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Aplausos 25 de Mayo de 2018

La música africana, un ‘vacile’ que entró a la ciudad para quedarse

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Foto: Orlando Amador Rosales

Expertos en música africana de la ciudad afirman que los acetatos regresan con los tocadiscos para continuar amenizando las verbenas.

Loraine Obregón Donado - Instagram:@soyloraineo

Los ritmos del Continente Negro llegaron a la ciudad hace “más de 50 años”. Su entrada a la Puerta de oro influenció en la programación picotera, en los jóvenes de la época y en la realización de la música actual.

Existen distintos relatos que explican la historia de cómo llegó la música africana a Barranquilla. Y, a propósito del Día de África, en esta edición resaltamos una de esas que guarda el proveedor musical, Osman Torregrosa, en el baúl de sus recuerdos. Esta sostiene que el Pata pata, canción de la artista sudafricana Miriam Makeba, fue la causante de que los ritmos africanos empezaran a escucharse en la Arenosa y que la fiebre por estos aumentara poco a poco en los barranquilleros alcanzando los 40 grados centígrados.
 
Sobre el Pata pata, lanzado internacionalmente en 1966, Torregrosa manifiesta que se dio a conocer a través de las emisoras de la época, una de ellas conocida como Olímpica AM. Más tarde adentraron temas como El bote en bote y El indio mayeye, a través del picó El sibanicú. 
 
“La música africana llegó primero aquí y luego se trasladó a Cartagena. En sí el soukous, que es la base de esta, es rápido, lo que lo hizo atractivo para el barranquillero que le gusta la tembladera de piernas”.
 
Torregrosa resalta que antes de conocerse la primera canción que abrió camino a la cultura musical africana en la Arenosa, en la programación de los bailes prevalecía la salsa, la charanga y la música venezolana, entre otros. Pero luego la música africana causó un gran impacto que hizo que temas africanos se incorporaran en la parrilla musical.
 
Álex Alemán, propietario del picó El timbalero, especifica que El samba samba fue una de las primeras canciones que sonó en la ciudad, justo cuando el auge por esta música empezaba a tener ascenso. Señala que gracias a los viajes que realizó Osman Torregrosa a Francia, en búsqueda de música africana, en la capital del Atlántico se fueron popularizando diversos temas musicales.
 
Julio Lobo, propietario del picó El gran lobo, indica que luego de esos viajes los picoteros de la época se vieron beneficiados en la compra de música africana exclusiva.
 
Torregrosa destaca que cada nombre que conocemos de los temas africanos fueron transformados al llegar a la ciudad, pues el barranquillero siempre ha contado con la particularidad de escuchar un tema, ponerle el oído y rebautizarlo. “De modo que se puede decir que de los temas que llegaron a la ciudad, el 96% tiene nombres modificados”.
 
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Los picós son considerados el medio idóneo que propaga la música originaria del continente africano.
 
De acuerdo a la influencia, esta música no solo contribuyó en los bailes, sino que también incentivó al artista barranquillero Abelardo Carbonó a grabar con los ritmos del Continente Negro. A otro perro con ese hueso fue uno de sus temas más recordados.
 
Resalta que luego de Carbonó apareció el cantante Anne Swing y fue así como empezaron a emerger artistas que adoptaron el estilo de la música africana para elaborar canciones que invitaban a bailar pegadito al picó. Además, la población juvenil de los años 70 recibió esa influencia y creó pasos, y piques en la pista.
 
El coleccionista de música, Fabián Altahona, señala que ese gusto que surgió en los barranquilleros obedece a esa herencia que recibimos por parte de los esclavos que fueron llevados por lo españoles a Cartagena hace años.
“Creo que todo va en la sangre que corre por nuestras venas. Gracias a toda esa combinación racial que nos caracteriza, hoy vemos que muchas generaciones lo bailan y grupos musicales del Caribe toman de base los ritmos para crear canciones”.
 
Según Torregrosa, El Akien, de Prince Nico Mbarga y El Ején, de Súper negro Bantous, son conocidos como los himnos de la música africana en la ciudad. Después de sus llegadas, entró La negrita Sofi y El machuchal, entre otros.
 
Agrega que uno de los artistas africanos con mayores éxitos escuchados en Barranquilla fue y sigue siendo Kabaka. Dice que es imposible hablar de la música africana y obviarlo, pues “es la máxima expresión musical africana”. De él destaca la canción El abuelito.
 
“Hay cuatro orquestas africanas que ‘pegaron’ en Barranquilla y en Cartagena, y no pierden vigencia: Kabaka, África Super Star, Súper Negro Bantous y Prince Nico Mbarga (...) la música africana ha recuperado su acogida y para mí tiene 100 años más de vida”.
 
Los picós. Altahona señala que hace diez años, aproximadamente, ha reaparecido el uso de acetatos de música africana en los picós. Afirma que los picós se han configurado como puntos de encuentro de extranjeros y de distintas generaciones.
 
Asegura que si no hubiese sido por los picós, la música africana no hubiera tenido el impacto que tiene en el presente. De hecho, sustenta que, gracias a estos, la música se ha difundido y artistas han logrado conocerla y hacer versiones según su estilo.
 
Lobo especifica que los años dorados de los picós y la música africana fueron en los 70 y 80. “Y hace unos 10 años se retomó la inquietud por la música africana y por los acetatos originales, así que está en una momento importante (...) estos amplificadores tienen 60 años y dudo que desaparezcan”.
 
El zombie y El chacalao, son, según Altahona, dos de las canciones que siguen sonando fuerte. Alemán, por su parte, asegura que La pipona es uno de los temas que no deja de sonar.
 
 
«La música africana sigue fuerte en la actualidad. Yo le pongo 100 años más en la ciudad».
Quién: Osman Torregrosa.
Proveedor musical.
 
 
«El gusto por la música africana va en la sangre. Vemos a artistas que toman de esta para hacer canciones».
Quién: Fabián Altahona.
Coleccionista de música.
 
 
 
 

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