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Temas del Padre 06 de Abril de 2019

Solo una opinión

El usuario es:
Padre Alberto Linero
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Una de las grandes victorias de las redes sociales es la posibilidad que tenemos todos de opinar, de manifestar lo que nos gusta, en lo que creemos, lo que nos parece y lo que no sobre lo humano y lo divino. Es maravillosa la oportunidad que nos dan las redes de hacerle saber a los otros lo que pensamos, sentimos y hacemos. Nunca antes tuvimos esa posibilidad tan masivamente, y hoy la disfrutamos con toda la pasión posible. Pero tenemos que ser conscientes de que así como tenemos derecho a dar nuestra opinión, el otro tiene el derecho a analizarla, criticarla, aceptarla, rechazarla o simplemente hacer que le sea indiferente. Que tú lo digas no significa que el otro lo acepte y lo crea. Algunos se molestan cuando me dicen que en un grupo de WhatsApp están analizando un vídeo o un escrito mío y les digo que no me interesa saber qué dicen o qué análisis hacen. Lo siento, pero es así, uno no puede vivir atento a todo lo que los otros digan. Es necesario ser conscientes de que todos tenemos opiniones diferentes y que debemos convivir en medio de ellas. La dificultad surge cuando confundimos nuestra opinión con la verdad absoluta y suponemos que lo que estamos diciendo no se puede controvertir o discutir. Yo creo que cuando expresamos nuestra opinión tenemos que pensar, por lo menos, en cuatro criterios:

1- Siempre se debe expresar en los mejores términos. Hay que elegir bien las palabras y el tono adecuado. No podemos lastimar, ridiculizar, menospreciar o agredir a los otros con nuestras opiniones. Para ello se requiere humildad, es decir, entender que es una de las tantas posibilidades de comprender la realidad.

2- Separar nuestra opinión de lo que somos como personas. Entender que lo que decimos no somos nosotros, siempre somos mucho más. Es posible que alguien no esté de acuerdo con nuestra opinión, pero nos respete y nos valore como seres inteligentes que somos.

3- Estar dispuesto a aceptar la respuesta de las otras personas. No nos debe sorprender el rechazo o la aceptación que la otra persona haga de lo que decimos. Está en su derecho y lo debemos respetar. Puede ni siquiera interesarle, y eso no implica nada personal. Intentar imponer lo que creemos es una manera de mostrar que no hemos entendido quienes somos.

4- Entender que por encima de las respuestas que dan a mis opiniones está el valor de esas personas. Las reconozco en su dignidad aunque no estemos de acuerdo en lo que pensamos sobre algún punto en particular.

Esto hay que tenerlo muy en cuenta porque extrañamente en la época de la liberación de la opinión es cuando más fanatismos de todo tipo tenemos. No faltan los que se creen dueños de la verdad y pretenden que los demás tengan sus mismas opciones políticas, visiones de sociedad y estado, que crean lo mismo que ellos tienen por fe y que en síntesis no puedan estar en desacuerdo con la gran verdad que ellos tienen. Estos personajes abundan en nuestras calles, en nuestros grupos de WhatsApp, en las redes y tenemos que tener la mejor actitud para relacionarnos sin generar conflictos innecesarios. 

@Plinero 
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