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Belleza 28 de Septiembre de 2016

Músculos marcados que no restan feminidad

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Foto: Orlando Amador y tomadas de Instagram

Sara Hernández C. @sarahernandez_C
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La razón por la que la presentadora Catalina Aristizábal entrena no es pensando en sus músculos, sino en su bienestar. Ella cuida sus rutinas de ejercicio con tal de no conducir su organismo a exageraciones musculares, pues, en lo personal, no le gustan ese tipo de cuerpos. Ella prefiere conservar su morfología, su constitución o, para ser más exactos, su feminidad.
 
Se trata entonces de esclarecer unos límites y saber que ante todo son mujeres que quieren verse como tal. “Yo sencillamente voy a disfrutar de mi entrenamiento, voy hacerlo, porque me gusta y no me voy a obsesionar con el físico”, anota la actriz Valentina Lizcano. Ella entrena 35 minutos y con estiramientos suma una hora. La caleña no lo hace todos los días, porque su agenda no se lo permite.
 
Por su parte, Nana de la Vida Real anota que es un tema para no exagerar en los entrenamientos que se asuma la persona. “Todo es cuestión de encontrar un equilibrio, hacerlo con las instrucciones correctas. Hay una amplia gama de deportes o disciplinas”, dice.
 
Quizás allí está el secreto, no mirar con ojos obsesivos este estilo de vida, sino de abrazarlo como tal, respetarlo y sacarle los mejores resultados. Los mismos que a estas famosas les han servido para mejorar su apariencia sin dejar de ser y sentirse femeninas.
 
 
Catalina Aristizábal
Desde hace dos años y medio Catalina Aristizábal inició el proceso de tonificar su cuerpo. Ella encontró un método que le gusta mucho, pues trabaja con su propio peso. “No hay exageración en el músculo. Pasé de un cuerpo que no era gordo a uno que es un 70 u 80 por ciento más tonificado”, señala Catalina. Ella logró esto con ejercicio y alimentación. La presentadora trabaja con su esposo, Lucas Jaramillo, en una aplicación que funciona como un entrenador de bolsillo. 
 
 
Nana de la Vida Real
“Yo no me acuerdo de una etapa de mi vida, distinta al embarazo, en la que no haya hecho deporte”, recuerda Nana, quien participó en el ‘Desafío Marruecos’. Para ella, estar atlética es una forma de enviar un mensaje importante al cuerpo, lo hace para prevenir enfermedades a largo plazo y porque así se siente muy bien con ella misma. “Hay 30 mil cosas que puedes hacer, bien sea en casa o en un gimnasio, lo importante es que te muevas y quemes esa energía que tienes de más”. Hoy ella se prepara para el próximo Ironman, en Cartagena.

Valentina Lizcano
Para la actriz todo empezó hace siete años cuando quería ver “más resultados en su cuerpo y mejorar su constitución física”. Ella atravesó un proceso en el que pasó por “muchas pruebas” y cometió “bastantes errores”, como obsesionarse con el crecimiento de la masa muscular. De lo anterior logró aprender que cada organismo es distinto y que debe contarse siempre con una buena asesoría. Allí entendió cómo manejar la alimentación de acuerdo a su biotipo y qué entrenamientos eran los adecuados para sí misma.

“En la búsqueda de la “perfección” del cuerpo, uno se pasa y termina estresando al organismo y ahí es donde menos ve los resultados”, anota Valentina. Hoy su realidad es distinta. Ella prefiere decir que entrena por que le gusta y además es un mecanismo para liberar endorfinas. Empezó a ver resultados a los tres a cuatro meses que decidió afrontar este nuevo reto.

La idea para ella era no estar tan marcada, lo dice quien lo vivió y notó que no era lo más saludable para ella. “En un momento estuve obsesiva con el tema del peso y la hipertrofia muscular. A mí  siempre me gustó ser una mujer fuerte y funcional y por ese gusto empecé a trabajar el tema del entrenamiento muscular”, explica la también presentadora.  En esa etapa cometió varios errores.

En este punto de la conversación  la también empresaria anota que lo primero que se necesita para marcar los músculos es saber cómo está el sistema metabólico de la persona. “A partir de allí se define con el endocrinólogo qué tipo de biotipo tiene la persona, cómo está funcionando su sistema hormonal y lo define”, explica. Luego se debe buscar asesoría de un nutricionista, ojalá con especialidad en deporte. Ahora Valentina recomienda visitar en nutricionista serio y no el “entrenador cuajo” que lo único que sabe es “como llevar su propio cuerpo a este punto, pero ojo, solo el de él y cada organismo es distinto”, reafirma con absoluta seguridad.

Su embarazo. “Fue duro”, expresó con un tono de voz serio. “Las críticas fueron devastadoras en su momento. Me decían que yo iba a matar a mi hijo por obsesiva y hasta que iba a salir enfermo”, recuerda la mujer. Ella intuida por  su corazón no se dejó llevar en ningún momento por los demás y, prueba de ello, su hijo es un niño sano.

“Estudié entrenamiento personal y me certifiqué como entrenadora porque  nadie quiso hacerlo mientras estaba en embarazo. Yo no quería dejarlo a un lado”, insiste Valentina. Ella tenía el aval médico de su ginecobstetra. “Era algo que quería, algo que necesitaba”.  Aquí anota que el ejercicio no hay necesidad de pararlo si tú mismo médico te dice que puedes seguir, como lo fue en su caso.

Al final ella anota que las personas deben dejar a un lado la mentalidad de “subir a una báscula para ver una talla menos. “La masa muscular pesa mucho más que la grasa y  es siempre un error pensar de esa forma. El peso es un proceso que  depende mucho de la contextura de cada persona”, concluye. Cada cuerpo es distinto, único y si usted quiere tomar una decisión hágalo siempre de la mano de profesionales como lo hizo Valentina en su momento.

 

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