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Comer 05 de Mayo de 2017

El lienzo que une el arte y la gastronomía

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Foto: Orlando Amador Rosales

Comida servida en una vajilla pintada a mano, observando interesantes cuadros es lo que disfrutará en los restaurantes que fusionan estos dos tipos de arte. Obras artísticas, propias de cada lugar, son su apuesta diferencial.

Daniela Fernández Comas @danielaferco
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Salir a comer no solo es llegar a un restaurante, sentarse, pedir un plato de comida, comérselo, pagarlo y listo. Definitivamente es toda una experiencia, desde que se entra al lugar y se degusta el alimento, hasta que se sale.
 
Están los que por su tipo de comida y decoración transportan a otras ciudades u otros países.  Hay otros que por su tradicionalidad y trayectoria rememoran épocas y momentos de antaño. Existen los express. A los que se llega solo un rato. Como los elegantes, a los que se va preparado, bien vestido y bien dotado (económicamente hablando). 
 
Pero el universo gastronómico, ese que hace disfrutar de fusiones y combinaciones de distintos sabores, que hace enamorarse de la comida y nunca alejarse de ella, es todo un arte. Hoy se lo demostraremos, literalmente, pues no solo  es cocinar, es un arte. En Barranquilla el arte se combina con la culinaria. 
 
Como dice María Emilia Lozada, chef del restaurante Maília, “antes solo era cocinar y ya. Pero la cocina hay que sentirla y es un arte, en el arte hay que sentir”.
 
Nos dimos a la tarea de salir a buscar, encontrando unos cuantos restaurantes que mezclan imponentes cuadros con la deliciosa comida que allí preparan. 
 
Algunos de ellos también cuentan con vajilla pintada a mano. Desde los platos hasta los floreros. También pocillos y teteras, o tablas, del tamaño de individuales, son las que promueven el arte del espacio. 
 
En cada lugar usted no solo puede llegar a deleitarse con los sabores que  va a probar. Mientras espera, puede admirar, y si lo desea, llevar el arte que ve del lugar. Cuadros grandes, pequeños o medianos, para todos los gustos.
 
Por eso lo invitamos a estos restaurantes, porque entendemos que “la comida es un arte”.  
 
 
Artísticas presentaciones y ricas combinaciones en Maília
Comida del mediterráneo y mariscos es el fuerte en este restaurante. Creado por una familia de artistas y amantes de la cocina, Maília deleita el paladar de barranquilleros y visitantes, y los deslumbra con sus ingeniosos cuadros y creativas tablas, que funcionan como individuales. Allí el  Maília del mar es uno de los más apetecidos, por $76.000. Una delicia que combina camarones, langostinos, colitas de langosta, calamares encostrados en ajonjolí, róbalo apanado y más, en un solo plato. Todo un arte, un lienzo comestible.
Dónde: carrera 48 N°74-71.
Horario: Lunes a sábados, de 12 m. a 3 p.m. y 6 p.m. a 11 p.m. Domingos, de 12 m a 4 p.m.
 
 
Platos de dulce y sal en Sacre café et boutique
Algunos creen que es solo de postres, pero no es así. Sacre, de luces tenues, suaves colores y toques florales, es un espacio tranquilo, lleno de vida con coloridos cuadros que cuelgan en sus paredes. Eso sí, el mejor momento es cuando se prueba algunas de sus delicias. Desde el Lomo Marsella, hecho con carne envuelta en tocineta, con langostinos a la parrilla, acompañado de puré, en salsa oscura de res, a $38.000, hasta la porción de ‘overload’ (pudín hecho con ‘ganache’, nutella, oreo y arequipe), abra la carta de Sacre y maravíllese de sus creaciones, así como lo hará de su original arte.
 
Porción de ‘overload’ ($12.000).
 
Dónde: carrera 53 N° 75-98.
Horario: Abierto todos los días. Desde las 12 del mediodía hasta las 10 p.m.
 
 
Fusiones de sabores en Le Jardin café bistro
Sea para escoger entre su amplia carta de café, como el americano, el ‘cappuccino’, el ‘mocaccino’, entre otros, o una deliciosa copa de vino, Le Jardin Café Bistro le permite compartir en un lugar acogedor su gusto por la gastronomía y la estética. Con cuadros, platos, tazas y floreros de la galería Bojanini, ubicada al lado del restaurante, comer ya no será igual. Aquí puede probar platos, como la fusión de dos pinchos de langostinos en salsa de tamarindo con un toque de jengibre, sobre una ‘nube’ de puré de papa y cabellos de ángel, entre zanahoria y pimentón, por $45.000, y por supuesto, disfrutar del artístico ambiente.
 
Dónde: calle 79 N° 51–35.
Horario: L-V, 12 m. a 2 p.m. y 4 p.m. a 10 p.m. Sábados desde las 12 m hasta las 11 p.m.
 
 
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