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Mi Terapia de Pareja 27 de Julio de 2016

Zonas erógenas: sedientos de piel y sexualidad

El usuario es:
Frauky Jiménez Mazo
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Todos alguna vez nos hemos erizado hasta la punta del pelo con una caricia de nuestra pareja, como es bien sabido, la piel es el órgano sensorial más extenso que tenemos, saber tocar a nuestra pareja como le gusta  pueden hacer que se excite al máximo y despierta mucha sensibilidad en el cuerpo. La piel es pues un maravilloso transmisor de información y emociones que cubre todo el cuerpo.

La piel y cuerpo de la pareja se puede estimular de muchas formas, hay las caricias producidas por abrazos, mordiscos, besos, arañazos tocar suavemente el cabello.

La estimulación de la superficie de la piel es probablemente la fuente más frecuente de excitación sexual humana con respecto a cualquier otro tipo de estimulación sensorial.

Las terminaciones nerviosas que responden al tacto están distribuidas por todo el cuerpo de manera irregular, lo que explica porque algunas áreas son más sensibles que otras. Esas zonas más sensibles al placer táctil se conocen comúnmente como zonas erógenas. A menudo se hace una distinción entre  zonas erógenas primarias (aquellas donde se considera que existe una gran concentración de terminales nerviosas) y zonas erógenas secundarias (aquellas partes del cuerpo que han adquirido significado a través del condicionamiento sexual).

Las zonas erógenas primarias son los genitales, las nalgas, el ano, el perineo, las mamas (especialmente los pezones), la cara interna de los muslos, las axilas, el ombligo, el cuello, las orejas (en especial los lóbulos) y la boca (labios, lengua y toda la cavidad oral). Sin embargo es importante recordar que el solo hecho de que una zona sea considerada como erógena primaria no garantiza que su estimulación produzca excitación en la pareja. Lo que es intensamente excitante para una persona puede no serlo para otra, y puede resultar incluso hasta molesto.

Las zonas erógenas secundarias son prácticamente todas las demás partes del cuerpo. Por ejemplo, si su pareja besa con ternura y acaricia su espalda durante el acto sexual, esta área puede transformarse en una zona erógena. Las zonas secundarias se erotizan porque son acariciadas dentro del contexto de la intimidad sexual. (Nuestra sexualidad de Robert Crooks – Karla Baur)

Las caricias incluyen toda nuestra piel y genitalidad, las parejas se deben conocer, reconocer y explorar el cuerpo del otro, saber qué tipo de caricias le gustan a la pareja, estar pendientes de la buena salud del cuerpo pues el aroma de la piel puede o excitarnos o alejarnos. 

Las parejas tienen una forma de conocerse a través del contacto de la piel, este conocimiento desarrolla el afecto, el respeto, la complicidad, que llevan a la interacción afectiva y sexual. Visitame en www.miterapiadepareja.com

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