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Bienestar 30 de Octubre de 2013

La psicología detrás de una buena salud nutricional

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Foto: Shutterstock

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Tener un cuerpo saludable y bien formado es uno de los objetivos permanentes de la mayoría de personas, la comida se ha convertido casi en un placer culposo, más grande que el sexo o el alcohol. Diariamente luchamos con nuestros instintos que nos impulsan a saborear las delicias de la comida rápida moderna y, al mismo tiempo, sufrimos por dejarnos llevar por aquellos pequeños deslices.

La clave para tener un buen cuerpo no reside propiamente en dietas secretas o ejercicios extenuantes, habría que definir en primer lugar qué es un ‘buen cuerpo’, por ello lo principal es estar satisfechos con nuestra imagen personal, así lo explica la psicóloga nutricionista Yamile Cepeda, quien se dedica a tratar pacientes usando lo que se podría denominar la ‘psicología del fitness’.

“Normalmente los problemas de sobrepeso e inconformidad con la imagen propia se asumen desde una perspectiva muy clásica”, asegura Yamile, quien afirma que debe haber un acompañamiento más centrado a resolver las necesidades emocionales de las personas que les llevan a sufrir problemas de hábitos alimenticios en vez de simplemente imponerles dietas.

Numerosos estudios recientes demuestran que la salud mental de las personas es tan importante para mantener una buena figura como lo es la salud biológica. Una investigación llevada a cabo en España reveló que el 71% de las mujeres identifican el factor emocional como la principal causa para sufrir sobrepeso, y esta misma investigación determinó además que el 53% de las personas que hacen algún tipo de dieta presenta síntomas de ansiedad.

“Muchas veces cuando una persona empieza a hacer una dieta termina recayendo peor que antes, porque se sienten mal consigo mismos, se sienten culpables al comer y comen más debido a esto”, explica Yamile. Es difícil escapar de este círculo vicioso, aún más desde una perspectiva centrada únicamente en los planes de dieta y la incorporación de la actividad física.

No es que los métodos tradicionales no sean importantes, de hecho sin ellos ninguna persona bajaría de peso, pero, como explica Carlos Mercado Cabas, psicólogo con énfasis en psicología clínica y de la salud, para que estos patrones sean sostenidos en el tiempo es necesario prestar atención a otras variables.

“Normalmente lo que la gente hace cuando empieza una dieta es hacerla por motivaciones extrínsecas, es decir, motivaciones que no dependen de ellos sino de trasfondos externos”, asegura Carlos, estas motivaciones son insuficientes para mantener los nuevos hábitos nutricionales y solo duran lo que dura el impacto inicial de dicha motivación, ya sea que alguien nos haya dicho que nos vemos mal o que el doctor nos dijera que debíamos dejar de comer para mejorar nuestra salud.

Por esta razón es importante entender que el cuidado de nuestra figura y de nuestra nutrición hace parte de una trinidad de factores a tener en cuenta: qué comemos, cómo nos ejercitamos y cómo pensamos. Cualquier tipo de régimen que no se cimente sobre las bases de una motivación interior fuerte no llegará muy lejos, de igual forma si nos provoca más ansiedad que satisfacción, inevitablemente estará condenado al fracaso.

Es difícil lograrlo, cada vez que comemos nuestro cerebro libera endorfinas que nos sumergen en un estado de tranquilidad, bienestar y euforia, muchos científicos comparan la sensación que nos produce comer grandes cantidades de chocolate con lo que sentimos cuando estamos enamorados, así que resistirse es complicado, sobre todo si tomamos en cuenta que nuestro cerebro querrá repetirlo, es lo que los psicólogos denominan ‘refuerzo positivo’.

Así pues, debemos entender que muchas veces comer es la forma en que nuestro cerebro resuelve la sobrecarga de estrés o la percepción negativa que tenemos de nosotros mismos, la forma en que aprendamos a manejar estos puntos nos ayudará a lograr nuestro objetivo de bajar de peso; en palabras de Carlos: “Hay muchos factores psicológicos que intervienen en el diario vivir directamente relacionados con la alimentación y, sin duda, lo fundamental es trabajar primero esa parte para luego sí iniciar una dieta, lo primordial es distinguir ¿qué estás dispuesto a hacer tú por esa dieta?”.

Habla el experto:
“Debemos tener cuidado de que nuestras motivaciones para hacer una dieta no sean extrínsecas, que ‘el doctor me dijo’, o que ‘mi pareja piensa que así me veo mejor’, no son respuestas válidas; tienes que buscar en realidad cuáles son tus motivantes personales respecto a tu situación de sobrepeso, la dieta no puede convertirse en un castigo autoimpuesto”.

Por Rafael Pabon
rafael.pabon@elheraldo.co

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