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Bienestar 15 de Noviembre de 2011

Renovarse es la mejor terapia después de una frustración

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No te dieron la promoción que querías, rompiste la dieta que llevabas haciendo más de dos semanas, perdiste el empleo, se te quemó la cena en la que había invertido cuatro horas, la persona que te gusta no te ha vuelto a llamar o, simplemente, tu camisa favorita está sucia y no te la puedes poner hoy.

Todas esas situaciones son las que llamamos frustraciones, las que para algunas personas llegan a convertirse en un motivo de depresión.

“El término frustración se aplica a las circunstancias que dan como resultado la falta de satisfacción de una necesidad o un motivo”, dijo el científico Withaker en 1989. De acuerdo a ello, las frustraciones están presentes en nuestras vidas en cada una de sus etapas. Por ejemplo, cuando bebés pudimos llorar hasta el cansancio porque no nos dieron el juguete que queríamos.

Según la psicóloga argentina Beatriz Goldberg, la mejor actitud para afrontar cualquier situación frustrante es el positivismo, lo que no es tan difícil como parece, es como apretar en nuestro interior el botón de ‘reinicio’ (control+alt+suprimir) para recuperarnos de las situaciones adversas. Es solo cuestión de actitud.

No seas dura contigo mismo. No te trates mal y más bien ve los puntos positivos que hay en ti y compáralos con los puntos negativos de la situación de la cual te quejas. De seguro que sí los hay. El truco está en tratarte a ti mismo de la manera como tratarías a tu mejor amigo (a).

Se realista. Ser amable contigo mismo no quiere decir olvidarte de los errores cometidos. Enfrentar lo que se oculta detrás de cada caso te permitirá salir adelante y liberar tu verdadero potencial.

Analiza tus emociones. Hay días en los que parece que un comentario, una situación, una crítica, o un día aburrido nos condiciona negativamente. Sin embargo, ¿cuántas veces un café que disfrutamos, una noche que dormimos bien, un día relajado en casa, nos alegra el día?

Rescatar lo propio. En ocasiones dejamos de hacer muchas cosas que nos gustan y que en un tiempo nos definieron por vernos arrastrados a hacer otras cosas debido a nuestro trabajo, nuestra pareja, nuestros hijos, la familia. Es hora de recuperar hobbies, espacios e incluso creencias que son nuestros, que nos definen y que nunca debieron desaparecer.

Es cuestión de actitud. Para ser más claros con nosotros mismos, te damos ciertos ejemplos de cómo la actitud que adoptas ante un fracaso puede significar la diferencia entre levantarte y volver a andar o quedarte estancado para siempre:

No me dieron el empleo que quería. En vez de dejarte aplastar por ello, analiza que tan preparada está la persona que obtuvo el empleo y decide esforzarte para obtenerlo en la próxima ocasión.

Se te derramó el vino tinto sobre tu camisa de diseñador. En vez de hacer una pataleta, piensa que eres el único con una prenda exclusiva.

Se te quemó la cena a la que le habías dedicado varias horas de preparación. En vez de llorar, pídele a alguien que te acompañe a comprar la comida a un restaurante.

No se trata de ser robot, actor o actriz, es simplemente saber cómo enfrentar los fracasos. En ello consiste la renovación, en un cambio de actitud. En aprender a oprimir ‘reiniciar’ sin que ello afecte tus sentimientos.

El poder de la mente

‘El cuerpo hace lo que la mente dice’, afirma un proverbio popular y es realmente cierto. La fortaleza mental es uno de los requisitos más importantes y necesarios en toda actividad. Este punto es definitivamente uno de los fundamentales a trabajar en la preparación psicológica del ser humano en general.

Tips para salir de la depresión

Salidas y más salidas. Tu agenda social no debe parar. Sal con tus amigos(as) a charlar, comer o rumbear, como lo estuvieras haciendo si no hubieras pasado por ‘esa’ situación.

Canalizar las energías. Formularnos un nuevo objetivo nos permitirá salir adelante y superar con mayor facilidad esta etapa, además nos sentiremos mejor con nuestro ‘yo’.

Borrón y cuenta nueva. Si ante una situación frustrante reconocemos los errores o las causas que nos imposibilitaron alcanzar las metas, no se repetirá la situación.

No te encierres en ti mismo. Trata de que el dolor por la frustración no sea en todo lo que piensas en el día. Organiza tu tiempo de tal manera que no tengas un minuto libre para pensar en ello.

Texto: Angélica Conrado Cúdriz
angelica.conrado@elheraldo.com.co

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