza en que vas a salir adelante, en que vas a encontrar una nueva posibilidad, que una fuerza se va a abrir, que no todo está perdido. Acepta lo que la lógica demuestra y las limitaciones que tienes, pero trasciende y encuentra en la acción de Dios otras posibilidades que seguro están allí presentes y no has podido encontrar. La fe te tiene que hacer un verdadero guerrero, uno que lucha con la certeza que encontrará caminos de solución a lo que estás viviendo.

La fe no es fanatismo, ni es abdicar de lo lógico por correr detrás de lo irracional. La fe es descubrir en la persona de Jesús posibilidades razonables y lógicas que desde nuestra condición no hemos podido encontrar. En ese contexto hay que entender los milagros y estar seguro de que acontecen cuando abrimos el corazón y dejamos que Él nos muestre su poder. Hoy vive tu fe y lánzate con mucha esperanza a encontrar soluciones. No tengas miedo, confía que con Él podrás vencer todo lo que estás viviendo (Filipenses 4,13). De la batalla saldrás adelante. 

@Plinero 
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Seres de esperanza

Sábado, Noviembre 18, 2017 - 00:00
Padre Alberto Linero

La fe debe ser una opción razonable. No se puede entender la fe como un salto al vacío o como una acción irracional. La fe bíblica siempre es la adhesión a alguien que se ha mostrado confiable y que ha hecho una propuesta coherente y maravillosa. Se le ha descubierto confiable en la vida misma, en la cotidianidad, donde Él ha mostrado su interés, su opción, su amor por cada uno de nosotros. Y a la vez nos ha hecho una propuesta existencial extraña porque no se funda en el egoísmo, el materialismo ni en la esclavitud sino en la solidaridad, en lo sublime y en la libertad, pero coherente y dadora de sentido. Quien se declara creyente en Él no lo hace irracionalmente sino desde la relación que tiene con Él donde lo ha encontrado razonable. Fe es conocer a Jesús, descubrirlo confiable y apostar por Él.

Y cuando hacemos eso somos capaces de descubrir posibilidades en donde nuestra lógica relativa, y hasta miope, no ha llegado. A veces nuestra mirada lógica se vuelve una limitación que no permite descubrir nuevas opciones razonables que están allí presentes. Por ejemplo Pedro, en Lucas 5, 1-11, entiende que a pesar que su esfuerzo de pescador no ha tenido éxito en esa jornada puede creer en Jesús y volver a lanzar la redes. Entiende que la Palabra de Jesús tiene un valor superior a la lógica de la situación. Esa es la fe: entender la realidad desde nuestra lógica pero siempre estar abierto a la posibilidad que haya algo que sea posible que no esté presente en nuestra conclusión en ese momento. La fe es abrir la puerta del corazón a lo sorprendente, que no por tal es irracional.

En este contexto la esperanza es siempre la actitud de un creyente. Esperanza que nace no sólo en sus limitadas capacidades sino en la presencia de quien ha mostrado que es confiable, no falla y siempre da una nueva oportunidad: Dios. El creyente no está supeditado a sus fuerzas, sino que siempre cuenta con la fuerza de Dios, que actúa en Él desde dentro. Tener esperanza es una consecuencia de la opción de fe.

No sé en qué situación estés en estos momentos, pero lo que sí sé es que desde tu relación con Jesús de Nazaret debes tener esperanza en que vas a salir adelante, en que vas a encontrar una nueva posibilidad, que una fuerza se va a abrir, que no todo está perdido. Acepta lo que la lógica demuestra y las limitaciones que tienes, pero trasciende y encuentra en la acción de Dios otras posibilidades que seguro están allí presentes y no has podido encontrar. La fe te tiene que hacer un verdadero guerrero, uno que lucha con la certeza que encontrará caminos de solución a lo que estás viviendo.

La fe no es fanatismo, ni es abdicar de lo lógico por correr detrás de lo irracional. La fe es descubrir en la persona de Jesús posibilidades razonables y lógicas que desde nuestra condición no hemos podido encontrar. En ese contexto hay que entender los milagros y estar seguro de que acontecen cuando abrimos el corazón y dejamos que Él nos muestre su poder. Hoy vive tu fe y lánzate con mucha esperanza a encontrar soluciones. No tengas miedo, confía que con Él podrás vencer todo lo que estás viviendo (Filipenses 4,13). De la batalla saldrás adelante. 

@Plinero 
 
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