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Latitud 06 de Marzo de 2017

Las ganadoras de la última entrega de los Óscar

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Víctor Alfonso Moreno Pineda
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La última entrega de los Premios Óscar pasará a la historia por varios motivos: la expectativa por las declaraciones de los artistas contra el gobierno de Donald Trump —que finalmente fueron muy tibias—, las catorce nominaciones de La La Land, la presencia de la comunidad afroamericana en la ceremonia con tres películas nominadas —entre ellas la ganadora, Moonlight— y el histórico error de Warren Beatty y Faye Dunaway, quienes involuntariamente leyeron la tarjeta equivocada, dando como ganadora a La La Land. Ocho días después, las aguas se han calmado. Les queda ahora a quienes no vieron los filmes antes de la ceremonia, asomarse a la pantalla y asentir u objetar la decisión de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Aquí un resumen de los principales ganadores. 
 
‘Moonlight’ (Dir.: Barry Jenkins)
 
La literatura tiene un género particular denominado novela de aprendizaje. Podríamos, forzando un poco el género, decir que ‘Moonlight’ es una cinta de aprendizaje en la que Chiron —negro, macilento, ensimismado, pobre y gay— sobrevive a la crueldad de un gueto en Florida. 
 
Contrario a la novela de aprendizaje, Chiron no va construyendo una identidad, sino que la va demoliendo. Durante los tres momentos de la película —Pequeño, Chiron, Black—, en vez de irse descubriendo, Chiron se va sumergiendo dentro de la crueldad que el gueto le impone. El niño que habla con Juan pregunta cosas puntuales: ¿Qué es gay? ¿Eres traficante? ¿Mi madre se droga? Y el joven solitario alcanza a tener un sutil primer encuentro sexual con su amigo Kevin. 
 
El tercer momento de la cinta es el de la destrucción. El negro escuálido de los dos momentos iniciales se ha convertido en un mole de carne y olvido. Chiron no ha surgido del gueto, no lo ha superado. Es el gueto el que se ha impuesto ante él. La primera imagen de Black es de ficción: sus dientes dorados —de mentira—, sus músculos enormes —de mentira—, han hecho que el niño-joven gay termine derrotado ante la crueldad, ante el poder homogeneizante del gueto. Chiron es otro negro traficante de drogas. 
 
‘Moonlight’ tenía ocho nominaciones al Óscar. Finalmente se llevó tres de las estatuillas más importantes: mejor película, mejor guion adaptado y mejor actor de reparto. Esta última fue otorgada a Mahershala Ali por su papel de Juan. La fotografía de ‘Moonlight’, aunque preciosísima, fue superada por la de ‘La La Land’. 

‘La La Land’ (Dir.: Damien Chazelle)

Catorce nominaciones al Óscar y seis premios. Una historia que conmueve hasta al más frío de los hombres. Una pareja (Emma Stone y Ryan Gosling) que brilla en la pantalla. Canciones que cualquier superestrella de la canción desearía escribir o cantar. Un piano que penetra fuerte en el alma y la destroza. Un homenaje a los sueños y al amor. Mil guiños a los musicales de las décadas del cuarenta y cincuenta. Todos estos elementos hacían de ‘La La Land’ la cinta favorita para arrasar en los premios de la Academia.
 
Chazelle, su director, tiene 32 años y ha dirigido tres películas. Las tres han versado sobre los sueños y el jazz. Baterista durante la escuela secundaria en Princeton, Damien decidió dejar la música para estudiar cine en Harvard. Hace tres años entró al círculo de los grandes directores de Hollywood con ‘Whiplash’, filme que obtuvo tres estatuillas. De esta cinta, todos recordamos a Terrence Fletcher (J.K. Simmons), el profesor de música incisivo que perturba hasta el dolor a su pupilo, Andrew Neiman.
 
La semilla de ‘La La Land’ la encontramos en un filme independiente de 2009 escrito y dirigido por Chazelle. En Guy y Madeline en una banca del parque, una pareja decide terminar su relación y buscar nuevos aires. De este musical ‘vérité’ tomará Chazelle los elementos centrales de ‘La La Land’: los sueños, el amor, la música y el baile. Sin embargo, estéticamente ‘La La Land’ está mejor lograda. Los planos abiertos ubican al espectador en las calles luminosas de Hollywood, quizás el último rescoldo de Estados Unidos donde aún se puede hacer realidad el Sueño Americano. Mención aparte merece Justin Hurwitz, quien ha musicalizado las tres películas de Chazelle. Aunque perdió categorías importantes como mejor filme y mejor actor principal, la película se llevó seis estatuillas, entre las que destacan la de mejor director, mejor actriz protagónica, banda sonora y canción original (‘City of Star’). Damien Chazelle entró a la historia como el director más joven en ganar un Óscar, superando por días a Norman Taurog.
 
‘Manchester by the Sea’ (Dir.: Kenneth Lonergan)
 
Hay una ciudad blanca enclavada en una costa blanca y fría, muy fría. Hay también un hombre frío atado al trágico pasado. Hay un hombre que no sabe qué es el duelo, porque vive, prefirió él, en el dolor. ‘Manchester by the Sea’, drama dirigido por Kenneth Lonergan, cuenta los días grises y fríos de Lee Chandler. El personaje, interpretado por un desabrido Casey Affleck, deambula por las calles de la ciudad como una imagen espectral sin otro fin que recordar cada momento de su trágico pasado inmediato.
 
Mientras hace esto, en la morgue, fría como la ciudad, reposa el cadáver insepulto de su hermano, Joe, muerto repentinamente. A Lee le toca, entonces, lidiar indiferentemente con el dolor del pasado enclavado en los rostros de sus amigos, con la muerte reciente de su hermano, y con su joven sobrino, Patrick, quien ha quedado prácticamente huérfano después de la muerte de Joe. El personaje de Lee vaga en el ambiente de frialdad que provoca el invierno de la ciudad, la muerte accidental de sus hijas y la de su hermano. Lee acepta que es un derrotado de la vida. No hay sueños ni deseos. Solo frío, mucho frío en su corazón. 
‘Manchester by the Sea’ ganó justamente el Óscar a mejor guion original, y Casey Affleck —con su actuación insípida— se quedó con la estatuilla por su actuación principal, superando a Denzel Washington y Ryan Gosling.
 
 
‘Fences’ (Dir.: Denzel Washington)
 
Aquí están otra vez Denzel Washington y Viola Davis haciéndonos vibrar las entrañas con sus actuaciones. En la Pittsburg de la década del 50, un padre negro sufre desde adentro —desde la relación con su mujer y sus dos hijos—, la segregación y el racismo. ‘Fences’ (que en español significa ‘cercas’) habla sobre eso, sobre cómo las cercas que Troy Maxson (Washington) está en mora de construir, no sirven de nada cuando el dolor es interno, del alma.
 
‘Fences’ fue escrita para teatro en la década del ochenta por August Wilson. En 2010, los mismos Denzel Washington y Viola Davis la retomaron para teatro recibiendo varios galardones por sus actuaciones. La película conserva aún esos elementos del teatro: los diálogos (casi monólogos) de Troy y Rose (Davis), la parquedad de los espacios —salvo un par de escenas, toda la historia transcurre al interior de la casa o en el traspatio—, y la escasez de acciones. Así, mientras transcurre la cinta, el espectador, como la familia Maxson, no acumula acciones, sino dolores, desgarramientos. 
 
“Algunos construyen cercas para mantener alejada a la gente. Otros, para mantener a la gente adentro”, le dice Bono, su único amigo, a Troy. Y sin embargo, cuando la figura tremebunda del padre logra terminar la cerca, después de mucho tiempo, el dolor y la traición se ha posado sobre el hogar de los Maxson. Las escenas que ocurren después exaltan al personaje de Davis, que hasta el momento ha sido arrasado por un portentoso Washington. “Esta niña ha ganado una madre, pero tú has perdido a una mujer”, le dice, cortante, Rose a Troy. 
 
La película tenía cuatro nominaciones al Óscar. Y, como se esperaba, Viola Davis obtuvo el premio como mejor actriz de reparto.
 
‘Hacksaw Ridge’ (Dir.: Mel Gibson)
 
Diez largos años pasaron para que Mel Gibson volviera a dirigir un filme. En la retina de todos quedaron las sangrientas ‘La pasión de Cristo’ y ‘Apocalypto’ en la que el actor y director reafirmó su gusto por la sangre y las historias de guerra. Recordemos ‘Corazón valiente’. Han sido diez años difíciles para Mel por sus problemas personales. Pero aquí está de nuevo para sacudirnos con esta pieza que nos recuerda lo mejor del cine bélico de Hollywood. Por su estructura —una primera parte de entrenamiento militar y una segunda de combate—, es imposible no acordarse de ‘Full Metal Jacket’, de Stanley Kubrick; por las secuencias en el campo de batalla revivimos lo mejor de ‘Rescatando al soldado Ryan’, de Spielberg; por la temática recordamos a ‘Cartas de Iwo Jima’, de Clint Eastwood. ‘Hacksaw Ridge’ (Hasta el último hombre, en español) cuenta la historia real del héroe de la Segunda Guerra Mundial Desmond Doss. El personaje fue interpretado por el sorprendente hombre araña, Andrew Garfield. En algún momento de la cinta, el gesto soso de Garfield descuadra con la rigurosidad de los campos de entrenamiento y de batalla. Solo hasta el final, un desarmado soldado Doss —como en toda biopic hollywodense— emerge como el héroe de la historia al rescatar a sus compañeros del campo de batalla.
 
Mel Gibson tiene una forma particular de hacer películas. La disputa entre lo visual y lo emotivo hacen de sus historias un rato dolorosamente agradable frente a la pantalla. En ‘Hacksaw Ridge’, sin embargo, más allá de las emociones que despierta, se torna desilusionante la imagen fantasmagórica, decorativa, de los soldados del Ejército Imperial Japonés; y no deja de resultar sospechosa la ausencia de combatientes negros en el ejército americano. De las seis nominaciones, el filme de Gibson se llevó dos estatuillas por mezcla de sonido y montaje.
 
Arrival (Denis Villeneuve)
 
Tanto el mito de la Torre de Babel como el comparativismo lingüístico del siglo XIX han abordado, con las herramientas de su tiempo, la forma cómo una protolengua se fue dividiendo en múltiples formas lingüísticas. Desde entonces surgió la diferencia y, con ella, la cultura. Hoy, a pesar del grado de hiperconexión en que vivimos sumergidos gracias a la tecnología, estamos separados. No nos entendemos como humanos y levantamos muros entre países hermanos y entre vecinos del mismo barrio.  De esto nos habla, Arrival (La llegada). La película, en los primeros minutos, va del drama de una madre que ve crecer y morir a su hija, mientras la cámara enfoca su anillo de matrimonio —la figura del anillo cobrará importancia más adelante—, hasta la amenaza extraterrestre que se ubica en distintos puntos del planeta. Entonces es imposible no descreer y sentir que otra vez estamos ante la clásica cinta del hombre americano que salva a la Humanidad de la invasión extraterrestre (Sí, así como en Independence Day). 
 
El silencio que dejan las bombas —en la cinta, como en la vida— será llenado siempre con el poder del lenguaje. La traductora Louise Bank, interpretada por la siempre sobria Amy Adams, y el científico Ian Donelly (Jeremy Renner) serán los encargados de interactuar con los extraterrestres y descubrir cuál es su propósito en la Tierra. La película recurre a la teoría lingüística de  Edward Sapir y Benjamin Whorf para explicarnos, científicamente, que cada lengua es una forma particular de ver y entender el mundo; y, afectivamente, que a pesar de nuestro grado hiperconexión los humanos cada vez estamos más separados. La película tenía siete nominaciones al Oscar. Al final se quedó con la estatuilla por la edición de sonido.

 

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