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Bienestar 08 de Mayo de 2019

La alergia a la proteína de leche de vaca: un problema común en bebés

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Foto: Shutterstock

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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A los tres días de haber dado a luz, Brigitte Thomas notó que el rostro de su hijo lucía brotado. En ocasiones las erupciones se pronunciaban más y en otras solo disminuían, pero persistían.

Sin encontrar explicación alguna, su lógica como profesional de la salud la llevó a deducir que se trataba de un acné neonatal. Al cumplirse un mes asistió al control y al consultarle a la pediatra de inmediato desvirtuó su hipótesis inicial.

“Lo primero que ella me dijo fue que el brote podía estar asociado al consumo de los lácteos, por lo que me aconsejaba disminuir de mi dieta la leche y sus derivados. De inmediato pensé que no podía ser cierto, porque yo consumía leche desde pequeña y no me había pasado nada. Aun así seguí su recomendación y mi bebé mejoró discretamente”.

Al cumplir los dos meses, Brigitte manifiesta que Santiago había hecho su primera deposición con sangre. Frente a esta alerta empezó a documentarse y encontró la denominada Alergia a la Proteína de Leche de Vaca (APLV). Toda la información que halló la llevó a actuar de inmediato.

“Cuando el bebé presenta una alergia alimentaria de tipo APLV, las mamás tienen que ser muy  estrictas con lo que ingieren. Con mi hijo manejaba una lactancia materna exclusiva, entonces todos los lácteos que yo llegara a consumir le trasmitían la molécula y lo sensibilizaban (...) Hasta el momento cocino con utensilios de cocina aparte, porque si tomo alguna sartén en la que emplearon mantequilla, puede que contenga trazas que al ingerirlas nos perjudican”.

Una de las medidas que tomó fue la realización de una bitácora de alimentación para determinar qué productos le ocasionaban las molestias a su bebé, pues, aunque es poco común, Santiago llegó a presentar alergia alimentaria múltiple, lo que quiere decir que su sistema inmunológico reconocía algunos alimentos como similares a la proteína de leche de vaca y los rechazaba. 

“Hoy día Santiago tiene 11 meses y es un niño que tiene su piel sana, aunque no ha superado por completo la alergia. La única proteína animal que consumo es el pescado y los mariscos. A él, como ya tiene una alimentación complementaria, le doy pescado de dos a tres veces por semana. Come todos los vegetales, los tubérculos y las leguminosas, así como yo también lo hago”. 

Voz experta. La APLV para el pediatra gastroenterólogo Jorge Higuera es la alergia alimentaria más frecuente durante los primeros 12 meses de vida del niño.

“Se da porque el sistema inmunológico del recién nacido se equivoca al relacionar la proteína de la leche de la vaca como un agente negativo para el organismo, por lo que desencadena una cascada de respuestas celulares que inflaman el intestino y ocasionan la alergia. De un 2% a un 7,5% de los bebés sufren de esta alergia y va en incremento con el paso de los años”.

Advierte sobre la importancia de tratarla a tiempo. Para el galeno es vital que ante los cólicos, los reflujos, las diarreas persistentes y los problemas en la piel recurran al pediatra. Advierte que en muchas ocasiones lo acompaña un sangrado del tubo digestivo, así como moco en las deposiciones.

“Lo primero que debemos examinar es la genética. Si mamá y papá son alérgicos existe un 80% de probabilidad de que el niño presente ALPV. Si solo hay un miembro, será una probabilidad de 50%”.

En caso de no tratarlo, Higuera sustenta que el niño tendrá mucho llanto, cólicos y reflujo. Y en los casos más avanzados, le afectará el crecimiento y le ocasionará anafilaxia, la cual genera hinchazón y dificultades en la respiración.

Una de las soluciones que brinda el experto radica en, si existe una lactancia materna exclusiva, eliminar la leche y los derivados de este en la dieta de la mamá hasta por un año. Empero, Higuera aclara que la carencia de esta puede afectar los niveles tanto del calcio como el de la proteína, por lo que será esencial que las mamás afiancen la ingesta de proteínas animales y la suplementación con calcio. 

Tratamiento. Lo ideal es reemplazar la fórmula infantil por la fórmula hipoalergénica. Si a esta se le agrega el probiótico lactobacillus rhamnosus (LGG), le quita los síntomas al bebé y hace que duren enfermos menos tiempo.

Tenga en cuenta. La ALPV tiene que ver con la maduración del tubo digestivo del bebé. Es decir, al crecer puede tolerar la ingesta de la leche, aunque algunos niños pueden sufrir a futuro de asma, conjuntivitis y dermatitis.

Sepa que... La intolerancia a la lactosa se trata de una mala digestión del azúcar de la leche, lo que genera diarreas y gases. La alergia a la proteína de leche de vaca ocasiona sangrado y dermatitis, entre otros síntomas.

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