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Bienestar 23 de Abril de 2013

Si llegas de visita a casa de familiares... ¡sé un buen huésped!

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Es temporada de vacaciones y un familiar, de unos 50 y tantos, viaja desde el interior del país y se aloja en casa. Se dispone de un cuarto de huéspedes, que está junto al tuyo. Deben compartir el baño. A la primera noche, cuando vas a ducharte en la mañana, encuentras que tu invitado se bañó antes que tú y dejó el jabón lleno de vellos, el retrete mojado y para colmo los tarros de champú y acondicionador tirados en desorden en la ducha. Sin contar que malgastó el papel higiénico y quedan pocos cuadritos.

Sin lugar a dudas, es un huésped con malos modales. Si por el contrario, es tu caso, y eres indiferente al orden y a la limpieza cuando te alojas en casa de familiares, ten cuidado y adquiere mejores hábitos. En lo posible lleva tu propio jabón y artículos de aseo personal en la maleta.

“Son personas que deben corregir este tipo de conductas desde su propia casa, porque estas acciones van a deteriorar su imagen ante los demás individuos. En resumidas palabras, deben saber ser buenos huéspedes”, asegura Ramón López, psicólogo clínico de la Universidad Simón Bolívar, agregando que por el contrario, como modo de agradecimiento con las personas que amablemente nos ofrecen su hogar para hospedarnos, “debemos ser un individuo que aporte, no que reste ni otorgue dolores de cabeza para los anfitriones”.

De igual forma, López menciona que uno de los principales aspectos que debe tener presente un buen huésped es el sentido del orden.

“Un visitante desordenado va a dejar, por seguro, una mala impresión. Pero, si la persona es ordenada, y su presencia no afecta a nadie en el resto del hogar, no habrá problema en que vuelva. La decencia abre puertas, de eso no queda duda, concluye el psicólogo.

Anfitriones

Mary Luz Gómez, de la página www.modales.co, asegura en su artículo ‘Etiqueta con los huéspedes’, que así como hay huéspedes queridos y amables, existen los que por el contrario, además de volver su estancia un lapso amargo, no se comportan adecuadamente. “Pero aunque nos sintamos cansados y hastiados con la presencia de alguien, debemos disimular y acompañarlo con las maletas a su punto de partida y ser cordial hasta el final. Pensemos hoy por ti, mañana por mí”, agrega.

Texto: Ana Milena Pugliese Araújo
Twitter: @AnniePugliese
Fotografías: Shutterstock

 

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