El id es:node/152216
José Manuel González 17 de Abril de 2019

La educación sexual no es el 'Kama-sutra'

El usuario es:
Jose Manuel Gonzalez
Compartir:

Mi artículo pasado suscitó comentarios que volvieron a aparecer cuando me referí a la educación sexual esta semana en Telecaribe. Parecería que muchos padres piensan que la educación sexual es sentar a los niños frente al Kama-sutra, ese libro que describe varias posiciones para el encuentro íntimo, y mostrarles desde muy pequeños estas posiciones. La idea proviene de una visión errada, en donde la sexualidad se concibe solamente como el acto sexual, llamado coito.  Pero la sexualidad, definitivamente, es mucho más que el encuentro íntimo de una pareja.

La educación sexual es un proceso que en primera instancia deberían hacer los padres, para enseñar a los hijos sobre los conocimientos, las emociones, las actitudes, los aspectos físicos y sociales de la sexualidad. Entendiendo por sexualidad varias cosas, como la define la OMS: la capacidad de amar, de reproducirnos, de disfrutar el placer erótico, de comunicarnos afectivamente, de respetar a la pareja, etc.

El principal objetivo de la educación sexual es preparar a los niños y adolescentes para tener relaciones interpersonales saludables, constructivas, respetuosas, responsables y gratificantes a través de su vida. Para ello es importante conocer cómo sus decisiones afectan su propio bienestar y el de los demás. Comprender sus derechos y obligaciones como miembros de una pareja también forma parte de la educación sexual.

Los niños y los adolescentes siempre reciben educación sexual, algunas veces de sus padres (como me gusta a mí que sea), pero otras veces de sus compañeros del colegio, las empleadas domésticas, los videos de YouTube o (mucho más frecuente ahora) de las películas pornográficas. No podemos impedir que nuestros hijos aprendan sobre la sexualidad, pero sí podemos decidir qué les enseñamos y cómo se lo enseñamos.

A veces los padres damos educación sexual, sin darnos cuenta, con nuestras palabras o nuestras acciones. Por ejemplo, cuando estimulamos a nuestro hijo para que tenga varias novias, le estamos enseñando a él y a sus hermanas que la promiscuidad es algo normal y bueno. Cuando le decimos al niño que parece una nena por algo que hizo, le estamos enseñando a él (y a sus hermanas) que es vergonzoso ser mujer, lo que le llevará a menospreciar a su novia o a su esposa cuando se case. Cuando evadimos (o no respondemos) las preguntas sexuales, les estamos enseñando a nuestros hijos que la sexualidad es algo tan malo y pecaminoso que evitamos referirnos a ese tema de la existencia humana.

Existen muchas guías adecuadas para hacer la educación sexual de nuestros hijos. Si este tema te interesa, puedes pedirme gratis mi libro Educación de la Sexualidad para la vida, la convivencia y el amor en PDF para profundizar en qué enseñar, cuándo enseñarlo y cómo enseñarlo.

Por José Manuel González
Dir: Cra. 51B No. 94-334, consultorio 404 Barranquilla.
Celular: (57) 310 630 24 44
www.drjmgonzalez.com
@drjosegonzalez

Mensaje enviado Satisfactoriamente!
REPORTAR UN ERROR O SUGERENCIA
Ir a EL HERALDO