El id es:node/18972
Temas del Padre 29 de Abril de 2011

Un reconocimiento sincero del otro

El usuario es:

Compartir:

Estoy convencido de la necesidad de reconocer a los otros como valiosos y dignos; y, además, de reconocer en ellos sus virtudes, sus cualidades, sus capacidades. Esta sociedad es tacaña en el reconocimiento de lo bueno. Magnificamos los defectos, criticamos duramente las equivocaciones; pero nos olvidamos de cualquier logro que obtenido por los demás, con tal de satisfacer nuestro deseo de compararnos y destruyendo.

Hemos convertido a los otros en amenazas, en competidores y no en hermanos, amigos, ayuda y valor para nuestra vida.

Necesitamos cambiar esa percepción, ubicarnos en un terreno más fecundo en el que reconozco y valoro la importancia de aquellos que comparten conmigo la vida.

Por eso considero urgente un sano reconocimiento del otro y su valor. Pero ese reconocimiento no puede estar al servicio de intereses mezquinos, de sacar algún provecho de nuestras palabras, convirtiéndolas en algo vacío, superfluo, utilitarista.

Porque hay que decir las cosas claras: el extremo opuesto al reconocimiento sano, no es la indiferencia, sino la adulación que es salamera, mentirosa, postiza.

A veces uno encuentra gente que se dedica a adularse, que crea sociedades de mutuos elogios, donde lo más importante parecería que es decir cosas agradables tengan o no tengan verdad.

La adulación es precaria en el reconocimiento del otro porque le pone cualidades que no tiene en realidad, porque no nace de un deseo de ratificar lo bueno, sino de agradar superficialmente el oído del que necesito de alguna manera. Esa adulación es ciega y sin profundidad. Se ha convertido en una herramienta para escalar posiciones. Y uno encuentra gente que es profesional en adulación. Yo desconfío de ellos enseguida.

Ese que sin conocerte bien se explaya en elogios que uno sabe son mentira, carecen de fundamento, no son más que clichés repetidos para acariciarle el oído al que quieren sacar provecho. De esos personajes conozco muchísimos.

Son los que te acaban de conocer y están diciéndote cosas hermosas sobre ti, sin que les importe si son coherentes o no. Es obvio que no me refiero a eso, no propicio la adulación porque es falsa. Pero sí creo que es importante decir lo bueno que otros tienen, cuando lo tienen.

Encontrar un sano equilibrio con nuestras relaciones, reconociendo que sin ser perfectos tienen bondades y se destacan en situaciones, en algún oficio, en el desempeño de alguna tarea específica, concreta.

Todos tenemos algo bueno, todos sabemos hacer algo y de vez en cuando necesitamos que alguien se dé cuenta de ello y nos lo ratifique. No porque dependamos del reconocimiento; sino porque es bueno que suceda.

Y así como esperamos que nos digan que estamos haciendo bien lo que nos corresponde, del mismo otros también lo esperan. Que los esposos puedan decirse que hay razones objetivas por la que se quieren: porque eres tierno, porque me escuchas, porque estás pendiente de mí, porque tienes palabras sabias, porque eres fuerte, ordenado, amable. Que los jefes sepan que además del salario los compañeros de trabajo necesitan una felicitación por hacer bien su trabajo y poner el empeño que ponen.

Insisto, no para que nuestra palabra nos traiga algún provecho personal, sino porque haciéndoles la vida más amable a los otros, también somos más felices.

Por: Padre Alberto Linero

Temas tratados

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
REPORTAR UN ERROR O SUGERENCIA
Más de Temas del Padre
17 Mayo 2019
17 Mayo 2019
10 Mayo 2019
03 Mayo 2019
17 Abril 2019
Ir a EL HERALDO