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Belleza 10 de Mayo de 2017

El elixir que mantiene radiante a Marisa Berenson

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Foto: Cortesía Catalina y Andrés fotografía

Daniela Fernández Comas @danielaferco
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Junto a la firma que regaló sobre la pintura de la suite presidencial del hotel Santa Clara en Cartagena, y que lleva su nombre, Fernando Botero miraba. Veía, desde un cuadro colgado en la pared, cómo Marisa Berenson hablaba con una periodista barranquillera que no vivió la época cuando ella fue reconocida como la modelo más importante de los años 70, al ser descubierta por el mismo Yves Saint Laurent.
 
Pero casi 50 años después de ser lanzada al mundo de la moda y la belleza, y del estar bien constantemente, la it girl de esa década, y hoy con 70 años, contó cómo decidió encaminar su vida para lograr la belleza que hoy conserva desde temprana edad. Belleza que –considera– no se basa solo en el físico. 
 
Vino a Colombia para lanzar tres productos de su extensa línea de belleza y cuidado para la piel Marisa Natural Luxury Cosmetics. No era la primera visita que le hacía al país. Estuvo hace 20 años en la capital en su rol como actriz. Pero su primera vez en el Caribe colombiano fue gracias a su modo de vivir, que cree acorde al estilo de los 10 puntos de So Spa de los hoteles Sofitel, y donde uno de ellos se encuentra en el reconocido hotel cartagenero. Es este el único lugar donde se pueden adquirir sus truquitos de belleza envasados en la costa. 
 
Nació en Nueva York, Estados Unidos, pero a los dos años fue llevada a Francia, donde se crio hasta los 16. Por eso al hablar, deja salir uno que otro comentario en la lengua del romance. Fue a los 16 años que comenzó su carrera de modelaje, convirtiéndose en una de las más importantes modelos de la época. Y aunque todavía posa con naturalidad y disfruta representar papeles frente a una audiencia una que otra vez (como lo hizo en Londres hace poco en teatro, o como pronto espera volver a hacerlo en alguna producción para la pantalla grande), ella está dedicada a su lujosa línea de belleza. 
 
Marisa Berenson recibió a revista M!ércoles en la suite presidencial Botero, en el hotel Santa Clara, en Cartagena.
 
 
P ¿Cómo nace la idea de tener una línea de productos de belleza con su nombre?
R  Nace de una búsqueda constante de bienestar desde joven. De encontrar buena estructura, balance y disciplina como ser humano, en un mundo al que fui lanzada muy pequeña, donde había que estar siempre presentable y en forma. Para mí fue encontrar un estilo de vida y una filosofía. Pero fue una serie de experiencias y conocer personas lo que me envió en un camino espiritual, un camino de conciencia, de encontrarse con la naturaleza y las cosas importantes que tienen tanto valor. Creo que eso fue lo que hizo que sobreviviera en ese mundo del modelaje.
 
P ¿Fue algún momento específico en su carrera como modelo lo que la incentivó? 
R  No diría que fue ese momento el que me impulsó, pero en un viaje a India, haciendo una sesión de fotos para la revista Vogue, terminé en un Ashram, meditando y haciendo yoga, y descubrí un estilo totalmente diferente de vivir, de pensar, de comer. Eso me llevó a un nuevo camino y me hizo evolucionar de muchas maneras, de preocuparme de mi cuerpo tanto afuera como adentro. 
 
Así, la aún modelo y actriz empezó su estilo de vida holístico, donde aprendió a utilizar fórmulas para mantenerse. Y las que, al ver su buen resultado, decidió compartir al público. Habló con su médico y juntos utilizaron los ingredientes más adecuados para, como dice en su francés perfecto de cuna, generar jouvance (fuente de juventud) siempre. 
 
Se trata de un agua refrescante en spray, que hidrata y sirve como tónico; un aceite (el que es su favorito) basado en la flor de un cactus que florece una vez al año, con antioxidantes y propiedades antienvejecimiento; y un tubito en roll-on que funciona para corregir las líneas de expresión que están de más. Sin embargo afirma que no es solo usar los productos. Va de la mano con la forma de vivir, y de comer. 
 
P ¿Cómo es el estilo de vivir de Marisa Berenson hoy en día?
R Medito en las mañanas. Es lo primero que hago al levantarme. Necesito conectarme, esa es mi fuerza y lo ha sido toda mi vida. Sentirme en balance. Desayuno deliciosas frutas. Luego hago ejercicio, a veces 15 minutos, a veces una hora, haciendo cosas distintas. Puedo ir a caminar o nadar. Y luego, lo que tenga en mi agenda. 
 
P ¿Tiene alguna alimentación especial? 
R Solía ser vegetariana, cosa que lo adopté de la India, pero con el tiempo y con los viajes aprendes a adaptarte. Como muchas verduras, leguminosas, pescado, huevo, nada de gluten, azúcar o sal, pero no significa que no pueda comer rico. De hecho, aquí he probado cosas deliciosas y saludables, como un pan de banano y almendras, o un pudín de chocolate negro. Me encanta comer. Por eso no creo en dietas. Pensar en dieta es depresivo (risas). Hay que pensar en comer de acuerdo a la salud de cada quien. Y eso se refleja también en la piel. Requiere disciplina, pero es un estilo de vida.
 
Durante sus cuatro días en Cartagena, Berenson aprovechó para caminar por las calles de la Ciudad Amarullada.
 
Marisa Berenson tiene una hija de 39 años. Sabe que ser mamá no es tarea fácil, pero ha logrado balancearse entre sus actividades y su obligación como madre. Pronto será abuela y reconoce que, aunque no todas las madres son iguales, está segura de que todas pueden ser bellezas, tomando un buen estilo de vida, acorde a cada una. 
 
P ¿Qué le dice a las madres que no creen en los productos de belleza?
R Creo que las personas pueden escoger cómo viven su vida. No las juzgo. Pero yo sugiero comer bien y, además, buscar qué es lo mejor para su piel. Porque la belleza, lo físico, no se trata de tener maquillaje, se trata de tener una piel radiante y brillante. 
 
P ¿Cuál es su consejo para las mujeres que culpan a sus apretadas agendas el no cuidarse un poco más? 
R Hay que sacar el tiempo. Así se tenga trabajo, una carrera y muchos hijos. Las mujeres, las mamás en especial, son supermujeres. Tienen que hacer de todo. Son gloriosas y fuertes, pero sí es importante tomarse el tiempo. Si no, no se sentirán bien. No es cuestión de verse bien, pero sí de sentirse bien. 
 
P ¿Qué aprendió de su madre, que lo ha aplicado en su rol como mamá?
R Pienso que fue el adaptarse, porque el mundo es cambiante. Comparado a esa época, la de hoy permite un diferente educar. Comunicamos diferente ahora que cuando era mi época. Hay que dejar ser a los hijos, y darle importancia a cada aspecto como madre, especialmente hoy en día con la tecnología que puede ser un arma de doble filo. Pero lo más importante que debe hacer una madre es entender que traer vida al mundo es un milagro maravilloso. 
 
P ¿Qué le dejaron los 70’s, cuando era la modelo de la época? ¿Se arrepiente de haber ingresado a ese mundo? 
R Fue un tiempo divertido, creativo, aprendí mucho a tener disciplina y no me arrepiento. De hecho, me siento bendecida por haberlo vivido, porque las generaciones de ahora se lamentan de no haber podido vivir esa época. Tengo una hija, de 39, va a tener su primera bebé. También está en mi modo de vida, holístico. Pero nunca quiso ser modelo. Le gusta que le tomen fotos, es muy hermosa, y lo ha hecho, pero no quiso modelar porque no quiso entrar a ese mundo. Cree que es muy difícil (risas). Puede ser un mundo difícil, y a ella no le gusta eso. 
 

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