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Bienestar 09 de Julio de 2013

Errores médicos: vidas en riesgo por la omisión de protocolos

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Que de la inquietante sensación de culpa ningún ser humano puede escapar, pues en el rincón al que reconocemos como conciencia esquivar el peso de los actos no es una opción, la mayoría tenemos certeza. Sin embargo, es en el momento en el que nos enfrentamos a la necesidad de resarcir un daño, cuando acariciamos la impotencia de no lograr devolver el tiempo, justo como ocurre con los errores médicos.

Recuentos noticiosos que destilaban amarillismo, fueron los que se multiplicaron en medios nacionales hace una semana, cuando se dio a conocer el fallo del Consejo de Estado a favor de una mujer a la que le fue extirpado el seno derecho en el Hospital Militar Central de Bogotá, como consecuencia de la “inobservancia y omisión de los protocolos médicos”, citada en el dictamen pericial rendido por el Instituto de Medicina Legal, el pasado 29 de julio de 2002.

En el informe, se establece que luego de analizar la historia clínica y los resultados de los exámenes practicados a la señora Rósula Jaramillo Benavides, se detectó que las placas no fueron revisadas en conformidad con lo estipulado por el Instituto Nacional de Cancerología dentro de las normas de tratamiento de esta enfermedad, con el fin de corroborar el diagnóstico y determinar si era necesario someter a la paciente a una mastectomía, como en este caso.

En conformidad con el derecho a la salud, consagrado en la Constitución Política, y que implica la obligación del Estado de garantizar la prestación de servicios médicos eficientes y seguros, la mujer inició una acción legal que dio frutos, tras comprobarse que la masa encontrada en su pecho no era maligna y que se cometió un error al iniciar en su organismo sesiones de quimioterapia, condenando a la entidad a pagar la suma de 353 millones de pesos y a hacerse cargo de la reconstrucción física de su seno, al igual que de su rehabilitación psicológica.

Mientras que amparados por la ‘ley de la conveniencia’ muchos reaccionan argumentando que “un error lo comete cualquiera”, otros como el abogado y asesor jurídico en salud Mauricio Zirene señalan que de ser víctima de una situación similar, lo indicado es reportar el hecho.

“Los colombianos tenemos un organismo de control al que podemos acudir para presentar nuestras quejas por la mala praxis médica o por algún tipo de inconveniente que podamos sufrir ante una IPS o EPS, que se denomina Superintendencia Nacional de Salud”, explica el experto, quien aclara que los reclamos se pueden presentar por escrito, haciéndolos llegar a la sede única en Bogotá, en la página www.supersalud.gov.co, o a través de la línea gratuita 018000513700.

Interpuesta la queja ante esta entidad, lo que sigue es el traslado, es decir que se va a solicitar a la organización médica que dentro de un término prudencial presente los descargos que considere tener frente a la molestia expuesta por el usuario. Finalmente, el organismo puede terminar la investigación administrativa con sanciones, o simplemente ordenando el archivo del proceso, porque no se demostró que dentro del ejercicio realizado hubiera existido una mala práctica.

Amonestaciones, multas e incluso el cierre de la institución, son algunas de las reprimendas que puede acarrear la negligencia en materia de salud. Dado que cualquier usuario que considere haber sufrido una perturbación psicológica, producto de un error médico puede acudir a instancias judiciales.

Por ejemplo, si una entidad realiza una operación a un usuario y este queda mal, esa persona puede acudir a ante un juez que determine que deben indemnizarlo, proceso que debe iniciar con un abogado que se encargue de recolectar las evidencias pertinentes.

Según Zirene, se debe prestar especial atención a qué tipo de daño es, pues los perjuicios pueden ser de dos tipos: remediables o irremediables. “Los irremediables son los que no tienen reversa. Como cuando a alguien le amputan el miembro equivocado o en el evento en el que sufre de una apendicitis que por no ser tratada a tiempo se convierte en la peritonitis por la cual puede fallecer. En estas situaciones, los herederos tienen el derecho de abrir un proceso que declare la responsabilidad de la entidad”.

Acerca de qué tan culpable resulta el hombre de impecable bata blanca que cristaliza la serie de negligencias, el abogado puntualiza que teniendo en cuenta que un delito es la comisión de un hecho tipificado en el Código Penal, es probable que un médico cometa un error no imputable a su voluntad que pueda terminar con la muerte del paciente, “la justicia puede exonerarlo por estar dentro de los márgenes posibles”.

Pero, ¿quién determina la posibilidad de existencia de estos desaciertos?, la respuesta es solo una, la ciencia. Frente a lo que tienen potestad los Tribunales de Ética Médica, que investigan las conductas de los galenos. “Ellos pueden determinar si actuó con total irresponsabilidad y pueden suspenderle definitiva o temporalmente la tarjeta profesional”, concluyó el asesor, al referirse al tema capaz de poner vidas en riesgo, por la aparentemente simple omisión de protocolos.

Texto: Éel María Angulo
Twitter: @EelMaria

 

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