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Relaciones 03 de Octubre de 2018

Prevenga ‘dolores de cabeza’ y no obvie el diálogo con sus hijos

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Foto: Shutterstock

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo
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Luego de que el pasado 23 de septiembre se conociera en la prensa nacional la desaparición de las adolescentes Laura González y al día siguiente el de Laura Melo, cuya ausencia de sus hogares se le atribuyó a Momo, un juego de retos virales en redes sociales, la búsqueda para dar con el paradero de las jóvenes terminó al transcurrir dos días, al encontrarlas juntas y departiendo solas en el municipio de Guatapé, Antioquia.
 
En medio de la investigación, la Policía ofreció una información preliminar en la que señalaban que la situación se trataba de una “evasión de hogar por mal comportamiento”, lo que descartaría que el caso estuviera relacionado con un secuestro, o el juego que se ha viralizado en las redes sociales. 
 
Por dicha situación que mantuvo en alerta a las autoridades y a algunos padres de familia, en esta edición decidimos consultar a dos expertas en psicologías, con el fin de que expliquen cuál es la importancia de la comunicación entre el padre y el hijo en la adolescencia y a qué se debe que el menor se marche de casa.
 
La psicóloga Teresa Rosales sustenta que en cualquier etapa de la vida la comunicación entre padres e hijos debe ser armónica. Dice, además, que es vital que se realice desde la edad temprana del niño, en la que se pueda manejar información oportuna, con la finalidad de que el menor comprenda su realidad.
 
“No podemos pretender empezar a establecer conexión y generar confianza con el adolescente si no lo hemos hecho desde antes (...) La comunicación debe manejar un lenguaje mediante el cual se comprendan sus necesidades y no en el que se impongan expectativas y deseos que generen confrontación, frustración y choque”.
 
La psicóloga clínica y de familia, Liliana Machado expresa que es natural que en la adolescencia los jóvenes adopten actitudes de rebeldía, puesto que sufren cambios neurológicos que los incita  a comportarse como detractores. Así las cosas, cree que lo ideal, por parte del padre, es mantener una posición de escucha, de formularles preguntas reflexivas, de comprender cuál es la situación que viven y cómo entienden la vida. Añade que es de gran relevancia poner atención a lo que el joven hace en su día a día y en las redes sociales, con quién comparte el tiempo y qué lugares frecuenta.
 
Rosales, por su parte, manifiesta que en la adolescencia lo más común al presentarse conductas que atraviesen el corazón de la familia, afectando a cada uno de los miembros del hogar, es cuando los menores provienen de familias disfuncionales, cuando traen a su presente memorias o patrones familiares en desorden y cuando se desconfigura el núcleo familiar a lo largo de varias generaciones, entre otros.
 
Marcharse de casa es, según Rosales, una de las situaciones que más preocupa en los padres de familia y la opción más contemplada cuando el menor ha soportado cargas emocionales por largo tiempo, de ahí a que Machado le dé su voto de confianza al promover una comunicación empática, en la que puedan desahogarse sin recurrir a amigos que quizá puedan tener información errada de la realidad.
 
Rosales también enfatiza en que otro de los factores que inciden y puede llevar al menor a abandonar el hogar obedece a cuando en la familia hay padres con balance e hijos con desajustes.
 
“En estos hijos tendríamos que revisar las historias de los tíos, de los abuelos, de su ascendencia para ver dónde quedó el patrón de personas que fueron excluidas de la familia o se autoexcluyeron. Esto ayudará a mirar si el hijo se ha identificado con esa memoria y lo ha repetido de una manera inconsciente en medio de una circunstancia externa que lo ha movilizado”.
 
Sepa que...
Es necesario el respeto de los padres hacia los hijos, por tanto, es vital emplear una comunicación sin calificativos, sin categorizaciones, sin interpretaciones y sin sumarles cargas que no les corresponden, juicios, culpas o chantajes.
 
 
En la infancia. Para la psicóloga Rosales, crear vínculos con los hijos desde la edad temprana permite que en la adolescencia los padres puedan conectarse con gran facilidad.
 
 
Límites. Es de gran relevancia que en la comunicación con los jóvenes se tracen límites, se establezcan normas y se formulen preguntas que inciten a tomar decisiones correctas.
 
 
El internet. Machado sustenta que el Internet es el canal que más frecuentan los jóvenes y en la que circula mucha información, por lo que aconseja que los padres hagan control parental.
 
 
Amigos. Conocer a los amigos es una labor que todo padre debe realizar. También es necesario saber quiénes son los padres y crear redes de apoyo para la supervisión.

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