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Latitud 07 de Enero de 2018

Rick & Morty›: Esto no es una serie de ciencia ficción

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Fabián Buelvas

Un acercamiento a la animación para adultos creada por Justin Roiland y Dan Harmon.

Entre 1969 y 1972, Estados Unidos llevó cinco naves y 18 astronautas a la Luna. Hay videos, fotografías y rocas lunares que lo prueban, pero según una encuesta realizada en 1999, el 6% de sus habitantes –más de 19 millones de personas– cree que se trató de un fraude orquestado por el gobierno. La filmación del primer alunizaje se la atribuyen a Stanley Kubrick.

En marzo de 2016, los Centros de Control y Prevención de las Enfermedades se vieron obligados a emitir un comunicado desmintiendo un inminente apocalipsis zombi en el país norteamericano: «Nuestra oficina no tiene constancia de ningún virus que pueda reanimar a los muertos», aseguraron. A finales de 2017 se celebró en Carolina del Norte la Primera Conferencia Internacional de la Tierra Plana, un evento que reunió a centenares de personas convencidas de que la tierra es un disco infinito de 9 mil kilómetros de profundidad. Ese mismo año, un estudio realizado por las universidades de Yale y George Mason mostró que el 33% de los estadounidenses –presidente incluido– creen que el calentamiento global es una mentira.

Los científicos parecen estar perdiendo la batalla contra el ejército de predicadores del sentido común. Entre las miles de razones que explican la derrota, el cine y las series de ciencia ficción aparecen cada tanto como un problema. Aunque científicos tan populares como Neil deGrasse Tyson vean en el género una oportunidad para «crear una visión del futuro que sabemos que no queremos, o del que sabemos que queremos», la avalancha de producciones de superhéroes y sagas interminables funcionan más bien como entretenimiento puro.

En medio del caos reinante causado por la posverdad aparece Rick & Morty (2013), una serie animada que ya va por su tercera temporada (la cuarta saldrá en 2019). El programa narra las aventuras de Rick Sanchez, un supergenio septuagenario que esconde dentro de su bata de científico a un vendedor de armas, alcohólico, antisistema, mal padre y peor abuelo, junto a su nieto Morty Smith, un niño de 14 años, torpe, ingenuo, impresionable y sin carácter, pero que poco a poco se las arregla para sortear las dificultades e incluso salvar a Rick.

La apariencia e incluso parte de la personalidad de Rick y Morty son tomadas del doctor Emmett Brown y Marty McFly, los protagonistas de la trilogía Back to the Future (1985-1990). Justin Roiland (California, 1980), uno de los creadores de la serie, ya había lanzado en 2006 una especie de versión beta del programa, The Real Animated Adventures of Doc and Mharti; las similitudes físicas son aún más evidentes, aunque acaba con el espíritu alegre y heroico de los protagonistas de la saga cinematográfica. «Edward Norton dice en Fight Club ‹sentí ganas de destruir algo hermoso›, y eso era para mí Back to the Future», explica Roiland.

Las aventuras de Rick y Morty, en ocasiones acompañados por otros personajes de la serie, tienen lugar en un continuo espacio-temporal diferente al nuestro. Gracias a una pistola de portales, pueden viajar en segundos a cualquier parte del universo, en esta realidad o en otra. Aquí es donde el asunto se complica, pues existen infinitas realidades y, en consecuencia, infinitos Rick y Morty. Los protagonistas de la serie pertenecen a la dimensión C-137, y causan tantos estragos que muchos Rick y Morty de otras dimensiones se han organizado para capturarlos.

Lo que logra cohesionar a los infinitos Rick y Morty con las infinitas realidades, son las referencias al cine y la televisión, más frecuentes e importantes que en The Simpson (Fox, 1989) porque muchas veces los capítulos dependen de ellas para su desarrollo. Hay referencias a series tan disímiles entre sí como The Twilight Zone o Pokémon, películas como Jurassic Park, Total Recall o The Purge, programas como Saturday Night Live, e incluso a series contemporáneas como Game of Thrones. También hay menciones a cómics de Marvel, la obra del escritor Ray Bradbury, y eventos como el juicio a O. J. Simpson. En resumen, el American way of life.

A primera vista parecería que Rick & Morty es una serie animada de ciencia ficción, pero no: se trata de una comedia negra sustentada más en el horror cósmico lovecraftiano que en el conocimiento científico, con constantes referencias a la cultura pop y la cibercultura. Al igual que en la obra de Lovecraft, el universo es violento y grotesco, y los seres que lo habitan son insignificantes. Ante ese panorama, lo único que resta es sobrevivir, pero mientras que los personajes lovecraftianos son devorados o enloquecidos por las criaturas del espacio, o en el mejor de los casos son impotentes escribanos del horror que han visto, Rick Sanchez usa su inteligencia pura, carente de consideraciones éticas, para voltear el universo a su favor.

El canon de las series de ciencia ficción es hacer creíble una historia usando argumentos científicos, en una mezcla que suele incluir teorías actuales y especulaciones futurológicas. The X-Files (Fox, 1993-2002) y Lost (ABC, 2004-2010) son algunas de las últimas series que siguieron un mencionado canon que no hay en Rick & Morty: Rick no es un científico, pues la ciencia se fundamenta en un delicado equilibrio entre conocer el funcionamiento de las cosas y saber el sentido de aquello que conocemos, algo que tiene que ver más con la ética que con la capacidad de inventar algo. Como Rick ni siquiera es un buen tipo, la ciencia es una herramienta para exacerbar su vanidad y tener en ocasiones algunos gestos de ternura con su nieto.

Ninguna serie, por supuesto, tiene la obligación de educar al espectador. Lo interesante de Rick & Morty es el uso personal que hace Rick con sus ‹cosas de ciencia›, como las llama, en un momento histórico en el que el descrédito científico ha calado hasta en jefes de estado. Como la serie hace saltar por los aires los convencionalismos del género, opera mejor como comedia. ¿Y de qué se ríe Rick & Morty? De los Estados Unidos, de prácticamente toda la cultura de masas que ha construido en los últimos 50 años.

En Phoenix, Arizona, está ubicada la First United Church of Cthulhu, una iglesia en la que sus fieles adoran a esta deidad gigante, verde y viscosa, con cabeza de pulpo. No hay información sobre el número de miembros y la cosa parece ser más bien un juego de fanáticos de la obra de H. P. Lovecraft. Sin embargo, en YouTube hay bastantes videos de aficionados que dan por cierta la existencia del monstruo. A pesar de que es fácil rastrear la verdad del asunto, mucha gente prefiere creer, ignorando cualquier dato que los cuestione.

En la secuencia introductoria de Rick & Morty, los protagonistas aparecen en una nave espacial cargando a un bebé Cthulhu, mientras son perseguidos por la furiosa madre. Habrá quien crea que eso no es un chiste, sino un dato. 

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