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Bienestar 27 de Agosto de 2013

Hacer ejercicio en casa ¿cuáles son los riesgos?

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“Desde hoy seré una persona nueva, ¡empezaré a hacer ejercicio!” ¿Cuántas veces hemos escuchado esta resolución de amigos con muy poca actividad física que deciden comenzar una rutina física?

Hoy en día, el ejercicio físico se ha convertido en una rutina de muchos, en parte por las facilidades de hacerlo según las condiciones de cada uno. Sin embargo, una tendencia ha estado latente desde hace un tiempo: ejercitarse desde casa, haciendo uso de videos o rutinas diseñadas por famosos entrenadores a nivel mundial.

Por más admirable que sea esta iniciativa, expertos aseguran que hay muchas cosas al tener en cuenta antes de decidirse por esta opción.

Junior Gómez, entrenador personal y consultor wellness, asegura que tener conciencia del ejercicio que se hace es importante porque se trata de algo tan delicado como automedicarse.

“Es como si una amiga te dijera que el jengibre sirve para el dolor de cabeza. Resulta que, después de consumirlo varias veces, resultas alérgico. Simplemente no funcionó para ti”, explicó.

Gómez no desestimó la efectividad de un programa de ejercicios en video dadas sus condiciones generales para estimular la actividad física. Sin embargo, recordó que el concepto de funcionalidad en el ejercicio es mucho más importante.

“Hoy en día, el ejercicio está diseñado para adaptarse a lo que cada persona necesita, desde sus capacidades físicas hasta lo que quiere lograr con su entrenamiento”.

En eso concuerda completamente el médico deportólogo Carlos Rolong, quien hizo énfasis en la importancia de conocer las capacidades físicas de cada individuo (fuerza, resistencia, velocidad, coordinación y agilidad). Además, puntualizó que hay varios estados en relación a la actividad diaria.

El primero de ellos es la actividad física como tal, que es “cualquier cosa que implique un gasto energético del cuerpo”. Segundo está el ejercicio, que se define como “un tipo de actividad física que va a generar en el cuerpo un incremento en las capacidades”. Luego está el deporte, que son “actividades físicas dirigidas y con carácter competitivo”.

El médico explicó que las personas sedentarias son aquellas que solo hacen un tipo de actividad física mínimo, mientras que los deportistas son quienes están entrenados para explotar al máximo sus capacidades. Entre estos dos están aquellas personas que se ejercitan, pero no compiten. Si una persona es sedentaria, por supuesto no puede responder como un deportista.

De acuerdo con ambos especialistas, el problema radica en que, a menudo, las personas sedentarias escogen un programa de entrenamiento basado en recomendaciones de amigos o comunes, pero esto es un error.

“Es necesario buscar asesoría, porque los riesgos de lesiones son muy altos. Las personas no saben que tienen factores de riesgos o desbalances musculares que pueden afectarlos”, explicó Gómez.

Sobre esta asesoría, el médico Rolong explicó que puede ser brindada por un profesional especializado en deporte, o un fisioterapeuta.

“El proceso de recomendación de actividad para cada persona se llama prescripción del ejercicio. A este se llega luego de una evaluación que se denomina Test de Actitud para Actividad Física y en el que se determina cuáles son los factores de riesgo que se tienen y los que se pueden mejorar con el ejercicio (lesiones, desviaciones a nivel de la columna, poca flexibilidad o enfermedades como hipertensión y diabetes”.

En Internet pueden verse videos gratuitos de centenares de rutinas de ejercicios para cada parte del cuerpo y cada gusto. También es posible adquirir videos hechos por entrenadores y hasta por famosos conocidos por sus figuras.

Y aunque Junior Gómez reconoce que hay gente que se inclina por ciertos entrenamientos porque estén de moda o se ven muy saludables, está de acuerdo con el doctor Rolong en que si bien hay recomendaciones generales para el ejercicio, es importante saber qué es lo que necesita cada individuo, cada cuerpo.

“La gente comienza a hacer ejercicio sin mejorar sus desbalances y termina lesionándose, hay que empezar por ver cómo está el cuerpo, luego prepararlo y ahí sí se puede arrancar con lo que se quiera hacer”.

El deportólogo finalizó sintentizando el perjuicio de escoger al azar una rutina: “Si estoy mal físicamente, ese programa puede lesionarme y darme un problema mayor. Si por el contrario estoy entranado y es muy suave, no voy a ver resultados”.

Por Jeniffer Varela R.
jeniffer.varela@elheraldo.co

 

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