El id es:node/131581
Bienestar 23 de Julio de 2014

El síndrome de la vida ocupada y la pérdida de la memoria

El usuario es:
Foto: Thinkstock

Alejandro Rosales
Compartir:

 Todos se nos han olvidado tareas, datos o detalles en algún momento de nuestras vidas. Por ejemplo, las llaves antes de salir de la casa o lo que es peor cuando ya hemos salido, el lugar en el que quedó parqueado el carro en el centro comercial o el cumpleaños de un ser querido, son algunos de esos casos en los que nuestras neuronas fallan.

Esas fallas de la memoria son normales y no hay que alarmarse si estas no se presentan de forma continua. Sin embargo, cuando la desmemoria se convierte en algo usual que afecta la rutina o compromete la estabilidad laboral e incluso personal, se puede estar sufriendo del síndrome de la vida ocupada o como se le conoce científicamente: discapacidad cognitiva subjetiva.

El término fue acuñado por expertos neurólogos que empezaron a detectar en personas jóvenes pérdida de memoria frecuente. El común denominador de los casos era la exposición a jornadas laborales extenuantes mezcladas con altas dosis de estrés.

Así lo aseguró el CPS Research (Centro de Investigación en Glasgow, Reino Unido) al recalcar que ese tipo de patología es más común en adultos mayores, pero hoy en día la ausencia de memoria constituye un trastorno que afecta también a la población joven, probablemente por la sobrecarga de información, de acuerdo con los resultados de su investigación.

Causas y remedio. El neurólogo clínico Guillermo Miranda Mestra, del Centro Neurológico del Norte, en Barranquilla, sostiene que el estilo de vida que se lleva en la actualidad está asociado con la pérdida de la memoria y los jóvenes colombianos, según su experiencia, ya están padeciendo este síndrome.

“Las preocupaciones, los temas laborales, la conexión constante a medios de comunicación como las redes sociales, la televisión, la radio y la prensa, entre otros, producen una carga en el cerebro que difícilmente se puede tolerar”.

De igual forma, afirma el especialista que también hay otras causas, apartadas de este síndrome y que afectan la memoria como un coeficiente intelectual limítrofe (capacidad de inteligencia ligeramente inferior), déficit de atención, antecedentes en la infancia como meningitis, encefalitis, epilepsia y esclerosis múltiple, entre otras. Además —añade— algunos de los factores mencionados pueden acelerar el inicio y desarrollo del Alzheimer, la forma más común de demencia en personas de la tercera edad.

Como ya se ha mencionado en pasadas oportunidades en esta sección, algunos de los principales remedios para superar no solo el síndrome de la vida ocupada sino otros males modernos que generan el estrés son la meditación, el yoga, practicar deporte, alimentarse saludablemente, bajar un poco el ritmo de trabajo o manejar mejor el tiempo y dedicar un espacio del día a la relajación. En pocas palabras y como dice el dicho popular que se escucha en las calles de las ciudades del Caribe: ¡cogerla suave!

También,  dentro de lo que recomiendan los especialistas en neurología está el ejercitar el cerebro, reforzarlo a través de la lectura, el estudio, participar en algunos juegos de mesa como el dominó, cartas, ajedrez o rumiquiu.

“El usar menos el cerebro hace que no se fortalezca y disminuyan sus condiciones. Tiene mucha capacidad, posee más de 200.000 millones de neuronas y ellas se interconectan unas con otras. Por ahí viaja información constantemente, por lo tanto, si este no es estimulado, pero lo saturamos con información, seguiremos perdiendo capacidad en nuestra memoria”, explica el médico Miranda.

No es Alzheimer. Afirma el neurólogo Guillermo Miranda que padecer el síndrome de la vida ocupada no se puede considerar como un preaviso de un futuro Alzheimer. Ojo —aclara— cuando una persona joven empieza a perder mucho la memoria podría llegar a sufrirlo, pero eso es muy raro. Por lo general esa enfermedad empieza entre los 60 y 70 años y no se puede decir de forma tajante que el paciente joven que pierde la memoria va a desembocar en un Alzheimer.

 

Otras causas

Hay otros factores que influyen en la pérdida de la memoria, como los mencionados a continuación:

1  El déficit de vitamina B12 que se produce por un trastorno de absorción a nivel gástrico.

2  La disminución de la vitamina B1 ocasionada por desnutrición o alcoholismo.

3  Las secuelas de un trauma craneoencefálico.

4  Sufrir de migraña crónica.

5  Los trastornos del sueño como el insomnio crónico, el uso indiscriminado  de bebidas alcohólicas, la farmacodependencia y uso de alucinógenos como cocaína, heroína o anfetaminas.

6  Patologías que tienen gran responsabilidad en procesos de atención, concentración y memorización de información como el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno depresivo crónico o recurrente.

"El estrés y la conexión constante con medios de comunicación producen una carga en el cerebro que no puede tolerar”.
Guillermo Miranda Mestra
Neurólogo clínico

En los menores

Los especialistas aconsejan a los padres estimular el conocimiento de sus hijos a través de la lectura y juegos didácticos. Asimismo, afirman que el uso indiscriminado de tablets, computadores para hacer sus tareas y hasta celulares, convierten su cerebro en un elemento accesorio que no alcanza a desarrollar toda su capacidad.

 

Temas tratados

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
REPORTAR UN ERROR O SUGERENCIA
Ir a EL HERALDO