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Latitud 26 de Mayo de 2012

La rendición de cuentas

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Tomo el título de este artículo de una cartilla elaborada por la Agencia Alemana de Cooperación GTZ, el Departamento Nacional de Planeación, DNP, Corporación Ocasa y Transparencia por Colombia. Se constituye este material en una lectura obligada para mis estudiantes de ciencias política de la Universidad del Norte, quién sabe, y de pronto en un futuro no muy lejano, ellos tengan que rendir cuentas si deciden dedicarse al ejercicio público.

Hace más de una semana un grupo de entidades, entre ellas, Barranquilla Cómo Vamos, convocaron al Foro ‘Valorización: balance, retos y desafíos’. Como organizadores nos vimos forzados a dar por terminado el evento, perdiendo la ciudad un importante espacio para escuchar por parte de la administración distrital una Rendición de Cuentas (RDC) de la fase I de Valorización, extraer aprendizajes derivados de los aciertos y desaciertos de esta etapa, perdió la ciudadanía un importante espacio para preguntar sobre lo que no se tiene claro, cuestionar lo realizado con argumentos, identificar los logros, exponer sus puntos de vista y lo más importante, construir los escenarios futuros.

Para muchas administraciones la RDC ha sido reducida a un acto público y publicitario en donde tratan de convencer a la gente que todo va bien; se confunde RDC con publicidad, en estos casos no se hace comunicación ni diálogo sino persuasión.

Para otras, es una amenaza porque al exponer públicamente sus actos temen que sus opositores políticos puedan aprovecharse y empañar su gestión. Otras administraciones han asumido una perspectiva diferente, comprenden que al asumir un cargo por elección popular tambien reciben de la ciudadanía el encargo de gobernar por un período de tiempo. Las administraciones que tienen esta comprensión entienden que la RDC es un acto esencial del ejercicio de gobernar porque establece un puente de comunicación entre quien hizo el encargo (los ciudadanos) y quien asumió el cargo (el gobernante).

Rendir cuentas es contar, y este verbo puede ser interpretado de diferentes maneras:

Contar en el sentido de narrar. Es deber del gobernante contarle a la ciudadanía y sus organizaciones la manera en que lo está haciendo, para que esta evalúe si lo hace de acuerdo a lo que se le encargó: el bien público.

Contar, en el sentido de hacer cuentas y mostrar resultados, logros y dificultades, es decir, de comunicarle a la ciudadanía y sus organizaciones cómo es el manejo de los dineros públicos y la forma como se están gestionando.

Contar con, en el sentido der tener en cuenta a las otras personas. La RDC es una oportunidad para contar con la ciudadanía y sus organizaciones, informarla, escucharla y valorar sus aportes. Es también la oportunidad para despertar su interés e invitarla a pensar en lo público.

Cuatro pasos recomendados para la RDC:
Prepararse para la RDC Implica formar un equipo, diseñar sistemas de información y reservar recursos humanos, financieros y técnicos para hacer el ejercicio. Se necesita mayor acceso a información de calidad.

Convocar las organizaciones sociales, gremios y grupos de interés, consultando con ellos los temas, la información que requieren y los mecanismos para la RDC.

Informar a la ciudadanía en forma permanente, sobre los actos de gobierno e inversiones públicas y crear espacios para conversar con ella cada vez que sea necesario.

Valorar y tener en cuenta los aportes de la ciudadanía para hacer correctivos que fortalezcan la gestión y permitan alcanzar las metas de gobierno.

Esta forma de rendir cuentas les permite a los gobiernos alcanzar transparencia, responsabilidad, confianza, credibilidad, eficacia, eficiencia, imparcialidad y altos niveles de participación ciudadana en su gestión. Un gobernante que alcance este tipo de logros, dejará una huella profunda en sus electores y contribuirá al fortalecimiento del capital social en las ciudades y municipios.

La RDC es en esencia un proceso de comunicación entre los gobiernos y la ciudadanía. Comunicar implica que cada parte debe disponer de tiempo y oportunidad para hablar y para escuchar. Cuando el gobierno informa está tomando la palabra; cuando la ciudadanía responde a la convocatoria y opina sobre la gestión, es ella quien la toma. De esta manera se dialoga, se rota la palabra y se construye conjuntamente.

Tambien hay que decir que la RDC tiene un beneficio adicional para el equipo de gobierno que la asume, porque cada vez que se prepara o realiza un ejercicio de este tipo, este grupo tiene la oportunidad de hacer una pausa en el camino, reflexionar sobre lo que se ha hecho y tomar decisiones que mejoren las acciones futuras.

La invitación para los actuales gobiernos es que desde el inicio de su gestión desarrollen procesos de rendición de cuentas, no solo como un deber que tienen que cumplir, sino sobre todo como una herramienta democrática y participativa para gobernar con la gente, contando con ellos y creando la confianza necesaria para la gobernabilidad. Menos imposiciones, más argumentos; menos apasionamientos y más racionalidad; una lógica menos individual y más encaminada a los beneficios colectivos. Más deliberación, consulta y participación ciudadana.

Por Rocío Mendoza,
directora de
Barranquilla Cómo Vamos

Twitter: @rochimendozam

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