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Moda 25 de Enero de 2011

Riccardo Tisci: el virtual desconocido

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Cada tanto emergen en el firmamento de la moda figuras luminosas y difíciles de discernir; personajes cuya sensible extravagancia y visión peculiar asaltan los sentidos y nos conducen a historias singulares. Tal es el caso de Riccardo Tisci, un joven modisto de 36 años que, desde 2005, capitanea uno de los sellos más legendarios de la tradición costurera parisina: Givenchy. El nombre de Givenchy, asociado a Hubert, su creador, está asociado a los siguientes elementos: la gracia y elegancia de Audrey Hepburn quien, durante años, llevó dentro y fuera de cámaras los diseños de Hubert, prendas limpias, pulidas y sueltas para el día a día, piénsese en el mítico vestidito negro, la gabardin y un cuello de tortuga negro. Cuando Hubert se retiró, entraron en escena a reemplazarlo otros formidables, jóvenes y excéntricos modistos. Entre ellos, John Galliano y Alexander McQueen.

Pero en 2005, llegó Tisci, un desconocido para la industria y los editores. Tisci nació en Taranto, Italia, un pueblo marítimo y pobre, en una casa donde era el menor de ocho hermanas. Estudió en Central Saint Martins, época londinense en la que conoció a Mariacarla Boscono, musa y modelo actual de la marca. Tisci armaba sus ensambles de tul y terciopelo sacados de tiendas de segunda para ir a las discotecas. Desde entonces, ya deambulaba entre un ‘mundillo’ donde un oscuro romanticismo, un futurismo de época espacial y una fantasiosa recapitulación de sus imaginarios infantiles, salpicados por la imaginería católica perfilaban ya su visión creativa. Al principio, levantó muchas cejas en la industria.

¿Quién era ese virtual desconocido que venía a reinterpretar los códigos del mítico, elegante, sobrio y lúcido Hubert? Tisci ha traído a las pasarelas y a sus campañas publicitarias a la controversial Lea T., su gran amiga y musa transexual de años. Desde niños, ha contado, andaban juntos en Milán y fue él precisamente quién convenció al otrora Leo de convertirse en lo que realmente era: una mujer.

“Es extraño”, le preguntó Cathy Horyn, crítica de The New York Times, “cómo las mujeres jóvenes aprehenden la obra de un desconocido, sin el factor estilo que marcan las revistas. ¿Cómo lo explicas?” Tisci, espléndidamente sencillo le dijo: “En cierta manera el mundo de la moda está contaminado con información,
tendencias y estrellas. Pero estas chicas son puras. Ven una prenda y sienten una emoción. Para mí, la moda es más sobre eso. No se trata de impactar. Se trata de lo que te quieres poner y estas chicas quieren sensualidad, no impacto”.
 

Por Vanessa Rosales

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