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Moda 05 de Abril de 2011

Flexionar el género

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La moda es el espejo del espíritu de nuestra época. También es una arteria que atraviesa todos los ámbitos de la existencia humana. Tiene vínculos entrañables con la pintura, el cine, el arte, la psicología colectiva, los comportamientos sociales, los grandes sacudones históricos. Suelo repetir, con suma frecuencia, esas tres frases anteriores; dan cuenta del propósito primordial de esta columna: dar un giro al tratamiento que se le da al tema en nuestro país. En Argentina, los periódicos dedican semanalmente un suplemento, grande, al tema. En Estados Unidos, The New York Times tiene una sección permanente que no sólo cubre, de manera crítica y audaz los grandes desfiles, sino que desmenuza los matices económicos de la industria, su empuje creativo y lo que reflejan las pasarelas sobre lo que está pasando en nuestro mundo.

En Colombia no sólo parecemos subordinados al mal gusto en el vestir –basta con mirar los recientes Premios TV&Novelas, donde nuestro séquito de celebridades nacionales desplegó como siempre su derroche de vulgaridad- sino que le entregamos el tema a las presentadoras de farándula al medio día. Las mismas que aparecen, día tras día, lamentablemente ataviadas y que se limitan a leer un telepronter con gracia. En fin, en Colombia la moda no es un tema que se considere pilar fundamental de la cultura. Cultura aquí es hablar de Gabo, del Hay Festival y del esnobismo que suele predominar entre muchos del gremio local de escritores.

Hay temas que muestran más que otros por qué la moda refleja tan fielmente el espíritu del tiempo. En este caso, se trata de dos personajes recientes que han sabido levantar cejas y desencadenar prejuicios, aún cuando la moda sea un universo de libertades individuales y laicismo: Andrej Pejic y Lea T.

El primero es un modelo serbio, de 19 años, cuyos rasgos, impactantemente femeninos lo han convertido en un emblema de la androginia más literal. Su poder simbólico ha llegado hasta tal punto que Pejic desfila en ambos roles femenino y masculino. Se camufla con una facilidad igual de impresionante. Eso ha hecho que personajes como Marc Jacobs y Jean Paul Gaultier lo utilicen en sus campañas publicitarias y pasarelas.

Del otro lado está la modelo transexual Lea T., conocida por figurar tanto en las campañas como en los desfiles de Givenchy. A diferencia de Pejic, quien posee unas facciones suaves y fáciles de confundir con una mujer, Lea T. atravesó un cambio de sexo.

Quien la puso allí, frente al lente de fotógrafos de moda legendarios y en las pasarelas que cobijan también la alta costura fue Riccardo Tisci, su amigo de adolescencia. Tisci ha contado que, cuando eran dos muchachitos en Milán, la gente solía referirse al entonces Leo como “ella”. Él, confundido, solía decirle a Tisci: “pero si yo soy un chico”. Fue Tisci quien de cierta manera se inventó a Lea T. o quien, más bien, la ayudó a reinventarse a sí misma como lo que realmente era: una mujer. Hoy, el modisto italiano se siente más seguro si es a ella a quien ensaya de primero sus creaciones.

El caso con estos dos modelos es que reflejan las nociones de género que nos rodean por estos días. Los límites se han diluido, los grandes tabús que dominaron sociedades más puritanas han perdido todo su rigor. No existe ninguna época más óptima para las mujeres ni los homosexuales como la nuestra. Ambos, por igual, fueron relegados a categorías secundarias hasta hace muy poco -40 años-y aún hoy siguen librando sus batallas. Así también, no existe ninguna otra época de la humanidad como esta para empujar los límites tradicionales del género. ¿Y qué logra catalizar ese espíritu de apertura? La moda.

Tolerancia a la otredad

Que la industria de la alta moda fije su mirada sobre dos personajes que logran flexionar las nociones que tenemos del género da cuenta de la manera en que ésta refleja nuestro tiempo actual. De todas las épocas históricas de la humanidad, solo esta ha cedido un lugar a las mujeres, a los homosexuales y a todos aquellos individuos que desafían nuestras concepciones de lo correcto y la verdad. La moda siempre acoge grandes transformaciones. Los puritanos, los retrógados y los moralistas se equivocaron de tiempo. Que Pejic y Lea T figuren en la cumbre más alta de la moda es un destello de tolerancia y aceptación a la otredad.


Texto: Vanessa Rosales

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