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Bienestar 19 de Junio de 2012

Panorama cognitivo para identificar las fallas de la memoria

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La capacidad de fijar o registrar acontecimientos e información y, de evocarlos o utilizarlos cuando se hace necesario, habla del correcto funcionamiento que debe tener la memoria humana. Un proceso en el cual intervienen distintos sistemas cerebrales que funcionan de formas relativamente autónomas pero, a la vez, relacionados entre sí.

Según un estudio hecho en 2011 por los estudiantes de la maestría de Neuropsicología Clínica de la Universidad de San Buenaventura de Bogotá, en el que enfrentaron la actividad neuronal de un grupo de jóvenes versus adultos mayores, se conocieron resultados significativos que permitieron establecer un panorama de asociación cognitiva relacionado con los problemas de memoria.

El punto más relativo del estudio está relacionado en la atención. “Es muy común la falta de atención, la cual causa un inadecuado o nulo almacenamiento de información, atribuyéndole erróneamente las consecuencias a la memoria. En nuestro afán cotidiano este hecho es muy común, hay mas falta de atención que pérdida de memoria, la cual muchas veces está asociada a factores de estrés, laborales, familiares, económicos, entre otros y no necesariamente a fallas en las estructuras cerebrales encargadas de la memoria”, comenta el neuropsicólogo clínico John Negrette.

“No todo lo que nuestros sistemas sensoriales registran ingresa a nuestra memoria, pues esta es selectiva, intencional y alimentada por la motivación y las emociones. Una vez esta información ingresa, la envía a un área de recepción llamada: memoria de corto plazo, inmediata o primaria. Posteriormente, esto se suma a un sistema de memoria denominado memoria de trabajo, compuesto por tres subsistemas más: el administrador central y dos sistemas accesorios compensadores, uno visual y otro lingüístico. De esta forma vemos que nuestra memoria es un sistema bastante complejo”, agregó Negrette.

Qué hacer. La mejor forma de atenuar o minimizar cualquier tipo de olvidos es más que evidente: si la culpa o la causa del problema reside en la falta de atención, es conveniente aumentarla en acciones tan automatizadas como leer, quitarse las gafas y saber donde se dejan, entre otras; así como prevenir o evitar realizar más de dos actividades simultáneamente.
Por lo anterior “la estimulación cognitiva de la memoria inicia desde nuestra cotidianidad. Ponerla en funcionamiento constantemente permite mantenerla fresca: leer -entre otras cosas - y no solo quedarse con lo leído es suficiente, se amerita socializarlo, intercambiarlo y discutirlo para efectuar asociaciones en la lectura que generen óptimos resultados”, concluyó el doctor John Negrette.

Texto: Rafael Escobar S.
Twitter: @ralphsaumet

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