El id es:node/147266
Latitud 14 de Enero de 2018

Letanías: versos a la cultura Carnavalera

El usuario es:

Foto:

Una de las características de estos rezos carnavaleros es la crítica.

Alvaro Martes Ortega

En el Museo de Antropología de la Universidad del Atlántico se hizo la apertura de una exposición, en la que se resaltan estos rezos tradicionales que luchan por sobrevivir.

El Carnaval de Barranquilla como escenario festivo del Caribe colombiano lo constituyen un sinnúmero de manifestaciones dancísticas, artísticas, musicales y orales. Bajo este panorama y a partir de su declaratoria como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO, hacedores, actores e investigadores han ideado diferentes acciones para lograr su salvaguarda. Con el tiempo expresiones como las danzas y los ritmos musicales tradicionales se han fortalecido como expresiones patrimoniales de las Carnestolendas; un proceso que escasamente se ha emprendido con las expresiones orales.

Las oralidades en el carnaval, representada en las comedias y las letanías, someramente han sido abordadas en escenarios culturales y académicos que propicien reflexiones alrededor de su importancia como parte de las fiestas. Hecho que ha contribuido a incrementar el grado de desidia y/o desconocimiento que hoy día existe por parte de la ciudadanía hacia estos saberes tradicionales; problemática que a largo plazo podría desencadenar su completo olvido.

Versos a la cultura carnavalera es un proyecto cultural que busca contribuir con la investigación y difusión de los saberes asociados con las Letanías. Un proceso que ante todo le apuesta al entendimiento y fortalecimiento de esta expresión cultural como patrimonio oral del carnaval en el Caribe colombiano; a través del diálogo y la participación entre actores, hacedores y la comunidad en general.

Rezando en Carnavales

El Carnaval de Barranquilla es un escenario en el que diferentes expresiones culturales pueden manifestarse libremente en un ambiente lleno de alegría y permisividad. Dentro del sinnúmero de manifestaciones que se presentan en esta fiesta, se destacan los grupos de letanías que con sus atrevidos versos abordan eventos que a nivel local, nacional e internacional y han causado gran conmoción en la población barranquillera. Cada año, estos grupos se toman las calles de la ciudad para alegrar y entretener a todos los asistentes, convirtiéndose en una institución en el carnaval.

La letanía es una extensa serie de invocaciones dirigidas a Dios, a la Virgen y a los santos que tiene sus orígenes en los ritos y rituales de la Iglesia Católica. Sus inicios se remontan a los primeros siglos de la fe cristiana cuando eran recitadas durante las procesiones. Al principio iban dirigidas a Dios, pero con el tiempo se añadieron invocaciones a la Virgen y a los santos. Este conjunto de versos rítmicos se recitan con el fin de adorar, suplicar y encomendarse a su mediación.

Las letanías más conocidas y difundidas son las lauretanas, usadas por primera vez en el Santuario de Loreto en Italia, en la que se resumen las grandezas de la Virgen, se enumeran sus atributos como Madre y se celebra su gloria.

Los orígenes de las Carnestolendas y de las diversas manifestaciones que lo conforman, muchas veces se pierden en la historia. Es a partir de los recuerdos y testimonios de los gestores culturales y sus predecesores que podemos hacernos una idea de los procesos sociales y culturales que le dieron origen a esta fiesta. En lo que respecta a las letanías es poca la información que se tiene sobre sus orígenes. No obstante, teniendo en cuenta que los carnavales transgreden el orden establecido de lo cotidiano se podría afirmar que en los antiguos cabildos y rochelas, en tiempos de fiestas, se elaboraban versos no sobre santos y vírgenes, sino sobre asuntos relacionados con su vida cotidiana.

Los letanieros han vivido un largo proceso de posicionamiento en los escenarios oficiales del Carnaval. Desde sus inicios, la letanía ha sido una manifestación propia de las calles y esquinas de los barrios populares que se convierten en escenarios de jolgorio y picardía con los versos y coros burlescos que son pagados con licor o comida.

En la memoria colectiva se recuerdan grupos constituidos para la década de 1930 y 1940, como Los Angelitos del Barrio Abajo, Los Chismosos de Chiquinquirá, Los Piratas de las Nieves, Los Chismosos de Carrizal, Las Ánimas Negras de Rebolo, entre otros. Sin embargo, y a pesar de su larga presencia en esta fiesta, para los años 70 esta manifestación no contaba con un espacio dentro de la agenda oficial del Carnaval, no habían concursos de letanías y para poder participar en los desfilen tenían que inscribirse como comparsas. Fue solo hasta finales de los años 80 y principios de los 90, cuando los grupos de letanías empezaron a ser reconocidos como grupos de tradición y se crearon escenarios de participación donde se les evalúa y premia por su recorrido e inventiva. En la actualidad, la Plaza de la Paz, el parque del Estadio Metropolitano y algunos municipios del departamento del Atlántico, se constituyen como escenarios donde los grupos de letanías concursan para obtener el tan anhelado Congo de Oro.

Una de las figuras más representativas y recordadas es Manuel Domingo Martínez (1927-2013), más conocido como ‘Mingo’ Martínez, considerado por muchos letanieros como el padre de la letanía en el Carnaval de Barranquilla. Fue un humorista, cantante y actor barranquillero que se destacó por su repentismo e improvisación. No hacía parte de un grupo de letanías, sino que salía sólo por la Vía 40 vestido de cura e impartiendo su famosa señal de la Santa Cruz.

Un Rosario Carnavalero

El carnaval como escenario caracterizado por la permisividad y la transgresión, es el espacio idóneo para hablar en público, entre burlas y sarcasmo, del otro. Las letanías se han convertido en una forma de crítica social en la que los grupos de letanías tiene licencia para criticar, denunciar y burlarse de todos, desde de sus vecinos, alcaldes, gobernadores y hasta del presidente.

Durante todo el año, los letanieros prestan oído a las noticias y eventos que captan su interés y el de la sociedad. Una vez elegido el tema proceden a investigarlo a través de las noticias periodísticas y radiales que usan para componer sus versos burlescos.

La letanía es un género poético compuesto por estrofas de cuatro versos (cuartetos) con coros de dos versos (dísticos). Al cuarteto se le conoce como verso y es declamado por el verseador que entre muchas cualidades debe tener una buena pronunciación, capacidad vocal, potencia, gracia e  inventiva para crear versos en el instante. Al dístico se le conoce como coro y es recitado por el resto del grupo.

Uno de los elementos principales que siempre acompañan a los grupos de letanías es el libro de versos en los que se encuentran todas las letanías que serán declamadas en las calles, esquinas y concursos. Dentro de estos libros o biblias podemos encontrar todo tipo de letanías, clasificadas según su carácter o nivel de tolerancia o moralidad. Es así como encontramos versos:

- Verdes: por describir.
- Amarillos: por    describir.
- Rojos: también    conocidos como   mondongos. Por   describir.

El vacile recochero

Como con la mayoría de los grupos tradicionales portadores de las tradiciones del Carnaval, los grupos de letanías fueron creados por grupos de amigos o familiares que transmitieron los saberes de generación en generación. Con el tiempo, se han ido incorporando personas que se encuentra por fuera del núcleo familiar: amigos y conocidos interesados en esta manifestación.

Por lo general, estos grupos están conformados por cinco o más integrantes, uno de los cuales es el verseador y los demás los coristas. El verseador se caracteriza principalmente por la potencia de su voz y por su creatividad e inventiva para crear versos de manera espontánea. Dentro de las dinámicas de relevo generacional encontramos que uno de los miembros del coro que se ha destacado por tener gracia y una buena proyección de la voz, comparte el escenario con el verseador con el fin de ganar experiencia con el público.

Mamadera de Gallo con sotana

A diferencia de otras manifestaciones culturales propias del Carnaval de Barranquilla, los grupos de letanías no tienen un atuendo en particular. En los carnavales de antaño, los letanieros se caracterizaban por el uso de la sotana o capucho, vestimenta que algunos grupos todavía usan. Sin embargo, esta tradición fue cambiando con el tiempo, dada la incomodidad que implicaba el uso de trajes tan largos mientras se recorrían las calles de la ciudad. Por ello, las nuevas generaciones optaron por reelaborar las indumentarias con el uso de pantalón, camisa manga larga y el uso de accesorios como las pelucas, sombreros, camisones, bermudas, chalecos, entre otros, para diferenciarse entre ellos. 

El atavío de los letanieros se ha transformado conforme a la dinámica de las Carnestolendas. El uso de satín, lentejuelas y otras telas brillantes hoy día se consideran indispensables para estar en sintonía con las fiestas y su carácter de evento público.

Los Versos del Mañana

Por décadas los grupos de letanías han enfrentado a la ardua tarea de posicionarse ante la población y las entidades encargadas de la organización del Carnaval. Gracias al esfuerzo, dedicación y al trabajo mancomunado de diferentes grupos se han creado un espacio dentro de las fiestas. Sin embargo, todavía es mucho el camino que debe recorrer la letanía y sus hacedores para tener el espacio y el reconocimiento que merecen como una de las expresiones del patrimonio inmaterial de las Carnestolendas.

Ante esta situación, los grupos se unieron y conformaron la Asociación de Grupos de Letanías del Carnaval (ASOGLECAB) que desde su creación en el 2005 ha venido liderando procesos de salvaguarda de la tradición a través de talleres en instituciones educativas de la ciudad y del Festival Estudiantil de Letanías en el que estudiantes de instituciones educativas de la ciudad y de varios municipios del Atlántico se dan cita para compartir sus ingeniosos versos y salvaguardar la tradición oral del Carnaval.

Etiquetas

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
Más de revistas