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Bienestar 24 de Septiembre de 2013

Lonchera balanceada: el reto de los padres durante la etapa escolar

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Cuando el niño está en la etapa escolar su ritmo de alimentación es diferente, acorde con su ritmo académico y su proceso de crecimiento.

El alimento es la base de la vida, es la materia prima, la gasolina con la cual el organismo toma las fuerzas para realizar sus funciones.

Si lo que se come es lo adecuado estamos aportando para que sus funciones se realicen de forma correcta, pero estas pueden ser deficientes si la persona no se nutre convenientemente.

Pero los niños no siempre quieren alimentarse con lo que los cuidadores les brindan haciendo de su nutrición un verdadero reto para los padres.

“Es por eso que uno de los momentos más difíciles será la hora de despertar y, por lo tanto, empezará la primera negociación entre padres e hijos. El niño empieza a decidir su tiempo y eso incluye lo que le tomará estar en el baño y lo que dedicará a su desayuno y, con ello, lo que ‘sacrificará’ de su sueño. Generalmente el gran afectado es el tiempo de esa primera comida del día”, afirma Rubén Darío Franco, presidente de la Academia colombiana de pediatría y puericultura.

Al respecto él aconseja que “la tarea de los padres deberá ser enseñarles a tener el tiempo para sentarse en la mesa y desayunar, porque es importante”.

La lonchera es más difícil de surtir porque los cuidadores no estarán al pie para convencerlos de comer lo que llevan en ella, por lo que lo más aconsejable es incluir en ella alimentos de su agrado.

La clave está en no improvisar su elaboración e incluir alimentos variados y prácticos. “Esta merienda no debe pasar las 300 calorías, cantidad suficiente para proporcionar la energía para las actividades diarias”, agrega por su parte Adriana Ruiz García, coordinadora del Programa Nutricional de Sodexo Colombia.

Lo que se debe tener en cuenta —afirma la nutricionista Adriana Ruiz— es que las meriendas tengan los cinco tipos de alimentos: “los que proporcionen energía como los cereales, los que sean de origen animal como los huevos, los lácteos preferiblemente bajos en grasa, como el queso y por último, alimentos con alto contenido de fibra, vitaminas y minerales como las frutas y las verduras”.

El Doctor Rubén Franco recomienda —en el caso de los niños que llevan dinero para el consumo directo— que los padres pidan a los directores de la institución que los alimentos de la tienda escolar no presenten exceso de calorías, para evitar el desarrollo de sobrepeso y obesidad.

Hay que tener en cuenta también que “si la jornada es larga y el niño y sus padres acuerdan el regreso a casa para después de la una de la tarde, incluir alimentos adicionales para que la jornada escolar no se vea afectada por un ayuno prolongado”, comenta Adriana Ruiz.

Caso especial.

De acuerdo con la personalidad y el estilo de vida de cada niño, se estructura un tipo de alimentación para ellos:
* Para los hiperactivos es aconsejable incluir ácidos grasos como Omega 3 (pescados azules, como atún, y nueces), aceites vegetales (soya y canola, que regulan la irritabilidad nerviosa). Para reducir la hiperactividad se recomienda el consumo de postres saludables.
* Para los deportistas se aconseja alimentos energéticos, porciones pequeñas de proteínas, vegetales, frutas y cereales, en un lapso no superior a tres horas antes del momento de la práctica deportiva. Alimentos como el pan, los cereales, el arroz, la pasta o las patatas son principales fuentes de energía.

En cuanto a las actividades de los niños, el Dr. Franco comenta que es importante recordar que debe existir un equilibrio entre lo que se consume y lo que se elimina. “Al estar los niños en constante crecimiento, es recomendable tener un programa de actividad física a diario de aproximadamente de 30 a 60 minutos y aprovechar la ocasión para que tanto hermanos como padres, fomenten la actividad física y deportiva, evitando períodos largos de sedentarismo frente al computador, videojuegos, etc., con lo que se conseguirá aumentar el consumo calórico y mantener de esta manera un peso óptimo”, dice.

Por último, es bueno recordar que los niños en edad escolar tienen preferencia por algunos alimentos. “Esto puede ser cambiante, es decir, los alimentos que no le apetecían pasan a ser de su gusto, y los que eran de su preferencia lo saturan y de repente no quiere volver a consumirlos”, dice.

"Los alimentos de la lonchera deben ser de bajo aporte energético, de manera que no se vea afectado el apetito en las comidas”. Rubén Darío Franco, Pediatra.

Para evitar esto, “es necesario que cuando los padres preparen los alimentos, tanto para la lonchera como para la casa, sean lo suficientemente estratégicos y creativos para cambiar su presentación en color, sabor, sazón y en especial generar un ambiente cálido y lograr el gran objetivo: hacer de la alimentación un momento familiar placentero, nutritivo y divertido”, concluye Franco.

Por Angélica Conrado Cúdriz
Correo: angelica.conrado@elheraldo.co

 

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