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Bienestar 02 de Julio de 2013

Dieta Okinawa: el secreto de la longevidad japonesa

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Jiroemon Kimura, la persona que más ha vivido en la historia mundial, murió hace una semana a los 116 años. Misao Okawa, quien ocupaba el segundo lugar en este ranking, falleció a los 115 años. Por sus nombres, fácilmente podemos deducir qué tenían en común estos personajes: ambos eran japoneses.

La noticia de la muerte de Kimura ha llamado la atención sobre la longevidad de la gente que vive en esta parte del planeta, ya que ‘el país del Sol naciente’ tiene la mayor proporción de personas centenarias del mundo.

Por muchas décadas los científicos se han interesado por el secreto de la longevidad de los japoneses y, más exactamente, por la dieta que siguen, que es quizás el elemento que más los diferencia con el resto de los terrícolas.

Los japoneses, especialmente los que viven en las islas de Okinawa, al sur del archipiélago, no solo tienen larga vida sino que poseen un estado físico envidiable y una salud extraordinaria: son flacos, de aspecto juvenil, de altas energías y con unas incidencias muy bajas de cáncer y enfermedades cardiovasculares.

La nutricionista Ligie Correa afirma que la dieta de estas personas es particularmente baja en calorías y azúcares, y contiene pocas grasas animales. Está basada en vegetales y pescados, los que representan el 20% de la alimentación. Además evita la carne para limitar los aportes elevados de hierro, que aumentan el riesgo de oxidación.

“Comen tres raciones de pescado a la semana, cereales integrales, verduras, soja, tofu, algas kombu, y calamares y pulpo, ricos en taurina, lo que podría explicar sus bajas tasas de colesterol y presión sanguínea”, informa la experta.

En la dieta diaria de los okinawenses son importantes los vegetales, que representan el 70% de la alimentación. La nutricionista comenta que “consumen un tipo de batata morada rica en flavonoides, carotenoides, vitamina E y licopeno, y una especie de pepinos amargos que reducen el azúcar en la sangre, que ellos llaman goya y se puede encontrar en otras partes del mundo como melón amargo, cundeamor o tomaco”.

Como datos curiosos, los únicos carbohidratos son arroz y tallarines (pastas), y las raciones son pequeñas porque “no es necesario comer hasta llenarse. La idea es no sentirse pesado al levantarse de la mesa”, agrega la nutricionista.

Por último, “como todas las dietas, la de Okinawa no es perfecta y debe adaptarse a cada uno para evitar las carencias, puesto que no hay régimen que sea conveniente para todo el mundo”, concluye Ligie Correa.

Texto: Angélica Conrado Cúdriz

 

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