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Bienestar 10 de Abril de 2012

‘Pérdida de la memoria’, un problema que puedes controlar

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Algunas enfermedades del siglo pasado están bajo control, pues “su contagio masivo se detuvo. Otras, aparentemente de menor gravedad, aún no lo están y ese es el caso de la ‘pérdida de la memoria’, sobre todo en países del primer mundo”.

Esto lo afirma Jonas Geda, líder de una investigación llevada a cabo por el equipo de científicos de la clínica Mayo, en Scottsdale, Arizona, oeste de Estados Unidos, quien también asegura que los casos de este tipo van en alarmante aumento desde 2005 hasta hoy.

Si en estos momentos eres de los que no recuerda en dónde está el control del televisor, este tema podría interesarte, aún más si te ofrece una solución al respecto. Continúa leyendo.

De acuerdo con Geda, muchos de los norteamericanos -más de un 80 por ciento de 3.000 que participaron en el estudio en calidad de encuestados, no retienen de qué color era el cepillo dental que tenían antes de comprar el actual, lo que “es una señal de peso para pensar que se trata de casi una epidemia de estos tiempos”, según el vocero del análisis.

Revista M!ércoles te hace la misma pregunta y ojalá puedas responderla, ya que es posible que en Colombia la situación sea la misma.

“Algo reciente que no se haya grabado en la mente no puede ser señal de estar ‘perdiendo la memoria’”, dice el médico barranquillero internista, neurólogo y especialista en el dolor Jorge Daza Barriga.

“Mucho de lo observado, escuchado o aprendido no se olvida porque un estímulo, otro y otro lo almacenaron. Se necesitan varios de ellos -de potenciación tardía- para hacer que algo sea imborrable”, agrega Daza, refiriéndose al dolor, ya que uno “insoportable nunca se olvida”.

En otras palabras, este especialista indica que para establecer la memoria es importante la atención, o sea “ la entera capacidad emocional que es la base fundamental de la memoria y de la inteligencia”.

Conforme el entrevistado, cuando alguien se enfoca en lo que hace, se facilita la integración de las células cerebrales encargadas de almacenar lo sucedido o visto. 

“Si no se da el proceso, por tal motivo, la función se perturba y por eso no se puede considerar ‘pérdida de memoria’ a un asunto que más tiene que ver con falta de concentración o atención dispersa”, informa.

Quienes no recuerdan detalles como dónde pusieron las llaves de la puerta o del carro, quince minutos después de haber llegado a la casa, son personas que “tienen 40 cosas en la cabeza, una necesidad y otra más, por lo que cualquier ruido las distraerá y no tendrán presente donde guardó esto o lo otro”, sostiene.

Según Daza, la razón más importante de tanta confusión es la real falta de interés a lo que están haciendo o al tema, pero “también la depresión, sin descartar el insomnio”, lo cual deja ver que la verdadera epidemia en este sentido es el estrés.

Calmarse y pensar bien, en una cosa a la vez, es la recomendación de este profesional. Al mismo tiempo “revisar la parte emocional para descubrir si hay una predisposición a los trastornos del humor, otro desencadenante”, sugiere.

Lo antes mencionado por el médico no tiene mucho que ver con la enfermedad de Alzheimer y es que más que un problema de distracción, “es algo desatado por una proteína contaminante que acaba con la conexión de las células nerviosas y con la comunicación entre ellas, lo cual no hace posible la adecuada función conjunta entre los diferentes lóbulos del cerebro -el frontal, parietal y occipital- para que haya memoria del pasado”, termina.

En caso de alzhéimer

Cuando se daña la comunicación entre las células nerviosas del cerebro, se da un déficit para la lectura, para la comprensión de la misma, para su entendimiento, de los colores y hasta para caminar. También se olvidan los significados de las palabras, manejar, ir al baño y suplir otras necesidades básicas. Inicialmente, la persona presenta obsesión, compulsión, agresividad y bipolaridad, además de pérdida de la memoria. El único modo de identificar la presencia de esa proteína contaminante que desata este padecimiento es la resonancia y la escanografía cerebral simple. Quienes sufren de diabetes, hipertensión arterial, apnea de sueño o fuman en exceso tienen predisposición a desarrollarlo.

Algo adicional

No tiene edad: la verdadera pérdida de memoria puede atacar a cualquier persona, sin importar la edad. En los niños puede hacerlo por causa de una deficiencia de la vitamina B12 o por desnutrición infantil. Quienes hayan sufrido de meningitis, sífilis, infecciones por hongos, un trauma o estrés crónico están predispuestos.

Ejercicios para evitarla: el ejercicio mental para contrarrestar esta situación es la comunicación con los demás, lo que genere recuerdos, escuchar una canción, interpretarla y observar. Estar pendiente de la convivencia. El humor también genera estímulos que ayudan, como la risa.

Otras alternativas: atender bien al reloj biológico, comer en sus horas determinadas, dormir cuando tienes sueño y de noche también es bueno para contrarrestar esa pérdida de conexión de las diferentes áreas del cerebro.

Conclusión: no se puede confundir un problema de concentración con algo tan serio como el mal de Alzheimer. Lo primero se soluciona con notas o una agenda. Lo segundo son palabras mayores. No están demás las recomendaciones.

Texto: John Santana
 

 

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